La especia que mejora la salud de los huesos, regula el colesterol y ayudaría a prevenir el cáncer

Sus compuestos se asocian con funciones antioxidantes y con nutrientes vinculados a la salud ósea

Paprika, pimentón, especia roja, condimento, ingrediente aromático. - (Imagen Ilustrativa Infobae)
Paprika en polvo, una especia derivada del pimiento que aporta color, aroma y sabor característico a múltiples platillos. - (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La paprika, especia obtenida de pimientos rojos secos y molidos, puede aportar carotenoides, vitaminas y minerales a la dieta cuando se consume de forma habitual en alimentos como sopas, carnes, verduras, arroz o salsas.

Sus compuestos se asocian con funciones antioxidantes y con nutrientes vinculados a la salud ósea, pero no existe evidencia clínica suficiente para afirmar que por sí sola regule el colesterol o prevenga el cáncer, de acuerdo con información de Infobae y organismos de salud de Estados Unidos.

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La paprika proviene principalmente de variedades de Capsicum annuum. Puede ser dulce, ahumada, semipicante o picante, según el tipo de pimiento y el proceso de elaboración. Su color rojo se debe a pigmentos naturales como la capsantina y otros carotenoides.

En pequeñas cantidades, el condimento permite añadir sabor y color sin recurrir a exceso de sal o grasas. Su aporte nutricional depende de la porción consumida, ya que suele utilizarse como complemento y no como alimento principal.

La paprika contiene carotenoides y vitaminas presentes en los pimientos rojos

La información difundida por Infobae señala que la paprika contiene antioxidantes, vitamina A, vitamina C y compuestos como carotenoides. Estas sustancias participan en procesos del organismo relacionados con la protección celular y el funcionamiento del sistema inmune.

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Los antioxidantes neutralizan parte de los radicales libres que se producen de manera natural en el cuerpo y que, en altas concentraciones, pueden dañar células, proteínas y ADN. El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos explica que frutas, verduras y granos aportan antioxidantes a través de la alimentación.

Un tazón de madera con pimentón rojo brillante, con una cuchara, rodeado de pimientos secos enteros sobre una mesa rústica de madera.
La paprika contiene carotenoides y vitaminas presentes en los pimientos rojos (Imagen Ilustrativa Infobae)

La presencia de estos compuestos no convierte a la paprika en un tratamiento médico. Tampoco sustituye una alimentación variada, ejercicio regular, revisiones médicas o los medicamentos prescritos para controlar enfermedades crónicas.

El condimento puede incorporarse a una dieta equilibrada junto con frutas, verduras, leguminosas, cereales integrales y fuentes de proteína. Su uso es común en guisos, caldos, adobos, huevos, verduras al horno, arroz, hummus y botanas como garbanzos tostados.

El Instituto Nacional de Salud vincula la vitamina K con el metabolismo óseo

Uno de los nutrientes citados entre los componentes de la paprika es la vitamina K. El National Institutes of Health señala que esta vitamina participa en la producción de proteínas relacionadas con la coagulación de la sangre y el metabolismo de los huesos.

La vitamina K también interviene en la actividad de la osteocalcina, una proteína presente en el tejido óseo. Estudios observacionales han asociado una mayor ingesta de alimentos ricos en vitamina K con huesos más fuertes y menor riesgo de fracturas de cadera, aunque la evidencia sobre suplementos sigue sin ser concluyente.

La paprika contiene estos nutrientes en cantidades limitadas por la porción que se utiliza al cocinar. Por ello, no debe presentarse como una fuente única para fortalecer los huesos ni como sustituto de calcio, vitamina D, proteínas y actividad física.

Las personas que toman anticoagulantes como warfarina deben mantener una ingesta estable de vitamina K y consultar a su médico antes de hacer cambios amplios en su alimentación o consumir suplementos. El National Institutes of Health advierte que la vitamina K puede interactuar con este tipo de medicamentos.

La relación entre paprika y colesterol requiere más estudios en personas

El texto de Infobae atribuye a la paprika posibles beneficios cardiovasculares por su contenido de antioxidantes, vitamina C y potasio. También menciona que podría favorecer la circulación y proteger los vasos sanguíneos.

La evidencia disponible no permite sostener que una especia, consumida de manera aislada, regule el colesterol. Los niveles de colesterol dependen de varios factores: alimentación total, actividad física, peso corporal, antecedentes familiares, edad, tabaquismo y enfermedades como diabetes o hipotiroidismo.

Las variedades picantes pueden contener capsaicina, un compuesto presente en algunos chiles. La investigación sobre sus posibles efectos metabólicos y cardiovasculares continúa, pero los resultados no justifican reemplazar tratamientos para colesterol alto por paprika u otros condimentos.

Paprika, pimentón, especia roja, condimento, ingrediente aromático. - (Imagen Ilustrativa Infobae)
Paprika en polvo, una especia derivada del pimiento que aporta color, aroma y sabor característico a múltiples platillos. - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una persona con colesterol elevado requiere valoración médica y, cuando corresponde, seguimiento con análisis de sangre. La reducción de grasas saturadas, el aumento de fibra dietética, el ejercicio y los medicamentos indicados siguen siendo las medidas con mayor respaldo para reducir el riesgo cardiovascular.

El Instituto Nacional del Cáncer no reconoce alimentos que prevengan por sí solos la enfermedad

La paprika contiene carotenoides y otros antioxidantes, compuestos que han sido estudiados por su relación con el daño oxidativo. Ese mecanismo explica por qué algunos alimentos de origen vegetal forman parte de patrones de alimentación asociados con una mejor salud general.

Aun así, el Instituto Nacional del Cáncer indica que los estudios en personas no han demostrado de manera concluyente que un componente alimentario específico proteja contra el cáncer.

La institución también señala que nueve ensayos clínicos sobre suplementos antioxidantes no demostraron beneficios para prevenir el cáncer de forma primaria. En algunos grupos, como fumadores que recibieron beta caroteno, los suplementos se vincularon con efectos adversos.

Por esa razón, es más preciso señalar que la paprika puede formar parte de una alimentación con alimentos vegetales, en lugar de afirmar que previene el cáncer. La prevención incluye evitar el tabaco, moderar o evitar el alcohol, mantener un peso adecuado, realizar actividad física y acudir a revisiones médicas según edad y antecedentes familiares.

La paprika se usa en guisos, verduras, huevos y adobos

La paprika puede añadirse al inicio de la cocción de sopas, caldos, guisos y salsas para desarrollar su aroma. En carnes blancas, pescados o cortes rojos puede mezclarse con ajo en polvo, pimienta y otras especias para preparar adobos.

También puede espolvorearse sobre zanahorias, calabacitas, papas, pimientos o garbanzos antes de hornearlos. En huevos revueltos, tortillas, arroz, cuscús, quinoa, hummus o guacamole aporta sabor sin necesidad de añadir grandes cantidades.

Para conservar su aroma y color, conviene mantenerla en un recipiente cerrado, en un lugar fresco, seco y alejado de la luz directa. Las personas con gastritis, reflujo o sensibilidad a los alimentos picantes pueden elegir variedades dulces o reducir la cantidad que consumen.

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