Cempasúchil en casa: cómo cultivar esta flor mexicana para atraer polinizadores y cuidar tu huerto de algunas plagas

El cempasúchil no solo decora las ofrendas del Día de Muertos; cultivarlo en casa puede atraer abejas y mariposas

Infografía con una ilustración de la planta de cempasúchil, esquemas sobre su origen mesoamericano, su ciclo de vida y su aroma.
El origen, el ciclo de vida y las características del cempasúchil. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El cempasúchil atrae polinizadores y ayuda a cuidar el huerto urbano cuando se cultiva a pleno sol, con riego moderado y suelo que drene bien.

Esta flor mexicana, Tagetes erecta, puede sembrarse en verano para florecer entre octubre y noviembre y aportar néctar, polen y compuestos que dificultan el desarrollo de algunos nematodos y plagas.

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La planta sirve para balcones, patios, macetas y camas de cultivo.

Su utilidad no reemplaza el monitoreo ni otros métodos de manejo ecológico, pero puede integrarse a un huerto como recurso ornamental, alimento para insectos benéficos y cultivo de cobertura antes de sembrar especies sensibles.

La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han difundido sus usos en agricultura orgánica: el cempasúchil puede aportar funciones insecticidas, fungicidas y nematicidas dentro de sistemas que reducen la dependencia de productos sintéticos.

El cempasúchil requiere sol directo y sustratos sin encharcamientos

El cempasúchil es una herbácea anual de la familia Asteraceae, la misma a la que pertenecen los girasoles y las margaritas. Su origen se ubica en Mesoamérica, con una presencia histórica destacada en México y Centroamérica.

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Sus flores se reconocen por los tonos amarillos y anaranjados, además de un aroma intenso. Los capítulos florales reúnen muchas flores pequeñas y ofrecen una superficie accesible para distintos insectos.

Para que crezca con fuerza, la planta necesita al menos seis horas diarias de luz solar directa. Las zonas muy sombreadas suelen generar tallos más débiles y menos flores.

Las guías de cultivo citadas en el material señalan que la especie se desarrolla mejor entre 18 °C y 29 °C (65 °F y 85 °F). No tolera heladas, por lo que conviene sembrarla después del último riesgo de frío en regiones templadas.

El suelo debe tener buen drenaje y una fertilidad moderada. Puede adaptarse a terrenos arcillosos o arenosos, aunque el agua acumulada alrededor de las raíces aumenta el riesgo de pudriciones y enfermedades.

En macetas, una planta tradicional necesita un recipiente de al menos 30 centímetros de diámetro, con orificios en la base.

Las variedades compactas pueden desarrollarse en contenedores menores, siempre que tengan espacio suficiente para las raíces.

Maceta de barro con flores naranjas de cempasúchil sobre una mesa de madera, con un patio de piedra y papel picado al fondo.
El cempasúchil es una herbácea anual de la familia Asteraceae, la misma a la que pertenecen los girasoles y las margaritas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La siembra de verano permite obtener flores para octubre y noviembre

En México, el calendario más utilizado para producir cempasúchil destinado al Día de Muertos empieza entre junio y agosto.

Esa planificación permite que la floración llegue durante octubre y noviembre, cuando aumenta su presencia en ofrendas, patios y mercados.

La semilla puede colocarse directamente en tierra o germinarse primero en pequeños recipientes. El almácigo permite proteger las plántulas durante sus primeras semanas y elegir las más vigorosas para el trasplante.

La germinación suele ocurrir entre cinco y 10 días si el sustrato conserva humedad y la temperatura se mantiene cerca de 21 °C a 24 °C (70 °F a 75 °F). Las semillas deben cubrirse apenas con tierra ligera.

Cuando las plántulas tienen unos 10 centímetros de altura y al menos dos pares de hojas verdaderas, ya pueden trasladarse al lugar definitivo. Este proceso suele ocurrir después de tres o cuatro semanas de crecimiento inicial.

En camas de cultivo, una separación de 25 a 30 centímetros entre plantas favorece la circulación del aire. Las distancias adecuadas reducen la competencia por agua y nutrientes, además de limitar condiciones favorables para hongos.

El riego debe mantener húmedo el sustrato sin saturarlo. Durante la floración, las recomendaciones citadas proponen regar dos o tres veces por semana, con ajustes según el calor, el viento y el tipo de suelo.

La fertilización debe ser ligera. Los abonos con exceso de nitrógeno pueden producir muchas hojas y menos flores, por lo que conviene priorizar compost, lombricomposta o fertilizantes equilibrados de baja concentración.

Las flores aportan néctar y polen para insectos benéficos

El principal aporte del cempasúchil a la biodiversidad doméstica es su capacidad de atraer insectos. Un estudio realizado en Assam, India, registró 2.305 individuos de 45 especies de polinizadores en plantas de Tagetes erecta.

La investigación identificó visitantes de cinco órdenes de insectos. Entre ellos hubo mariposas, abejas, avispas, moscas, escarabajos y chinches, con una mayor diversidad de lepidópteros.

Los autores observaron una mayor actividad de polinizadores entre las 11:00 y las 13:00.

Ese dato permite evitar intervenciones innecesarias durante las horas de más visitas, como aplicaciones de productos o podas que alteren el movimiento de los insectos.

El color amarillo y naranja de las flores funciona como señal visual en el huerto. Su aroma, asociado a compuestos volátiles, también forma parte de la relación de la planta con los insectos y con los organismos que atacan los cultivos.

Las flores compuestas ofrecen numerosos puntos de alimentación en una misma cabezuela. Esa característica facilita que abejas, mariposas y otros visitantes encuentren néctar y polen durante buena parte de la temporada cálida.

Para prolongar la oferta floral, se puede retirar con frecuencia las flores secas. La poda evita que la planta destine recursos a la producción inmediata de semillas y favorece la aparición de nuevos botones.

También resulta útil despuntar el tallo principal cuando la planta alcanza cerca de 15 centímetros. La práctica estimula la formación de ramas laterales y aumenta la cantidad de flores disponibles para los polinizadores.

Una maceta de barro con flores naranjas, una mariposa monarca y huertos de madera en una azotea con edificios al fondo.
El principal aporte del cempasúchil a la biodiversidad doméstica es su capacidad de atraer insectos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El cempasúchil ayuda frente a nematodos, pero no elimina todas las plagas

Las raíces de las especies del género Tagetes contienen compuestos como el alfa-terthienyl.

Documentos técnicos del Instituto de Ciencias Agrícolas y Alimentarias de la Universidad de Florida (IFAS) señalan que esta sustancia presenta actividad nematicida, insecticida, antiviral y citotóxica.

Los nematodos del género Meloidogyne forman agallas en las raíces y afectan la absorción de agua y nutrientes. Las plantas atacadas pueden mostrar debilidad, menor crecimiento y una baja en la producción de frutos.

Una investigación de Shanmuga Priya Mohan y sus colaboradores evaluó extractos de hojas, flores y raíces de Tagetes erecta contra Meloidogyne incognita. Las raíces mostraron los resultados más altos en condiciones de laboratorio.

El extracto de raíces al 30% inhibió cerca del 88% de la eclosión de huevos después de 48 horas. El mismo tratamiento alcanzó 88,7% de mortalidad de juveniles al séptimo día de evaluación.

Estos datos no significan que una maceta de cempasúchil elimine por sí sola los nematodos de un huerto. IFAS advierte que la plantación intercalada junto al cultivo susceptible no siempre reduce las poblaciones de estos organismos.

La estrategia con mejor respaldo consiste en usar el cempasúchil como cultivo de cobertura. La planta debe ocupar la misma cama al menos dos meses antes de instalar hortalizas vulnerables, como tomates, chiles o pepinos.

Después, el material vegetal puede incorporarse al suelo como abono verde. La práctica aprovecha el sistema radicular de la planta y suma materia orgánica al terreno.

El efecto depende de la variedad utilizada y de la especie de nematodo presente. Algunos cultivares de Tagetes patula han mostrado mejores resultados contra una gama más amplia de nematodos, aunque Tagetes erecta también posee actividad documentada.

Las raíces de las especies del género Tagetes contienen compuestos como el alfa-terthienyl. REUTERS/Raquel Cunha
Las raíces de las especies del género Tagetes contienen compuestos como el alfa-terthienyl. REUTERS/Raquel Cunha

Las borduras florales favorecen un huerto con mayor diversidad

El cempasúchil puede ubicarse en los bordes de camas elevadas, entre macetas o alrededor de cultivos que requieren polinización.

Tomates, chiles, calabazas, pepinos y pequeños frutales pueden beneficiarse de una mayor presencia de insectos visitantes.

La UNAM ha señalado que esta flor puede plantarse en círculos alrededor de algunos cultivos como recurso repelente.

El olor y los compuestos volátiles pueden interferir con la ubicación del hospedero por parte de ciertas plagas.

Hay estudios sobre aceites de Tagetes contra la polilla perforadora de berenjena, Leucinodes orbonalis. En una evaluación, una emulsión al 0,5% obtuvo 88,89% de mortalidad larvaria tres horas después de la aplicación.

Ese resultado corresponde a condiciones experimentales y no autoriza a preparar insecticidas caseros concentrados.

Las dosis, los tiempos de exposición y los efectos sobre organismos benéficos requieren controles que no siempre son posibles en un huerto doméstico.

La opción más segura consiste en usar la planta viva como parte de una estrategia amplia: riego correcto, revisión frecuente de hojas, retiro manual de insectos cuando sea necesario, diversidad de flores y protección de enemigos naturales de las plagas.

El uso indiscriminado de insecticidas de amplio espectro contradice el objetivo de cultivar cempasúchil para atraer polinizadores.

Si se requiere aplicar algún producto, conviene evitar las flores abiertas y elegir horarios de menor actividad de abejas y mariposas.

Al final de la temporada, algunas flores pueden dejarse secar para recolectar semillas. El resto de la planta puede integrarse al compost o al suelo, con lo que el cultivo cierra un ciclo útil para la siguiente siembra.

El cempasúchil conserva su valor cultural en las ofrendas del Día de Muertos, pero también ofrece una alternativa concreta para sumar vida al huerto.

Con sol, drenaje y un manejo responsable, la flor mexicana puede aportar color, alimento para polinizadores y apoyo limitado frente a algunos problemas del suelo.

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