Los mejores memes que dejó el festejo del Día de la Independencia de México 2026

Los mexicanos celebran las Fiestas Patrias en redes sociales

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México conmemora este 2026 el 216 aniversario del inicio de su Independencia, un movimiento armado que arrancó la madrugada del 16 de septiembre de 1810 y se prolongó durante 11 años. Detrás de la ceremonia que cada año encabeza el titular del Ejecutivo existen episodios históricos que contradicen buena parte de la versión popular del relato.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) documenta alrededor de 844 acciones militares durante el conflicto armado, con un saldo estimado de entre 600,000 y un millón de muertes. La cifra revela la magnitud de una guerra que suele reducirse en la memoria colectiva a un solo acto: el llamado de Miguel Hidalgo y Costilla.

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No existe una versión oficial de las palabras que pronunció Hidalgo

Ningún documento de la época permite reproducir literalmente el discurso que Hidalgo dio la madrugada del 16 de septiembre de 1810 en el pueblo de Dolores, hoy Dolores Hidalgo, Guanajuato. Las reconstrucciones posteriores mencionan vivas a la Virgen de Guadalupe y expresiones contra el mal gobierno, pero no hay una transcripción contemporánea del momento.

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Esa ausencia de registro explica por qué el “Grito” que cada presidente pronuncia desde el balcón de Palacio Nacional no responde a un texto oficial. Cada mandatario construye su propia arenga, con vivas y menciones que varían de una administración a otra.

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Tampoco existe certeza sobre la hora exacta del llamado. Algunas reconstrucciones históricas ubican la arenga alrededor de las ocho de la mañana del 16 de septiembre, no durante la madrugada como sostiene la tradición popular, y señalan que los habitantes de Dolores no acudieron con la inmediatez que suele atribuírseles.

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Hidalgo no tocó la campana ni vivió para ver la Independencia consumada

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Uno de los datos que más contradice la iconografía tradicional es que Hidalgo no hizo sonar la campana de la parroquia de Dolores. Según las crónicas de la época, fue José Galván, el campanero del templo, quien tocó la campana mientras el cura salía a las calles para convocar a la población.

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Hidalgo tampoco alcanzó a ver el triunfo del movimiento que encabezó. Fue capturado en marzo de 1811 y fusilado en Chihuahua el 30 de julio de ese mismo año, apenas unos meses después del inicio de la insurgencia. Su participación ocupa un espacio enorme en la memoria histórica, aunque vivió solamente los primeros meses de una guerra que se extendió once años más.

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Tampoco existe un retrato suyo realizado en vida cuya autenticidad permita establecer con certeza su apariencia física. La imagen que hoy se reconoce como oficial se fijó décadas después, con un retrato de Joaquín Ramírez de 1865 que estableció los cabellos blancos, la frente despejada y la vestimenta negra que hoy se asocian con el cura insurgente.

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El personaje de “El Pípila” carece de sustento documental

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La figura de Juan José de los Reyes Martínez Amaro, conocido como “El Pípila”, tampoco cuenta con respaldo histórico. Ningún registro documental confirma su existencia ni detalla el episodio en el que, según la tradición, se cubrió la espalda con una losa de piedra para incendiar la puerta de la Alhóndiga de Granaditas en Guanajuato.

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Algunos historiadores consideran que el personaje pudo tratarse de una construcción simbólica que representa a los combatientes anónimos que participaron en la insurgencia, sin que exista evidencia de que una sola persona haya protagonizado ese acto de manera individual.

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El levantamiento se adelantó por el descubrimiento de una conspiración

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El inicio de la rebelión no estaba planeado originalmente para el 16 de septiembre. Los conspiradores habían fijado el 1 de octubre de 1810 como fecha para comenzar el movimiento armado, pero el descubrimiento de la Conspiración de Querétaro obligó a Hidalgo y a los demás líderes a precipitar sus planes con varios días de anticipación.

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La guerra concluyó formalmente el 27 de septiembre de 1821, cuando el Ejército Trigarante, encabezado por Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero, hizo su entrada triunfal a la Ciudad de México. El Acta de Independencia se firmó al día siguiente, aunque España no reconoció oficialmente la pérdida del territorio sino hasta 1836, cuando ambos países firmaron el Tratado de Paz y Amistad.

La celebración del 15 de septiembre no fue idea de Porfirio Díaz

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Existe la creencia extendida de que la ceremonia nocturna del 15 de septiembre surgió por iniciativa de Porfirio Díaz, quien habría movido el festejo para hacerlo coincidir con la fecha de su cumpleaños. Los registros históricos contradicen esa versión: desde la década de 1840, cuando Díaz tenía apenas 10 años, la fiesta cívica ya comenzaba la noche del 15 con serenatas, bandas de música y fuegos artificiales.

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Lo que sí impulsó Díaz fue el traslado de la campana original de Dolores hasta la capital del país. El Esquilón de San José, fundido en 1768 y utilizado durante la arenga de Hidalgo, permaneció en Guanajuato hasta 1896, cuando el mandatario ordenó su traslado a la Ciudad de México. Desde entonces se encuentra colocada en el balcón central de Palacio Nacional y participa cada año en la ceremonia presidencial.

La primera conmemoración del Grito ocurrió apenas dos años después del levantamiento

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El primer registro documentado de una celebración por el inicio de la Independencia no llegó tras la consumación del movimiento, sino apenas dos años después de iniciada la guerra. El 16 de septiembre de 1812, Ignacio López Rayón y Andrés Quintana Roo conmemoraron la fecha en Huichapan, en el actual estado de Hidalgo, con descargas de artillería, repique de campanas, misa y una serenata con músicos.

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No fue hasta 1825, ya consumada la Independencia, cuando el gobierno de Guadalupe Victoria estableció de manera oficial el 16 de septiembre como la fecha de la celebración nacional. Con el paso de las décadas, la tradición popular fue desplazando el festejo hacia la noche anterior, hasta consolidar el formato que hoy se mantiene vigente cada año en el Zócalo capitalino y en plazas públicas de todo el país.

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