DEA usó a El Vicentillo para negociar entrega de El Mayo Zambada antes de 2024, revela docuserie de Netflix

Vicente Zambada Niebla, doblegado en prisión en EEUU, llamó dos veces por teléfono a su padre para pedirle que se entregara

El Mayo Zambada y El Vicentillo - Cártel de Sinaloa
DEA usó como anzuelo a El Vicentillo para tratar de lograr la captura de El Mayo Zambada antes de su caída en 2024. (Jovani Pérez | Infobae México)
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La Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) facilitó llamadas telefónicas entre Ismael “El Mayo” Zambada y su hijo Vicente Zambada Niebla, “El Vicentillo”, cuando cumplía prisión preventiva en Estados Unidos, para intentar persuadir al capo de entregarse voluntariamente a las autoridades estadounidenses, revela la docuserie La caída de El Mayo, estrenada este 29 de octubre de 2026 en Netflix.

La operación fracasó: El Mayo escuchó la súplica de su hijo, dijo que lo pensaría, pero nunca se entregó por voluntad propia.

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La producción de tres episodios, dirigida por Darren Foster y Miguel Fernández Flores, recoge el testimonio de una fuente con conocimiento directo de la operación que describe con detalle cómo se construyó el dispositivo para forzar ese contacto entre padre e hijo.

La entrevista de Scherer le mostró a la fiscal dónde estaba el punto débil de El Mayo

De izquierda a derecha. El periodista Julio Scherer junto a "El Mayo " Zambada (Foto: Proceso)
De izquierda a derecha. El periodista Julio Scherer junto a "El Mayo " Zambada (Foto: Proceso)

En enero de 2010, el periodista Julio Scherer García publicó en Proceso una entrevista con Ismael Zambada desde la clandestinidad. En ese texto, el capo habló de su vida en la sierra, de su hijo Vicente —entonces ya detenido en Estados Unidos—.

Cuando Scherer le preguntó por él, El Mayo respondió: “Es mi primogénito, el mayor de cinco hijos. Le digo mijo. También es mi compadre. Ya no quiero hablar de él. No sé si está en Chicago o Nueva York.” Ante la pregunta de si se sentía culpable por su extradición, cerró: “Hoy no voy a hablar sobre mi hijo. Lloro por él.”

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La docuserie recupera esa entrevista como un punto de inflexión. De acuerdo con los testimonios de los periodistas Jesús Esquivel y María Scherer fue precisamente la publicación de ese material lo que llevó a una fiscal estadounidense a diseñar una estrategia para usar a El Vicentillo como palanca contra su padre: si El Mayo había concedido una entrevista en parte para mandarle un mensaje a su hijo preso, entonces ese hijo era su punto débil.

“El punto débil del Mayo Zambada es El Vicentillo. Adora a su primogénito. Lo adora”, dice Jesús Esquivel en la docuserie.

La fiscal ordenó aislar al Vicentillo para quebrarlo antes de ponerlo al teléfono

Vicente Zambada Niebla, El Vicentillo.
FOTO: ALBERTO VERA/CUARTOSCURO.COM
Vicente Zambada Niebla, El Vicentillo. FOTO: ALBERTO VERA/CUARTOSCURO.COM

La estrategia, según el testimonio recogido en la producción, consistió en trasladar a Vicente Zambada a régimen de aislamiento —conocido como “el hoyo”— para deteriorar su estado emocional y hacerlo más receptivo a cooperar. “(La fiscal) Me dijo que fue idea de ella llevarlo al hoyo para doblegarlo”, revela Esquivel en la docuserie.

El Vicentillo comenzó a padecer problemas de salud mental durante ese periodo de aislamiento. En las transcripciones de audiencias se lee: “He permanecido más de 700 horas en regimen de aislamiento discúlpeme 700 días”.

Fue entonces cuando las autoridades le hicieron llegar la revista Proceso con la entrevista de su padre: la fotografía de El Mayo, bien plantado y en aparente calma, lo que le habría dado paz.

Un cointernado que compartió tiempo con Vicente Zambada en prisión agrega otro elemento a ese cuadro. Le contó, dice, que había un acuerdo en negociación con EEUU: “Me explicó que habría algún tipo de arreglo que involucraría la salud de su padre, que estaba fallando, y que él sería liberado cuando su padre se entregara. Un intercambio. Su padre estaría detenido y él estaría en México.”

La DEA instaló un teléfono y las llamadas ocurrieron de noche

Barrotes de celda, una cama con colchón y un teléfono móvil con pantalla encendida que muestra el icono de un perfil.
Facilitaron una línea para cuando El Mayo estuviera listo para ponerse en contacto con su hijo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Con El Vicentillo en ese estado, las autoridades pusieron en marcha el dispositivo para las llamadas. Una fuente con conocimiento directo de la operación describe el mecanismo: “Instalamos un teléfono designado con el que podíamos recibir una alerta cuando El Mayo se sintiera cómodo y seguro para ponerse en línea.”

El objetivo era que Vicente apelara a su padre en términos personales y emocionales. La fuente reconstruye el contenido que se buscaba transmitir: “Papá, estoy en problemas. Papá, estoy aquí sentado en esta celda de una cárcel americana. Papá, puedes ayudarme haciendo lo correcto, entregándote.”

La primera llamada ocurrió en medio de la noche. “Fue surrealista escuchar esa voz”, reconoce la fuente. Vicente no siguió un guión fijo. La fuente describe que apeló a su padre en un tono más íntimo que operativo: “Hizo su mejor esfuerzo. Intentó hacer una súplica apasionada del tipo: ya viviste lo tuyo, ya es tiempo.” En esa primera llamada, El Mayo no dio ninguna respuesta concreta.

Joaquín Guzmán López e Ismael El Mayo Zambada, capturados el 25 de julio de 2025. (REUTERS)
Joaquín Guzmán López e Ismael El Mayo Zambada, capturados el 25 de julio de 2025. (REUTERS)

La segunda llamada fue aún más tensa desde el punto de vista operativo. Las autoridades detectaron que El Mayo, fiel a su disciplina de décadas, tomaba precauciones incluso para hablar con su hijo preso: “Lo mejor que pudimos determinar es que estaba en un avión sobrevolando una torre de telefonía celular, porque sabía que podíamos geolocalizarlo o que los mexicanos podían hacerlo.” Al terminar la llamada, arrojó el teléfono por la ventana del avión.

Fue en esa segunda llamada donde El Mayo finalmente respondió: dijo que lo pensaría. La fuente concluye con una valoración escueta: que incluso el amor por su hijo tenía un límite, pues el líder del Cártel de Sinaloa no se entregó.

La captura de El Mayo Zambada no ocurriría sino hasta el 25 de julio de 2024 en el aeropuerto de Santa Teresa, en Nuevo México, años después de esas llamadas, y en circunstancias que la propia docuserie describe como un episodio que “provocó versiones encontradas dentro y fuera de México”, dado que Zambada llegó al lugar junto con Joaquín Guzmán López, hijo de “El Chapo”, quien según la versión del capo lo engañó y secuestró para llevarlo a territorio estadounidense.

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