
En medio de un escenario económico desafiante y con nuevas medidas fiscales que impactan directamente sobre el comercio exterior, el sector exportador argentino vuelve a destacar un reclamo histórico: la necesidad de avanzar en una logística más eficiente, menos costosa y más ágil.
Aunque se reconocen algunos avances en materia de estabilización macroeconómica, referentes de cámaras empresarias y federaciones provinciales alertan que la competitividad estructural de las exportaciones argentinas continúa debilitándose, afectada por múltiples factores, entre ellos los altos costos logísticos y la carga impositiva.
Uno de los aportes más recientes en esta línea fue realizado por la Federación de Cámaras de Comercio Exterior de la República Argentina (FECACERA), que destacó que simplificar la logística exportadora no debe interpretarse como un gasto para el Estado, sino como una inversión estratégica para fortalecer el comercio exterior. La entidad remarcó que cada mejora logística genera un impacto directo en miles de pymes de todo el país, en especial en aquellas ubicadas en economías regionales.
Costos, trámites y tiempos
Los costos logísticos representan una carga significativa para muchas empresas exportadoras, en particular para aquellas ubicadas en regiones alejadas de los puertos o con menor acceso a infraestructura. A esto se suma la multiplicidad de trámites y normativas que deben cumplirse para concretar una operación de comercio exterior, lo que incrementa los tiempos, reduce la previsibilidad y encarece el proceso.
En un contexto donde la demanda global de alimentos y manufacturas continúa creciendo, y los mercados internacionales son cada vez más competitivos, la logística puede marcar la diferencia entre exportar o no. De hecho, países con sistemas logísticos eficientes logran posicionarse con mayor firmeza frente a compradores internacionales, sin necesidad de subvenciones o beneficios fiscales extraordinarios.
Retenciones y balanza comercial
El restablecimiento de derechos de exportación, como los formalizados en el Decreto 439/2025 —que eleva alícuotas para productos como la soja y el maíz—, se suma a la preocupación del sector. Si bien el objetivo de estas medidas es fortalecer la recaudación y sostener las reservas, distintas voces advierten que pueden generar efectos contraproducentes en la rentabilidad exportadora y desalentar la inversión en mejoras logísticas o tecnológicas.
Al mismo tiempo, las proyecciones fiscales para 2025 anticipan un posible déficit del 2 %, lo que refuerza la necesidad de promover sectores capaces de generar divisas genuinas. En este marco, mejorar las condiciones logísticas no solo impulsa las exportaciones, sino que puede funcionar como una herramienta eficaz para sostener la actividad económica en un contexto de desaceleración, con bajo costo y alto impacto.

Una mirada federal y de largo plazo
En un país de dimensiones continentales como Argentina, la infraestructura logística es clave para conectar la producción con los mercados internacionales. No se trata solo de mejorar los accesos a los puertos o de digitalizar trámites aduaneros; también implica articular políticas de transporte, planificación territorial y servicios de valor agregado que integren a las economías regionales en las cadenas globales.
FECACERA, al igual que otras entidades del sector, propone avanzar hacia un Pacto Federal Exportador que defina una estrategia nacional sostenida en el tiempo. Entre las prioridades se encuentran: fomentar la incorporación de tecnología en toda la cadena, mejorar la productividad, reducir los sobrecostos derivados de la distancia geográfica y articular esfuerzos entre el sector público y privado.
Exportar más y exportar mejor
Apostar por la logística como herramienta de competitividad es una decisión que excede cualquier coyuntura económica. En un mundo donde la eficiencia operativa define oportunidades, avanzar hacia un modelo logístico más moderno y flexible puede ser el primer paso para que Argentina amplíe su base exportadora y aproveche las posibilidades del nuevo escenario global.
El debate sobre retenciones, presión impositiva o incentivos a la producción seguirá abierto. Pero mientras tanto, mejorar la logística exportadora se presenta como una de las vías más rápidas y efectivas para potenciar al comercio exterior argentino.
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