
Hace algunos días culminó la gira del asesor de seguridad nacional estadounidense, Jake Sullivan, por Brasil y Argentina. La agenda oficial del alto funcionario de la administración de Joe Biden “por los principales países aliados en América, no pertenecientes a la OTAN” (tal como fuera comunicado por la portavoz del National Security Council pocos días antes) incluyó audiencias con los presidentes Jair Bolsonaro y Alberto Fernández, y se enfocó en temas de interés comunes que gravitaron en torno a los derechos humanos, la acción climática, la recuperación pandémica, el desarrollo de infraestructura digital y la estabilidad regional, entre otros.
Desde la perspectiva de Argentina, se trata de una visita relevante. Por un lado, refuerza nuestro posicionamiento político regional en base a una agenda bilateral tradicional y de continuidades. Asimismo, sirve para afianzar el compromiso con el multilateralismo y rol de liderazgo en materia ambiental que veníamos desarrollando en nuestro país durante los últimos años. Como así también, refuerza el consenso histórico sobre la vigencia de las instituciones democráticas y respeto a los derechos humanos en el continente americano.
Sin embargo, excepto por la significativa donación por parte de los Estados Unidos a la Argentina de 3 millones y medio de dosis de vacunas, hubo una ausencia de volumen bilateral en la agenda, que careció entre otras cosas de una visión sobre inversiones, comercio, producción y trabajo, quedando así basada casi exclusivamente en aspectos de naturaleza multilateral y “de terceros”. A esto debemos sumar que los efectos del diálogo se están viendo afectados rápidamente por las declaraciones públicas del Ejecutivo argentino sobre los Estados Unidos y la OEA, poniendo de manifiesto que la agenda de intereses y valores abordada con Sullivan no está exenta de enormes desafíos para su implementación.
Con respecto al fortalecimiento de la democracia y los DD.HH. en la región, la principal incógnita viene dada por los diferente tipos de alianzas que mantiene el oficialismo con los regímenes de Venezuela, Nicaragua y Cuba. A lo que se agrega la pregunta de cómo hará la administración del presidente Fernandez para fortalecer el multilateralismo y la cooperación hemisférica mientras en simultáneo se la ataca con apreciaciones individuales sobre el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, con el mandato por el que fue elegido por la mayoría de los países del continente.
Finalmente, al repasar brevemente el contenido de los diálogos político-estratégicos bilaterales, son evidentes los matices tanto en la composición como en el alcance temático de las agendas abordadas por Sullivan en Brasilia y Buenos Aires. Algunos de ellos, incluidos los asuntos relativos a la seguridad y defensa, así como también de cooperación en materia tecnológica y marítima, han dejado algunos interrogantes:
¿Se dialogó acerca del rol de nuestro país como aliado extra OTAN de los Estados Unidos y sobre las perspectivas de que Brasil pueda convertirse en Global Partner de la OTAN? ¿Se expresaron en los encuentros preocupaciones con respecto al desarrollo de infraestructura digital, uso de la tecnología 5G, y almacenamiento y distribución de datos de la Argentina por parte de China? ¿Existieron coincidencias acerca de los intereses compartidos y posicionamiento sobre Atlántico Sur, cooperación marítima y combate a la pesca ilegal? Y por último, teniendo en cuenta la relevancia estratégica de nuestra asociación con Brasil, ¿existieron instancias de consulta, diálogo e intercambio entre los gobiernos de Argentina y Brasil acerca de su posicionamiento con respecto a Washington en estos temas de interés común?
Mientras se va configurando con mayor claridad la visión de la administración Biden sobre el rol que la Argentina y Brasil pueden desempeñar a la hora de encauzar sus intereses hemisféricos y globales, dar con las respuestas adecuadas a estas preguntas resulta vital para nuestro futuro.
El autor es presidente de la Fundación Argentina Global y secretario de relaciones internacionales del PRO
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