El truco de conducción y mantenimiento para consumir hasta un 15% menos de gasolina en trayectos urbanos

Es posible reducir la cantidad de gasolina al conducir sin necesidad de gastar en mejoras costosas

Manos de un conductor sobre el volante de un automóvil en movimiento con vista al parabrisas y a otros vehículos.
La forma de manejar y el mantenimiento del vehículo influyen directamente en el gasto de combustible. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La técnica combina hábitos al volante con mantenimiento preventivo del vehículo. Estos cambios pueden reducir el consumo de gasolina hasta en un 15% en trayectos urbanos.

En México, el litro de gasolina Magna se ubica en 23.68 pesos en promedio nacional durante septiembre de 2026, mientras que la Premium ronda los 28.58 pesos, según la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).

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En estados como Nuevo León y Jalisco el precio supera esa media, lo que hace más notorio el ahorro que puede generar un manejo eficiente en el gasto mensual de combustible.

Uno de los hábitos con mayor impacto es evitar que el motor trabaje de más al manejar en una marcha más baja de la necesaria.

El testigo de presión en el tablero le alerta cuando alguna llanta pierde aire; es la primera señal que todo conductor debe conocer - crédito Imagen Ilustrativa Infobae
La conducción eficiente no requiere inversión adicional, solo cambios de hábito. Imagen Ilustrativa Infobae

Subir de velocidad en cuanto las condiciones lo permiten, sin acelerar de más, hace que el motor gire a menos revoluciones y consuma menos combustible para la misma distancia recorrida.

Otro factor determinante es la forma de acelerar. Un conductor que pisa el pedal a fondo de manera constante puede gastar entre 10% y 15% más combustible que uno que acelera de forma gradual, porque el motor exige más esfuerzo en cada arrancón.

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Hombre joven al volante de un coche, con camisa azul y cinturón de seguridad abrochado, mirando al frente.
La combinación de buenos hábitos de manejo y revisiones periódicas mejora el rendimiento del vehículo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las marchas largas y el freno motor bajan las revoluciones

En autos manuales, la clave está en engranar la marcha más alta posible sin forzar el motor. A una misma velocidad, una marcha superior permite trabajar a menos revoluciones por minuto y quemar menos gasolina.

Los expertos recomiendan cambiar de velocidad entre las 1,500 y 2,500 revoluciones en motores a gasolina. Soltar el acelerador de forma anticipada, en lugar de frenar de golpe, corta o reduce la inyección de combustible en muchos vehículos modernos.

Primer plano de un hombre conduciendo un coche con expresión de preocupación, sudor en la frente. La luz de bajo combustible se ilumina en el tablero
Las transmisiones automáticas reducen cambios cuando el conductor acelera con brusquedad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En transmisiones automáticas el mecanismo funciona distinto. Las cajas modernas buscan siempre la relación más eficiente, pero si el conductor pisa el acelerador con brusquedad, el sistema reduce cambios para entregar más potencia y el consumo sube de inmediato.

Los sistemas de conducción integrados en vehículos automáticos también ofrecen modos que ajustan la respuesta del acelerador. Activar un modo económico prioriza cambios de marcha más suaves y limita el consumo en arrancones desde el semáforo.

Vista desde el parabrisas de un coche con un hombre conduciendo. Al fondo, una calle de Miami con palmeras, edificios Art Déco y otros vehículos.
El freno motor reduce la inyección de combustible al soltar el acelerador con el cambio puesto. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Anticipar el tráfico evita frenadas y aceleraciones innecesarias

Mirar más allá del vehículo de enfrente permite prever semáforos, frenadas o congestiones antes de que ocurran.

Levantar el pie del acelerador con anticipación y aprovechar la inercia del auto reduce el gasto sin necesidad de frenar de golpe.

Las variaciones constantes de velocidad obligan al motor a demandar más energía en cada arrancón. Mantener un ritmo uniforme, tanto en ciudad como en carretera, evita ese sobreesfuerzo mecánico.

Una vista de una autopista con tráfico denso de coches, camiones y un autobús al anochecer. Las luces traseras iluminan la calzada y hay señales de tráfico.
Acelerar de forma gradual, en lugar de pisar el pedal a fondo, ahorra combustible en trayectos cortos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un cambio integral de hábitos de conducción, sumado al mantenimiento correcto del vehículo, puede reducir el consumo de combustible hasta en un 15%, según estudios del RACE (Real Automóvil Club de España).

El ahorro no depende de cambiar de vehículo, sino de modificar la forma de manejarlo y de darle mantenimiento oportuno.

Planificar la ruta antes de salir reduce el gasto de combustible

Un trayecto mal planificado también incide en el consumo. Alargar diez minutos un viaje de una hora por tomar una ruta congestionada puede elevar el gasto de gasolina hasta en un 14%.

Usar aplicaciones de navegación para identificar tramos con menor tráfico evita detenciones prolongadas y arrancones repetidos.

Manos sobre el volante de un vehículo y un teléfono celular en un soporte que exhibe una aplicación de mapa en la pantalla.
Un viaje mal planificado puede elevar el gasto de gasolina considerablemente. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Salir con margen de tiempo también reduce la tentación de acelerar para compensar retrasos.

La presión de las llantas y los filtros afectan el rendimiento

Circular con neumáticos desinflados aumenta la resistencia al rodamiento y obliga al motor a un esfuerzo extra. Mantener la presión por debajo de lo recomendado eleva el consumo hasta en un 3% en circulación urbana y hasta 4% en trayectos interurbanos.

La presión correcta suele estar indicada en la puerta del conductor o en la tapa del tanque de gasolina.

Interior de taller mecánico con automóvil elevado, otro vehículo, varios neumáticos, herramientas y compresor de aire. Persiana metálica semilevantada.
La presión correcta de las llantas reduce la resistencia al rodamiento y mejora el rendimiento. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Revisarla al menos una vez al mes, y ajustarla cuando el auto lleve carga adicional, mantiene el rendimiento sin exponer el vehículo a un desgaste irregular de las llantas.

Los filtros de aire o de combustible en mal estado también afectan la eficiencia del motor. Un filtro sucio u obstruido impide que los componentes mecánicos trabajen con normalidad, empeora la combustión y eleva el gasto de gasolina de forma directa.

Retirar objetos que no se usan a diario del interior del auto o del portaequipajes ayuda a reducir el consumo, porque el peso extra y la resistencia aerodinámica exigen más al motor.

Interior de un auto gris con la puerta abierta, un bolso de cuero, papeles y una cámara sobre el asiento frente a edificios coloniales.
Cargar peso innecesario en la cajuela incrementa el consumo de gasolina. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Apagar el motor en paradas largas ahorra combustible

Si la espera en un alto supera el minuto, apagar el motor resulta más eficiente que dejarlo en ralentí. Un motor detenido pero encendido sigue consumiendo gasolina, aunque el tablero marque cero.

Muchos modelos actuales incorporan sistemas Start/Stop que realizan esta función de manera automática. En vehículos sin ese sistema, la responsabilidad recae en el conductor, sobre todo en esperas prolongadas por trámites o filas de acceso.

Primer plano de una rueda de auto gris circulando sobre una calle mojada con lluvia, generando salpicaduras de agua. (Imágen Ilustrativa Infobae)
Un motor en ralentí consume entre 0.5 y 0.7 litros de combustible por hora. (Imágen ilustrativa Infobae)

El uso del aire acondicionado y la calefacción también inciden en el gasto

El uso del aire acondicionado también incide en el gasto, sobre todo a baja velocidad en ciudad.

En trayectos urbanos resulta más eficiente circular con las ventanillas abiertas, mientras que en carretera el aire acondicionado consume menos que la resistencia aerodinámica generada por las ventanas bajas.

En temporada de frío, mantener la calefacción en un rango de entre 21 y 23 grados centígrados evita un consumo mayor sin sacrificar comodidad.

Vista desde atrás de una conductora con las manos en el volante de un coche. Un ambientador de árbol verde cuelga del espejo retrovisor, con luz solar entrando.
Dirigir las salidas de aire caliente hacia el suelo distribuye mejor la temperatura dentro del auto. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Dirigir las salidas de aire hacia el suelo distribuye mejor el calor, ya que el aire caliente tiende a subir hacia el techo del vehículo por sí solo.

Esperar unos minutos después de encender el motor, antes de activar la calefacción, permite que el propulsor alcance su temperatura de trabajo. De lo contrario, las rejillas de ventilación expulsan aire frío durante los primeros minutos del recorrido, sin ningún beneficio adicional para el conductor.

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