Las comunidades humanas han evolucionado en la búsqueda de darle sentido social a la convivencia, a través del entendimiento del otro, del respeto por el prójimo, de la necesidad de establecer un orden que abarque y contenga a los miembros de esas comunidades, ya que son las unidades comunes que nos albergan y en las que convivimos; es decir, vivimos con otros. En esa misma evolución se asienta una serie de principios que orientan y fundamentan el comportamiento social y que, a su vez, forman nuestras creencias, nuestros pareceres, que nos guían en la elección entre aquello que consideramos virtuoso de lo que es vicioso. En síntesis, lo que llamamos los valores humanos y de una sociedad, que influyen en nuestras costumbres y marcan nuestro carácter. Al respecto, vale recordar la frase de Mahatma Gandhi que dice: "Cuida tus pensamientos porque se volverán actos, cuida tus actos porque se harán costumbre, cuida tus costumbres porque formarán tu carácter, cuida tu carácter porque forjará tu destino. Y tu destino será tu vida".
Los valores son aquellas condiciones que establecen pautas de comportamiento, marcan nuestras vidas y forjan nuestro destino, en el cual están nuestras vidas y la de los que nos sucedan. Por lo tanto, no se trata de algo vacío de contenido ni de una imposición puritana exacerbada, sino de aquello que refleja sentimientos, convicciones, deseos e ideales. Forma la base de nuestro ser y nos brinda un sentido de pertenencia que nos identifica; aun en la diversidad, pues una sociedad se compone también con las diferencias, por costumbres e incluso por composición geográfica. Pero las regiones y los subconceptos, al extenderse territorialmente, forman una identidad que tal vez podamos designar como el ser nacional.
Esos valores morales de una sociedad tienen importancia por sí mismos, implican la idea de un bienestar colectivo, no individual; no surgen como imposición del Estado sino por nuestra propia decisión: individual, familiar y social, que, al establecerse como costumbre, son fuente de regulación jurídica. Por lo tanto, la norma jurídica no es una regulación caprichosa, sino que representa la expresión normativa del respeto por el prójimo. Los valores son entonces la razón de ser de una sociedad y las bases para la proyección de su futuro.
¿Qué sucede cuando esa razón de ser es bastardeada y derribada por tendencias revisionistas, con pretensiones de imponer que todo lo que fuimos era malo y que las diversidades no confluyen, sino que forman un relativismo moral sustitutivo de la moral colectiva? Sencillamente, una sociedad a la deriva, que pierde los objetivos que alguna vez la guiaron, porque cuando se hace costumbre la idea de que "los valores de antaño son causa de los males del presente", se reemplazan aquellos por el individualismo, se echan por la borda los conceptos de autoridad y disciplina, se instala la idea del igualitarismo forzado que derriba las inspiraciones y los ideales de superación. La consecuencia es la involución, donde todo da lo mismo, porque "todo es igual, nada es mejor".
Se hace costumbre la masificación y provoca que los destacados moral e intelectualmente dejen de ser respetados y pasen a ser cuestionados, ya no buscamos en ellos una respuesta sino que la respuesta está en la masa. Ya no hay anhelos ni utopías, ahora todo se resume al instante mismo, al segundo de fama, popularidad y consumo, a cualquier precio. Preferimos entonces elegir al pícaro, al cancherito y transgresor y queremos ser como ellos, porque "lo otro da más trabajo". Ya no hay interés por lo colectivo, sólo importamos cada uno en forma individual; lo que pasa en nuestra sociedad no nos pasa, porque perdimos el concepto de "nosotros", solamente les pasa a otros, porque ya no somos sociedad sino un montón de individuos desparramados en un territorio.
La república ya no es un valor, ahora únicamente hay que hablar de democracia, porque así es más fácil; no queremos ser gobernados por la ley sino amoldarnos a lo que diga una mayoría circunstancial. Manifestamos asombro e indignación porque los pobres son usados a cambio de comida, planes sociales y otras dádivas, pero los más pudientes también son manipulados, sólo que a cambio de los planes en cuotas con sus tarjetas de crédito y la idolatría del consumo. Hasta nos ocupamos más en darle categoría de persona a un animal que en dignificar al ser humano. Como en la alegoría de Platón, estamos presos en nuestras propias cavernas, aunque en verdad podemos salir, pero parece no haber intención de ver la realidad. Tal vez porque lo real resulta incómodo.
Así, la degradación del comportamiento humano se multiplica y abarca todos los ámbitos, lo que genera una sociedad violenta en la que hasta la idea del castigo, como consecuencia necesaria de un comportamiento antisocial, también se ha envilecido. Se ha naturalizado la violación sistemática de la ley y se premia al que vive al margen de toda norma. El círculo vicioso de una sociedad a la deriva y la ausencia de un mensaje político de superación de esta catástrofe necesitan dar un vuelco hacia un ciclo virtuoso de ciudadanos que asuman su papel y dirigentes que tengan un discurso algo más profundo que simplemente hablar de "la gente" y "los niveles de consumo", como si eso sólo fuera el resumen del desarrollo humano digno de una pretendida nación. Eso será posible si los valores de la sociedad no están muertos, sino solamente adormecidos y con la esperanza de que el despertador suene de una vez.
@guillermosueld5
El autor es abogado, docente y dirigente de la Democracia Cristiana.
Últimas Noticias
Pumas vs América EN VIVO: Pumas pone el 1-0 de la mano de Morales, que logra concretar de penal
Sigue el minuto a minuto del Clásico Capitalino en la Jornada 12 de la Liga MX en directo desde el Estadio Olímpico Universitario

Luke Cresswell, el creador de STOMP, antes de llegar a Buenos Aires tras 16 años: “El ritmo y el humor son universales”
En una entrevista exclusiva con Teleshow, el creador británico cuenta que planea disfrutar la música y la cultura porteñas. Y anuncia que el galardonado espectáculo, que se presentó en 50 país, llegará con nuevas coreografías y desafíos sobre el escenario

La foca más grande del mundo y su piojo: un vínculo oculto y milenario que revela secretos del océano
En el marco del Día Internacional del mamífero, un equipo de científicos, que incluye argentinos, develó cómo un diminuto parásito puede sobrevivir en condiciones extremas junto a una de las mayores especies marinas del hemisferio sur

Fabio Alberti regresa al teatro con Peperino Pómoro y revive el humor de los ‘90: “Cada día se me ocurren cosas nuevas”
En exclusiva con Teleshow, el actor adelantó detalles de “La Apocalipsis Existe”, su nueva obra que reúne a sus personajes legendarios y suma sátira y delirio

“Sabía que me estaba engañando pero igual seguía viéndolo”
La necesidad de que alguien resolviera mis problemas de una vez por todas era el campo fértil para consentir aquel engaño. Aunque no siempre el problema es que los demás nos mienten. A veces elegimos no ver, creer a ciegas

