El MUNAL recupera la obra de Ángel Zárraga, el pintor mexicano que rompió con el arte de su época: hasta cuándo estará la exposición

El Museo Nacional de Arte abrió una muestra dedicada a Ángel Zárraga, uno de los pintores mexicanos que desarrolló su obra al margen del ideario posrevolucionario

Muro blanco con letras en rojo que anuncian una exposición y una puerta transparente que deja ver un cuadro al fondo
El MUNAL propone una nueva lectura de Ángel Zárraga con una exposición organizada en cinco núcleos temáticos. (MUNAL)
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El Museo Nacional de Arte recupera la trayectoria de Ángel Zárraga con una exposición que desplaza la mirada habitual sobre el arte mexicano de la primera mitad del siglo XX.

La muestra revisa a un pintor que se apartó de las narrativas nacionalistas y construyó una obra marcada por el cuerpo, la espiritualidad y el diálogo con Europa.

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La exhibición permanecerá abierta hasta el 28 de marzo de 2027. El público puede visitarla de martes a domingo, de 10:00 a 18:00, en el MUNAL, ubicado en Tacuba 8, en el Centro Histórico de Ciudad de México.

La exposición reúne cerca de 80 obras de Ángel Zárraga

“Ángel Zárraga. Los ideales del arte” reúne alrededor de 80 piezas procedentes de colecciones públicas y privadas.

La selección propone una revisión crítica de una figura cuya producción transitó entre la tradición clásica y las búsquedas de las vanguardias del siglo XX.

El recorrido fue organizado en cinco núcleos temáticos y adopta un montaje de galería de academia.

La propuesta busca mostrar la evolución estilística, técnica y temática del artista duranguense sin reducir su obra a los parámetros que dominaron el arte mexicano después de la Revolución.

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La exposición aborda los primeros años de Zárraga en Bélgica, España y Francia, además de su paso por el cubismo. También incorpora su interés por la representación corporal, las convicciones religiosas y los proyectos murales que desarrolló fuera de México.

Según informó la Secretaría de Cultura, la muestra coincide con los 140 años del nacimiento y los 80 años de la muerte del pintor. La conmemoración sitúa su legado en una discusión más amplia sobre las formas que asumió la modernidad mexicana.

Dos pinturas: una mujer sostiene una marioneta de payaso a la izquierda y otra mujer reza frente a un hombre atado a la derecha
Lejos de las fórmulas del nacionalismo posrevolucionario, Ángel Zárraga desarrolló una pintura influida por los antiguos maestros y las vanguardias. (MUNAL)

El MUNAL plantea una lectura ajena al nacionalismo posrevolucionario

La muestra sostiene que Ángel Zárraga aportó una voz propia al debate del arte moderno mexicano porque trabajó al margen de las exigencias del ideario posrevolucionario.

Su pintura no se organizó alrededor de las narrativas nacionalistas de su tiempo, sino de una búsqueda formal y espiritual influida por la cultura europea y por su visión religiosa.

El artista nació en 1886 y murió en 1946. Su carrera atravesó una etapa de transformaciones artísticas que incluyó el impacto de las vanguardias, el conflicto moral del periodo de entreguerras y la persistencia de los modelos clásicos.

La propuesta curatorial identifica tres rutas para comprender su producción. La primera se relaciona con la cultura occidental entendida como canon artístico; la segunda, con el acceso a la divinidad a través del arte; y la tercera, con el cuerpo como vía para elevar la existencia humana.

El curador David Caliz Manjarrez estructuró la exhibición en los apartados “Entre la tradición y la vanguardia”, “La radicalidad cubista”, “El retorno al orden”, “El esplendor del cuerpo” y “Otro lenguaje mural”.

Cada sección permite observar cómo el pintor modificó sus referencias sin abandonar el estudio de la anatomía.

Dos mujeres vistas de espaldas observan cuadros al óleo con desnudos y paisajes colgados en la pared de un museo
El curador David Caliz Manjarrez estructuró la exhibición en los apartados “Entre la tradición y la vanguardia”, “La radicalidad cubista”, “El retorno al orden”, “El esplendor del cuerpo” y “Otro lenguaje mural”. (MUNAL)

El periodo cubista ocupa un lugar central en la revisión de su obra

Uno de los ejes de la exposición es el periodo cubista que Zárraga desarrolló entre 1914 y 1917.

Las piezas seleccionadas permiten seguir su relación con ese lenguaje y la transición posterior hacia una estética vinculada con la religión, la filosofía y la representación del cuerpo clásico.

La formación europea del pintor abarcó el contacto con la pintura española, francesa e italiana de los antiguos maestros. Ese aprendizaje no quedó restringido al academicismo, ya que se convirtió en un punto de partida para elaborar reflexiones poéticas, filosóficas y espirituales.

El MUNAL presenta ese proceso como una tensión entre los modelos heredados y la experimentación de las primeras décadas del siglo pasado.

La obra de Zárraga combinó la aspiración a la perfección formal con inquietudes sobre la condición humana y la dimensión religiosa.

En uno de los textos recuperados para la exhibición, el artista escribió: “Acepta Señor esta obra áspera y humilde”.

La frase resume el vínculo que estableció entre su trabajo plástico, la práctica artística y sus convicciones espirituales.

Pintura de tres hombres con vestimentas decoradas y joyas frente a un bebé dormido en una cuna con cofres y vasijas en la base
La obra de Zárraga combinó la aspiración a la perfección formal con inquietudes sobre la condición humana y la dimensión religiosa. (MUNAL)

El cuerpo y la fe articulan el recorrido del artista duranguense

El estudio de la figura humana ocupa una posición constante en la obra de Zárraga.

La exposición plantea que el cuerpo no aparece solo como un asunto anatómico o estético, sino como un medio para pensar una existencia orientada hacia planos más elevados.

Esa mirada se relaciona con sus ideas religiosas y con su interés por la perfección corporal. El recorrido propone que ambas dimensiones se entrelazaron en una producción que buscó unir la disciplina formal con una perspectiva espiritual.

La Secretaría de Cultura también destaca los proyectos murales del artista en espacios eclesiásticos y diplomáticos.

Entre los trabajos revisados se encuentran los frescos realizados para la Embajada de México en París, la Catedral de Monterrey, la Biblioteca de México y distintos recintos de Marruecos.

Esas obras amplían la imagen de Zárraga como pintor de caballete y permiten observar su participación en el muralismo internacional.

La exposición examina ese capítulo sin presentarlo como una adhesión automática a las corrientes artísticas dominantes en México.

Pintura de una mujer con vestido rojo y manto verde que despliega un lienzo blanco y rojo sobre dos hombres
Su pintura no se organizó alrededor de las narrativas nacionalistas de su tiempo, sino de una búsqueda formal y espiritual influida por la cultura europea y por su visión religiosa. (MUNAL)

Las obras dialogan con Rivera, Herrán y Ruelas

La selección del MUNAL sitúa la producción de Zárraga cerca de piezas de Saturnino Herrán, Diego Rivera y Julio Ruelas.

El diálogo entre colecciones permite ubicar las coincidencias y diferencias entre artistas que participaron, desde posiciones distintas, en la renovación del arte mexicano.

La exposición también subraya los vínculos culturales entre México y Francia.

Ese aspecto cobra relevancia en el contexto de los 200 años de relaciones diplomáticas entre ambos países, una historia que ayuda a comprender la experiencia europea del pintor.

“Ángel Zárraga. Los ideales del arte” ofrece así una revisión de un creador que no encajó de manera plena en las categorías más difundidas de su época.

El recorrido devuelve atención a una obra que vinculó tradición, vanguardia, religiosidad y representación corporal dentro de una misma búsqueda artística.

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