
América Latina y el Caribe muestran avances sostenidos en materia de ciberseguridad, con mayor desarrollo de marcos institucionales, estrategias nacionales y capacidades de respuesta. Sin embargo, esos progresos no alcanzan para proteger de forma homogénea a las cadenas de suministro, cada vez más digitalizadas y expuestas a disrupciones operativas.
Así lo advierte el Cybersecurity Report 2025, que analiza la evolución de la madurez cibernética en la región y sus implicancias económicas. El informe señala que la mejora existe, pero es desigual y fragmentada, una combinación que resulta especialmente sensible para la logística y el transporte, donde la interdependencia entre actores convierte a cualquier eslabón débil en un riesgo sistémico.
En este contexto, la ciberseguridad deja de ser un tema tecnológico y pasa a impactar directamente en la continuidad operativa de la supply chain.
Avances reales, pero insuficientes para la logística regional
Según el documento, en los últimos años la región avanzó en la formulación de estrategias nacionales, la creación de equipos de respuesta a incidentes (CSIRT) y la cooperación internacional. Estos progresos fortalecieron la capacidad de los Estados y de grandes organizaciones para enfrentar amenazas digitales cada vez más complejas.
No obstante, el informe advierte que la velocidad de digitalización de las cadenas de suministro supera la capacidad de protección efectiva, especialmente en sectores intensivos en logística y transporte. Plataformas digitales, sistemas en la nube, software, hardware e inteligencia artificial ya forman parte del funcionamiento cotidiano del comercio y el abastecimiento regional, ampliando la superficie de ataque.
Cadenas interconectadas, riesgos que se amplifican
Uno de los puntos centrales del informe es que la ciberseguridad debe analizarse a nivel de ecosistema. Las cadenas de suministro están compuestas por múltiples actores —proveedores, operadores logísticos, transportistas, plataformas tecnológicas— con niveles de madurez muy distintos.
En este escenario, una vulnerabilidad en un solo eslabón puede generar efectos en cascada sobre toda la cadena. El informe subraya que la mayoría de las organizaciones está conectada con al menos un tercero que sufrió un incidente de ciberseguridad en los últimos años, un dato que refuerza la fragilidad estructural de la supply chain digital.

Infraestructura crítica y transporte, bajo tensión
El documento también advierte sobre el impacto potencial de los incidentes cibernéticos en la infraestructura crítica, donde el transporte ocupa un rol central. Ataques a sistemas energéticos, portuarios, aduaneros o de gestión del transporte pueden derivar en interrupciones físicas que trascienden lo digital.
En economías con alta dependencia del comercio exterior, estas disrupciones afectan la circulación de bienes, la previsibilidad logística y la confianza en los sistemas de abastecimiento, con consecuencias económicas amplificadas por la interconexión regional.
La brecha dentro de la cadena sigue abierta
Uno de los hallazgos más relevantes del informe es la brecha de madurez cibernética entre grandes empresas y pequeñas y medianas organizaciones, muchas de ellas actores clave en la logística y el transporte. Mientras los grandes jugadores concentran recursos, talento y cobertura, las PyMEs enfrentan limitaciones estructurales para prevenir y responder a incidentes.
Esta asimetría no solo expone a los actores más chicos, sino que debilita a toda la cadena de suministro, incluso cuando los nodos principales cuentan con mayores niveles de protección. Para América Latina, donde las PyMEs representan la mayor parte del entramado productivo y logístico, este desafío resulta especialmente crítico.
Resiliencia logística como desafío pendiente
El informe concluye que la región avanzó en ciberseguridad, pero aún no logró traducir esos progresos en resiliencia integral de las cadenas de suministro. Fortalecer la protección digital ya no puede limitarse a cumplir normativas o reforzar sistemas individuales: requiere coordinación, estándares compartidos y una mirada que incluya a todos los eslabones.
Para la logística latinoamericana, el desafío es claro. La ciberseguridad mejoró, pero no al ritmo que exige una supply chain cada vez más digital, integrada y dependiente de la continuidad operativa. Cerrar esa brecha será clave para sostener el transporte, el comercio exterior y la competitividad regional en los próximos años.
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