El Pueblo Mágico de Puebla que se llena de catrinas monumentales y flores de cempasúchil durante Día de Muertos

Atlixco se convierte en un destino de flores y catrinas para Día de Muertos

Las catrinas monumentales y más de 150 mil flores transforman Atlixco durante Día de Muertos. REUTERS/Henry Romero
Las catrinas monumentales y más de 150 mil flores transforman Atlixco durante Día de Muertos. REUTERS/Henry Romero
Guardar

Atlixco se llena de catrinas monumentales y flores de cempasúchil durante la temporada de Día de Muertos, cuando este Pueblo Mágico de Puebla transforma sus plazas y calles con esculturas, tapetes florales y un desfile de personajes caracterizados.

La celebración ocurre entre finales de octubre y los primeros días de noviembre para unir las tradiciones locales, la memoria de los difuntos y la identidad agrícola de la región.

PUBLICIDAD

El municipio recibe a visitantes que buscan recorrer sus espacios históricos, observar las figuras de gran formato y participar en una festividad donde las flores, las leyendas y las referencias a la cosmovisión prehispánica ocupan un lugar central.

Atlixco convierte el Día de Muertos en un recorrido de flores y catrinas

La temporada de Día de Muertos en Atlixco se distingue por la instalación de catrinas monumentales en distintos puntos de la ciudad.

Las piezas forman parte del Valle de Catrinas, una propuesta que vincula el arte popular con personajes de la tradición mexicana.

Las esculturas suelen recuperar elementos relacionados con la muerte, las celebraciones comunitarias y el imaginario prehispánico.

El conjunto permite recorrer la ciudad mientras se observan representaciones de personajes asociados con la cultura mesoamericana. Las catrinas se integran a la arquitectura colonial, a los portales y a las calles que conforman el centro histórico.

PUBLICIDAD

La celebración no se limita a las esculturas. El uso de flores es una parte esencial de la identidad de Atlixco y adquiere mayor presencia durante las fechas dedicadas a los fieles difuntos.

El municipio es conocido por sus viveros, sus cultivos y el comercio de plantas ornamentales. Esa actividad se refleja en las decoraciones que acompañan las fiestas locales a lo largo del año.

La temporada de Día de Muertos en Atlixco se distingue por la instalación de catrinas monumentales en distintos puntos de la ciudad. REUTERS/Henry Romero
La temporada de Día de Muertos en Atlixco se distingue por la instalación de catrinas monumentales en distintos puntos de la ciudad. REUTERS/Henry Romero

El tapete monumental reúne cempasúchil y flores de varios colores

Uno de los momentos más reconocibles de la temporada es la creación de un tapete monumental en la explanada del Palacio Municipal.

La instalación utiliza flores amarillas, naranjas, moradas y blancas para formar imágenes alusivas a Día de Muertos.

La composición incluye más de 150 mil flores, dispuestas para cubrir una parte central de la ciudad. El resultado combina figuras, ornamentos y referencias visuales a Todos Santos.

El cempasúchil ocupa un sitio destacado por su relación con las ofrendas y los caminos simbólicos que, según la tradición, guían a los difuntos de vuelta a sus hogares.

La presencia de los arreglos florales también expresa la relación histórica de Atlixco con su entorno natural. El clima y la fertilidad del valle favorecieron el cultivo de flores, árboles frutales y otras plantas.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) describe a Atlixco como una ciudad reconocida por su buen clima y su tierra fértil. Durante el periodo colonial, el lugar llegó a ser identificado como “el granero de la Nueva España”.

Con el paso del tiempo, la ciudad recibió el apelativo de “Atlixco de las flores”, una denominación que resume la importancia de la producción floral en la vida cotidiana y en las celebraciones de sus habitantes.

El Desfile de Calaveras reúne disfraces, música y mojigangas

El 2 de noviembre, las calles de Atlixco reciben el Desfile de Calaveras. La actividad reúne a miles de personas caracterizadas, en especial como catrinas, que participan en un recorrido acompañado de música y comparsas.

La banda de guerra marca parte del trayecto. También se suman grupos de baile, contingentes con música popular, catrinas gigantes y mojigangas.

El desfile recupera figuras presentes en los relatos locales. Entre los personajes que aparecen en las narraciones populares están el charro negro, el diablo, el nahual y la bruja.

Estas historias se relacionan con el cerro de San Miguel, uno de los puntos más representativos del municipio. Desde allí es posible apreciar una vista del valle y, cuando las condiciones lo permiten, la silueta del Popocatépetl.

La presencia del volcán es parte del paisaje de Atlixco. El Ayuntamiento local destaca que la ciudad convive con el Popocatépetl, visible desde diversos espacios urbanos y desde las elevaciones cercanas.

Durante las fechas de Día de Muertos, el cerro también se incorpora al ambiente de las leyendas. La tradición popular sostiene que los espíritus se hacen presentes en ese lugar.

El 2 de noviembre, las calles de Atlixco reciben el Desfile de Calaveras. REUTERS/Camille Ayral
El 2 de noviembre, las calles de Atlixco reciben el Desfile de Calaveras. REUTERS/Camille Ayral

Cómo llegar a Atlixco desde la ciudad de Puebla

Atlixco se localiza a 31 km al sureste de la ciudad de Puebla, en la zona centro oeste del estado. Su cercanía con la capital poblana permite planear una visita de un día o incluirla en un recorrido por otros municipios de la región.

El municipio se encuentra en un valle atravesado por el río Nexapa y rodeado por localidades como Tanguismanalco, Santa Isabel Cholula, Ocoyucan, Huaquechula, Tepeojuma, Atzitzihuacán y Tochimilco.

Para quienes viajan en autobús desde la ciudad de Puebla, la línea Oro cuenta con servicio hacia Atlixco. La conexión permite llegar al Pueblo Mágico sin necesidad de trasladarse en vehículo particular.

Los viajeros que llegan por vía aérea pueden hacerlo a través de la zona de Angelópolis, donde operan vuelos comerciales. Desde la ciudad de Puebla, el trayecto hacia Atlixco continúa por carretera.

Una vez en el municipio, el centro histórico concentra buena parte de los atractivos vinculados con Día de Muertos. La explanada del Palacio Municipal, las calles del centro y los alrededores del cerro de San Miguel suelen integrarse a los recorridos de la temporada.

La visita también permite observar el paisaje del Popocatépetl, que se distingue desde distintos puntos de la ciudad. El volcán acompaña la vista del valle y forma parte de la imagen cotidiana de Atlixco.

El pasado prehispánico y colonial forma parte de la celebración

El nombre Atlixco procede del náhuatl y significa “agua en el valle o en la superficie del suelo”. El INAH explica que la localidad estuvo habitada en distintos periodos por grupos como los xicalancas y los teochichimecas.

Antes de su denominación actual, el sitio fue conocido como Cuauhquechollan. Más tarde, durante la época colonial, recibió otros nombres hasta consolidarse como Atlixco.

La ciudad se desarrolló en un valle cruzado por el río Nexapa. Su ubicación y productividad agrícola hicieron que el territorio fuera disputado por pueblos asentados en las zonas cercanas antes de la llegada de los españoles.

La Villa de Carrión fue fundada en 1579. La riqueza agrícola de la región impulsó el crecimiento de edificios civiles y religiosos que todavía forman parte de la imagen urbana.

La Zona de Monumentos Históricos de Atlixco reúne construcciones levantadas entre los siglos XVI y XIX. El conjunto incluye templos, conventos, portales, antiguas casas y espacios destinados a las autoridades locales.

Entre los inmuebles destacados se encuentran el convento de San Francisco, el antiguo convento de San Agustín, el exconvento de Santa Clara de Asís, el Portal Hidalgo y la presidencia municipal.

Atlixco se localiza a 31 km al sureste de la ciudad de Puebla, en la zona centro oeste del estado. REUTERS/Henry Romero
Atlixco se localiza a 31 km al sureste de la ciudad de Puebla, en la zona centro oeste del estado. REUTERS/Henry Romero

Las tradiciones de Atlixco se mantienen durante todo el año

El Día de Muertos es una de las fechas con mayor presencia visual en Atlixco, aunque no es la única celebración que define la vida cultural de la ciudad.

El Huey Atlixcáyotl es otra de sus festividades tradicionales. La expresión náhuatl se traduce como “gran tradición atlixquense” y reúne bailes y danzas de distintas comunidades de la región.

La programación cultural también incluye las celebraciones dedicadas a San Miguel Arcángel y a San Félix. Estas actividades conservan expresiones religiosas, artísticas y comunitarias que han permanecido en el municipio.

La gastronomía local complementa el recorrido por Atlixco. Entre los platillos mencionados por el INAH aparecen el consomé atlixquense, la cecina, los tamales de comino, los tlacoyos y la trucha preparada.

La jeripa es uno de los dulces característicos. Se elabora con harina de arroz, leche y yemas de huevo, tiene un tono rosa y se sirve en cazuelas de barro con ajonjolí.

Durante la temporada de Día de Muertos, las catrinas monumentales, el tapete de flores y el desfile permiten conocer una parte de esa identidad.

Atlixco reúne en sus calles el trabajo de los floricultores, las tradiciones populares y un patrimonio histórico que permanece presente en cada celebración.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD