Migrar y volver a empezar: cómo Ceniza en la boca retrata el desarraigo de una familia mexicana en España

La actriz Anna Díaz y el coguionista Diego Rabasa detallaron para Infobae México cómo llevaron a la pantalla su mirada particular sobre la novela de Brenda Navarro

Un hombre y una mujer están sentados junto a un cartel de la película Ceniza en la boca, con plantas de fondo y dos tazas en una mesa baja
La actriz Anna Díaz y el coguionista y productor Diego Rabasa en entrevista para Infobae México.
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A los 21 años, Lucila deja México y viaja a España con su hermano menor para reunirse con su madre, que se marchó ocho años atrás. Allí, la xenofobia y la precariedad laboral dificultan su intento de construir una vida propia, mientras el cuidado de su hermano la mantiene en un papel de madre que nunca eligió. Desde esa tensión, Ceniza en la boca retrata el impacto emocional de la migración y muestra cómo el desarraigo y la desigualdad pesan sobre una joven que busca su independencia mientras lidia con las heridas que dejó la separación familiar.

Dirigida por Diego Luna y protagonizada por Anna Díaz y Adriana Paz, la película adapta la novela homónima de Brenda Navarro. El reencuentro con Isabel, la madre, pone a prueba la relación entre los tres. Tras años de ausencia, Lucila tiene que aprender a convivir con ella mientras su hermano todavía depende de la hermana que lo ha cuidado.

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En entrevista para Infobae México, Díaz y Diego Rabasa, coguionista y productor de la cinta, explicaron cómo llevaron esa experiencia a la pantalla. La actriz partió de lo que Lucila siente y calla. El guionista contó cómo el equipo mantuvo la historia cerca de la protagonista para mostrar, a través de su vida cotidiana, las condiciones en las que intenta salir adelante.

La persona que elegimos ser

Al hablar de los discursos contra las personas migrantes, Rabasa llevó la conversación a las decisiones cotidianas de quienes reciben a alguien que ha dejado su casa. Habló de la posibilidad de ser «la persona que acoge, la persona que ayuda, la persona que escucha» y de cómo esos gestos pueden facilitar que quien llega encuentre un lugar en la comunidad.

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Díaz volvió a la experiencia de las mujeres que le mostraron la ciudad durante la filmación. «Estaría increíble que fuéramos así para la vida en general», dijo. «Para quien llega, para quien recibe, para quien se va».

Cómo Anna Díaz llevó el desarraigo de Lucila a la pantalla

En la novela de Brenda Navarro, Lucila encuentra una manera de nombrar su malestar. Lo llama un «guru-guru en el estómago». Anna Díaz tomó esa sensación como punto de partida para interpretar a una joven que se guarda lo que siente mientras trabaja, cuida de su hermano e intenta encontrar su lugar en una ciudad desconocida.

«Y ese guru-guru es de todo lo que no puede decir», explicó la actriz. Durante los dos meses y medio de filmación, Díaz recurrió a la música, la poesía y la observación para imaginar la vida de Lucila más allá del guion. La novela le permitió conocer la intimidad del personaje y el rodaje le dio espacio para explorar cómo se expresa en sus gestos, sus silencios y su manera de responder a los demás.

En España, Díaz conoció a actrices que habían migrado en busca de oportunidades y que la acompañaron a recorrer la ciudad. «Llevándome a todas partes, que yo conociera la ciudad a partir de su experiencia, a partir de su mirada. Para mí se me hizo tan generoso», recordó.

El vínculo entre madre e hija: Anna Díaz y Adriana Paz

Antes del rodaje, Anna Díaz, Adriana Paz y Sergio Bautista participaron en un taller dirigido por Viridiana Olvera. A través del juego y la improvisación imaginaron cómo habría sido la convivencia de sus personajes antes de separarse y qué momentos les habría gustado compartir. En uno de los ejercicios, los tres bailaron juntos.

Díaz recordó ese momento cuando le tocó decir, ya como Lucila, que bailar era lo que más extrañaba. La improvisación le dio un recuerdo concreto al cual volver en una escena que expresa cuánto echa de menos la joven la cercanía con su familia.

«Al final de cuentas Lucila materna a Diego. Diego todavía no sabe cómo relacionarse con su propia madre», explicó la actriz. Lucila hace de intermediaria entre los dos incluso cuando quiere desprenderse de la responsabilidad que asumió durante la ausencia de Isabel. La maternidad impuesta atraviesa así el reencuentro. Volver a vivir bajo el mismo techo obliga a los tres a revisar el papel que cada uno aprendió a cumplir durante la separación.

Qué cambió al adaptar la novela de Brenda Navarro

Diego Rabasa recordó que recomendó el libro a Diego Luna como parte de una conversación entre amigos que llevan años compartiendo lecturas. La adaptación, que escribieron junto con Abia Castillo, tomó cuatro años y pasó por varias versiones. Una de las decisiones centrales fue cambiar el orden del relato. La novela abre con la tragedia, mientras que la película sigue de manera lineal el viaje de la protagonista.

En el libro, la joven que cuenta la historia carece de nombre. En la película se llama Lucila y parte de lo que el lector conoce a través de su voz depende de lo que Díaz hace frente a la cámara. «En la literatura, como está contado a partir de la perspectiva de la narradora, pues ella misma nos cuenta lo que le pasa», explicó Rabasa. En la cinta, añadió, es la actuación la que «nos revela toda la hondura de ese universo interior de Lucila».

Esa atención a la experiencia de los personajes también orientó la investigación. Rabasa contó que las actrices llegaron a comprar el maquillaje que usarían en pantalla. Hasta una compra cotidiana ayudaba a definir cómo vivían esas mujeres, qué podían pagar y cómo se desenvolvían en su entorno.

La película de Diego Luna ha obtenido reconocimientos en festivales internacionales:

  • Premio Agenda 2030 Euskadi Basque Country, Festival de San Sebastián. El Gobierno Vasco distinguió a la cinta, presentada en la sección Horizontes Latinos, con un galardón que reconoce obras que reflejan valores de solidaridad y sostenibilidad. sansebastianfestival.com
  • Mejor Guion, Festival de Cine de Roma. Abia Castillo, Diego Rabasa y Diego Luna recibieron el premio el 24 de octubre de 2026 en la competencia Progressive Cinema. Fondazione Cinema per Roma

Ceniza en la boca se estrenó en salas de cine en México este jueves 5 de noviembre. Si quieres ver cómo Anna Díaz lleva a la pantalla la voz interior de Lucila, consulta la cartelera de tu ciudad para encontrar los cines y horarios disponibles.

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