
La ciudad de Reims es conocida para muchos por su catedral, su viejo mercado art nouveau, sus bodegas de champagne, las más afamadas del mundo y cuna de esa burbujeante bebida.
Pero allí también estuvo, desde octubre de 1944 hasta junio de 1945, el cuartel del SHAEF (Supreme Headquarters Allied Expedionary Forces/Cuartel General de las Fuerzas Expedicionarias Aliadas). Allí, en esa escuela técnica, estaban las salas desde donde el general Eisenhower dirigía la liberación de Europa Occidental y Alemania de los nazis. La escuela conserva aún varias de esas salas como museo. Muestran el colosal esfuerzo logístico, económico, militar y humano que llevaron adelante los Estados Unidos y Gran Bretaña para derrotar al mal, al nazismo.
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Hay mapas que muestran los tendidos de vías ferroviarias, de aeródromos, oleoductos, el desplazamiento de tropas, etc. El recorrido desde Normandía, a partir del Día D, el 6 de junio de 1944 hasta el 8 de mayo de 1945, cuando una delegación nazi se rindió ante el Cuartel de Eisenhower.
Hoy se cumplen 75 años de aquella rendición. 75 años desde que las democracias Occidentales con su esfuerzo, su dinero y su sangre, derrotaron un proyecto de globalización que se basaba en el odio, en mitos, y el colectivismo. Un estado totalitario que desencadenó una guerra donde murieron 52 millones de personas. Muchas, las más masacradas por el nazismo y el bolchevismo.
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La Alemania nazi, el III Reich, se alió a la ex URSS en 1939 para repartirse provisoriamente Europa entre ambos regímenes genocidas. Stalin y Hitler se asociaron para matar, hasta que Hitler decidió también atacar a la URSS. Europa Oriental fue asolada y sus clases medias, sus profesores e intelectuales, masacrados por liberales e izquierdistas durante la ocupación nazi. Esa Europa no fue liberada, sino que fue reemplazada la ocupación nazi por la comunista. Los soviéticos masacraron a los intelectuales, profesores y artistas que se habían salvado de los nazis, salvo que fueran stalinistas.
El 8 de mayo terminó la Segunda Guerra Mundial en Europa y al menos medio continente, el Occidental, comenzó un camino de paz y libertad. Un camino de integración comercial que trajo la prosperidad como hace 150 años enseñaban Federic Bastiat (por las fronteras donde no pasan mercaderías terminan pasando cañones) y Juan Bautista Alberdi (El crimen de la guerra), y la paz que llega de la relación virtuosa de quienes comercian, se conocen y se tratan, resuelven en forma “contractual” sus necesidades. Para los EEUU y Gran Bretaña la guerra no terminó ese día, debieron seguir combatiendo al Japón. Y en materia económica la ayuda a la reconstrucción de Europa duro más de una década. Gran Bretaña para sostener esa ayuda tuvo que racionar alimentos que no había necesitado racionar durante la guerra misma. Recién levanto el racionamiento de muchos alimentos y productos de primera necesidad en 1954. El camino hasta allí fue muy duro, casi 6 años de una guerra cruel.
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Hoy hace 75 años se terminó con el régimen nazi (nacional socialista) en Europa. EEUU, Gran Bretaña y el Imperio Británico, sobre todo, tuvieron que poner millones de hombres en armas, civiles que sacrificaron parte de sus vidas. Derramaron su sangre, pusieron su dinero para derrotar al mal, al nazismo y terminar con el genocidio del pueblo judío.
Recorrer los cementerios de guerra es conmovedor. Los norteamericanos, donde soldados y oficiales están enterrados por unidad y fecha de su caída. Los británicos, donde las lápidas tienen grabadas las frases que eligieron sus familias. Uno puede leer cosas como: “entregaste tu vida para salvar al mundo del mal”, “caíste luchando por la libertad, te amamos”, y así. Lápidas que nos hablan de jóvenes desde los 17 u 18 años a padres jóvenes y adultos. Todos marcharon a combatir contra el mal.
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Hace 75 años, millones de personas habían muerto y no pudieron ver esa rendición. Muchos habían sido ejecutados en forma salvaje, otros habían muerto combatiendo.
A los 75 años de la rendición del nazismo, hoy es un buen día para que no olvidemos el sacrificio y la sangre derramada por las democracias occidentales y del pueblo ruso (a manos de nazis y comunistas). Ni del esfuerzo económico que les significo a quienes más contribuyeron a derrotar el nazismo.
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Gracias a la victoria se pudo conocer el alcance de genocidio nazi contra el pueblo judío.
Hace 75 años los pueblos europeos volvieron a abrazarse y por unos instantes toda Europa sintió la brisa de la libertad. En Europa Oriental duró muy poco, porque como dijo Winston Churchill, “cayó un telón de acero”, el comunista, que duro otros 45 años. Hoy hace 75 años el mundo respiró más libre, pudo comenzar un camino de democracia, paz y prosperidad, sobre todo más justo.
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Es bueno que recordemos a todos quienes no sabemos sus nombres pero cayeron derrotando al nazismo, y también a los que sabemos sus nombres –o no– pero fueron parte de esa gran hora de la humanidad, cuando algunos decidieron dar todo por la libertad y la justicia, todo contra el odio racial de clase. Triunfó la libertad. Se lo recuerda como el Victory Day, el Día de la Victoria, y vaya que vale su nombre y el recuerdo del largo camino hasta ella.
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