Cuauhtémoc Cárdenas y los intelectuales mexicanos: de los muralistas a la campaña de 1988

Muralistas, escritores y cineastas acompañaron las distintas etapas políticas de Cárdenas

Cuauhtémoc Cárdenas
Muralistas, escritores y cineastas acompañaron las distintas etapas políticas de Cárdenas. FOTO: DANIEL AUGUSTO /CUARTOSCURO.COM
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Cuauhtémoc Cárdenas mantuvo durante más de seis décadas un vínculo con escritores, artistas y muralistas que acompañaron sus causas políticas, desde el nacionalismo de los años sesenta hasta la candidatura presidencial de 1988. Esa relación combinó cercanía personal, militancia compartida y respaldo público de figuras de la cultura mexicana.

El ingeniero, fallecido el 28 de octubre a los 92 años, participó entre 1961 y 1964 en el Movimiento de Liberación Nacional (MLN), organización que reunió a jóvenes con inquietudes políticas y canalizó propuestas de sectores alejados del poder dentro y fuera del PRI.

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El muralista David Alfaro Siqueiros compartió causas con la familia Cárdenas

Junto al general Lázaro Cárdenas, su padre, Cuauhtémoc coincidió en el MLN con Heberto Castillo, Enrique González Pedrero, Carlos Fuentes, Octavio Paz, Francisco López Cámara, César Buenrostro, Víctor Flores Olea y Alonso Aguilar Monteverde, entre otros intelectuales de izquierda.

Con David Alfaro Siqueiros la relación trascendió lo simbólico. El muralista, Xavier Guerrero y José Chávez Morado protestaron en conjunto con Cárdenas por casos de represión política documentados en distintas etapas de la vida pública mexicana. Años después, el Polyforum Cultural Siqueiros fue escenario de uno de los debates presidenciales previos a las elecciones de 1994.

asesinato de Trotsky
El exjefe de Gobierno capitalino compartió espacios de militancia con David Alfaro Siqueiros, Carlos Fuentes y Octavio Paz, y recibió el respaldo de Carlos Monsiváis y Elena Poniatowska durante la campaña presidencial de 1988. (Photo by Keystone/Hulton Archive)

La campaña de 1988 convocó a escritores e intelectuales

El quiebre de Cárdenas con el PRI, tras la formación de la Corriente Democrática junto a Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez, derivó en la candidatura presidencial de 1988 bajo el Frente Democrático Nacional. Ese proceso concentró adhesiones de la intelectualidad mexicana crítica del partido hegemónico.

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Carlos Monsiváis acompañó de cerca ese movimiento y mantuvo con Cárdenas y con Muñoz Ledo una amistad que se extendió por décadas. Un estudio académico publicado en JSTOR describe el fenómeno a través de la frase del politólogo Jorge Castañeda, quien calificó la presentación del libro Entrada libre de Monsiváis como “un nuevo terremoto que comenzaba a sacudir a la Ciudad de México”, en referencia a la efervescencia política que se concentraba en torno a Cárdenas.

Elena Poniatowska narró en distintas ocasiones la campaña de 1988 como la primera movilización opositora masiva de la época del PRI hegemónico. La escritora relató su cercanía con Monsiváis, Octavio Paz y Carlos Fuentes, y describió el proceso electoral de ese año como un punto de partida para la participación ciudadana que después acompañaría también otras causas de izquierda.

El fraude electoral de 1988 marcó un punto de no retorno político

El fraude electoral de 1988, que entregó la Presidencia a Carlos Salinas de Gortari, consolidó entre escritores y artistas la imagen de Cárdenas como referente de la transición democrática.
El fraude electoral de 1988, que entregó la Presidencia a Carlos Salinas de Gortari, consolidó entre escritores y artistas la imagen de Cárdenas como referente de la transición democrática.

La noche del 6 de julio de 1988, la Secretaría de Gobernación cerró sus puertas en medio del reclamo de tres candidatos opositores, episodio conocido como la “caída del sistema”. El 13 de julio, el entonces secretario de Gobernación, Manuel Bartlett, anunció el triunfo de Carlos Salinas de Gortari con el 50.36% de los votos, frente al 31.12% obtenido por Cárdenas.

El resultado abrió, por primera vez, espacio a la oposición en el Senado, con cuatro escaños para los partidos que lo postularon. El episodio consolidó entre escritores y artistas la percepción de Cárdenas como referente de la transición democrática mexicana.

El Instituto de Cultura de la Ciudad de México nació bajo su gobierno en 1998

Como jefe de Gobierno del Distrito Federal, cargo que asumió el 5 de diciembre de 1997 tras ganar la primera elección directa para esa posición, Cárdenas incorporó a escritores, académicos y representantes de organizaciones civiles críticas del PRI a su equipo de gobierno.

El 30 de junio de 1998 creó, mediante decreto publicado en la Gaceta Oficial del entonces Distrito Federal, el Instituto de Cultura de la Ciudad de México, dirigido por el escritor Alejandro Aura. La institución surgió tras una consulta pública que recibió alrededor de 200 propuestas ciudadanas.

El organismo impulsó doce proyectos de promoción artística, entre ellos actividades de teatro, cine, danza, poesía y pintura urbana en zonas de la capital con menor acceso a infraestructura cultural. El 27 de junio de 2000, ya bajo la gestión de Rosario Robles, se inauguró el FARO de Oriente, con la presentación de la obra El fuego, dirigida por Jesusa Rodríguez y protagonizada por 50 participantes de la comunidad.

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