
Recientemente atravesamos un escenario mundial que evidenció las fortalezas y las debilidades de las economías internacionales y de cada sector en particular. En el caso del rubro ferretero en Argentina, la pandemia demostró, además de su esencialidad, su capacidad para adaptase fácilmente al contexto, a los ciudadanos, a sus necesidades y a los cambios generacionales.
Los primeros meses de cuarentena el sector supo dar una vuelta de tuerca para poder adaptarse rápidamente. Durante este tiempo se aceleraron procesos que se venían gestando y se resolvieron en lo inmediato. Tal es el caso de las redes sociales y la comunicación con los clientes por vías que no eran las habituales.
Bien saben los ferreteros que sus clientes son de todas las edades y que cada 10 años cambian las generaciones y los hábitos que deben decodificar para poder cumplir con sus necesidades. Si bien durante la cuarentena el rubro fue declarado esencial y abrieron los locales, los clientes antes de asistir a las ferreterías se contactaban por mensaje. Ya no llaman por teléfono fijo, el cliente tiene contacto directo con el WhatsApp del ferretero.
La comunicación por redes es lo que se viene para los próximos años, no es ninguna novedad. Una encuesta realizada recientemente por la Cámara de Ferreterías y Afines de la República Argentina (Cafara) arrojó que el 31,8 % de las ferreterías que no tienen redes sociales están considerando abrirlas en el corto plazo para aumentar su visibilidad.
Si bien el rubro es consciente que la virtualidad no reemplaza al 100% el contacto cara a cara, en el sector gana el que se adapta mejor y más rápido. Hoy en día, los jóvenes son más arriesgados y no necesitan asistir al local y ver el producto para comprarlo. Por el contrario, los más adultos prefieren saber cómo es el tornillo antes de realizar la compra. Son cambios generacionales y los ferreteros deben adaptarse y poder responder a cada uno.
Es necesario seguir apostando a que las ferreterías crezcan, que sigan siendo empresas familiares donde trabajen profesionales capacitados, no simples despachantes de productos; que los ferreteros conozcan los productos que venden. Sobre este punto, la cuarentena nos permitió dar otro salto que se venía gestando, pero no estaba en práctica: realizar capacitaciones por Zoom y así conectar distintos puntos del país.
Desde Cafara siempre se incentiva el profesionalismo y la capacitación permanente. Es un diferencial que permite un mayor crecimiento de las ferreterías. Las grandes cadenas internacionales son las primeras en tener recursos, especialmente económicos, para poder amoldarse al contexto, a las distintas tecnologías y a los clientes. Es por eso que, tan rápido como nos amoldamos y adaptamos vemos los resultados.
Sin ir más lejos, tras ser declarado como sector esencial durante la cuarentena, el balance a nivel nacional para los ferreteros y afines fue positivo. Muchos argentinos abocaron el tiempo de su aislamiento a mejorar sus hogares y hacer arreglos que tenían pendientes. Esto llevó a que las ventas en las ferreterías aumentaran un 20%, especialmente en comercios barriales, y que ninguna ferretería recibiera el ATP durante la pandemia.
El sector, que cuenta con alrededor de 10 mil ferreterías, de las que dependen unos 40 mil empleados, debe apostar a tener comercios atractivos, con ferreteros que se capaciten y adapten a los cambios sociales y económicos, aprovechando cada oportunidad que se les presente.
Un ejemplo de esto es la vuelta de la presencialidad y los eventos in situ, como es el caso de ExpoFerretera 2021. Este es un espacio donde no solo se encuentran los principales actores del sector y hacen negocios; también es un espacio de capacitación que les permite a los visitantes volar sobre los mostradores de sus tiendas, ideas para transformar y mejorar sus locales, aumentando sus ganancias.
Los ferreteros dependemos de las ventas. Tenemos que ser atractivos y ofrecer a nuestros clientes un agregado de valor: estar donde ellos están, como son las redes sociales y las distintas vías de comunicación. Y estar capacitados para poder ser el puente ideal entre el producto y el consumidor, cumpliendo con sus necesidades y brindándoles el asesoramiento que caracteriza a las ferreterías argentinas.
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