
Valentina Alazraki, quien nació el 19 de enero de 1955, presentó su noveno libro “Soy Valentina Alazraki desde el Vaticano” (editorial Planeta, 2026), en el que narra diversos momentos de su vida personal, literalmente, desde que nació hasta cómo vive actualmente.
En entrevista exclusiva para Infobae México, Alazraki, quien vive en Italia, nos cuenta los aspectos que marcaron su vida, sobre todo, el fuerte lazo que construyó con el papa Juan Pablo II, así como los retos familiares que la han ayudado a ser mejor persona y periodista.
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A comparación de sus otros ocho libros, en el más reciente, la periodista mexicana reconoce que busca mostrarle a la gente aspectos de su vida que nadie puede ver, ya que la mayoría solo la conoce por ser quien cubre las noticias del Vaticano para una de las televisoras de habla hispana más importantes del mundo: Televisa/Univision.
La vida de Valentina Alazraki detrás de las cámaras
Hija del director de cine Benito Alazraki y la ciudadana italiana Olimpia Crastich, así como hermana de Olimpia Alazraki, Valentina narra, en la publicación, que al comienzo de su carrera como periodista en el Vaticano tuvo que luchar contra el machismo de la época.
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“El problema es que en esa época (1974) no había mujeres jóvenes cubriendo esa fuente. Había solo otra mujer, española, que tenía veinte años más que yo y nada más. Entonces, claro, cuando yo llegué de veinte años al Vaticano, me encontré con puros hombres. Y además, la figura del vaticanista era un poco, pues un hombre ya de mediana edad, que ya había hecho su carrera. Era un lugar, digamos, ya importante en su carrera, el Vaticano. Y yo entraba y salía de la sala de prensa como fantasma, digamos, que nadie me saludaba, no me tomaban en cuenta. Y peor me fue en la Asociación de la Prensa Extranjera en Italia, porque durante más de dos años me decían que no podía ser que yo fuera corresponsal. Y si bien mis jefes enviaban cartas, ellos decían que era demasiado joven y mujer y que no podía ser. Y entonces me rechazaron durante casi tres años la acreditación en la prensa extranjera. En el Vaticano, en realidad, la acreditación me la dieron enseguida. Pero efectivamente, nadie me saludaba. Yo creo que mi gran suerte fue, en el Vaticano, el hecho de que eligieran a Juan Pablo II y que Juan Pablo II decidiera que su primer viaje fuera a México (en 1975). Entonces, los compañeros hombres, todos hombres en el avión menos yo, que fueron a México, obviamente me veían al aire veinte horas al día. Entonces, descubrieron que a pesar de ser joven y mujer, trabajaba. Y la verdad es que al volver de esa primera visita de Juan Pablo II a México, nunca más volví a tener problemas con ellos.
“Pero fue complicado, porque efectivamente el Vaticano de por sí era un mundo de hombres. No digo que hoy no lo sea. Es obvio que sigue siendo un mundo de hombres, pero el número de mujeres periodistas que cubren la fuente y el número de personas que trabajan dentro del Vaticano y que son mujeres también ha crecido enormemente. Y ahora incluso con el papa Francisco han tenido también puestos importantes las mujeres”, contó la comunicadora.
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Su pasión por la escritura
La periodista también cuenta cómo fue que nació su pasión por la escritura, algo que ocurrió desde que era pequeña, gracias a su imaginación y creatividad.
Sin embargo, su primer acercamiento con el trabajo periodístico ocurrió durante su adolescencia, cuando ingresó al Liceo Franco-Mexicano, donde´–junto con otros compañeros– fundó la publicación “Eureka”.

“En el Liceo Franco-Mexicano, efectivamente fundamos este diario, que, bueno, diario, como publicación, que se llamaba ‘Eureka’. Y yo, pues le hacía un poco de todo. Creo que era la directora, la columnista, pues la que recogía los artículos. En fin, como que me gustaba mucho. Yo creo que sí, de alguna manera tienes razón. Ahí fue probablemente la primera vez en la que pensé, pues que el, que el periodismo sí me gustaba, aunque al mismo tiempo me gustaba mucho la idea de estudiar psiquiatría.
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“Y la verdad, estuve dudando, estuve dudando bastante, pero probablemente sí, en el Liceo Franco-Mexicano empecé un poco con esta idea del periodismo”, recordó.
La importancia de Jacobo Zabludovsky en su vida profesional
Antes de comenzar a cubrir la fuente del Vaticano, Alazraki tuvo un acercamiento con el periodista Jacobo Zabludovsky. Básicamente, el destacado comunicador fue quien le dio ese empujón para convertirse en la corresponsal de Televisa en la santa sede.
“Para mí fue una experiencia extraordinaria desde el primer día cuando lo conocí (a Jacobo), que pues me preguntó qué sabía hacer yo y yo la verdad con muchísima franqueza le dije que no sabía hacer absolutamente nada, lo cual era cierto, porque yo acababa, pues estaba saliendo de la preparatoria y pues no sabía hacer nada. Pero no sé, algo, algo en él, yo creo que tuvo como una intuición, porque luego me preguntó: ‘¿Y cuántos idiomas hablas?’ Yo le dije: ‘cuatro’, pero se lo dije como si fuera absolutamente normal. Lo mismo que le había dicho que no sabía hacer nada, con la misma tranquilidad le dije lo otro. Y me dijo: ‘¿Y vas a ir a Roma a estudiar Periodismo?’ Entonces, yo la verdad es que no estaba tan convencida, porque seguía con la idea que no sabía si quería hacer Medicina para Psiquiatría, pero mi mamá, que fue la que me llevó ese día a Televisa, la verdad es que ella habló por mí. Es como si hubiera decidido por mí de alguna manera, porque cuando yo estaba por responder ‘estoy todavía dudando’, ella contestó: ‘Sí va a estudiar Periodismo’. Es decir, ella lo tenía muy claro, yo no. Y entonces, bueno, él me dijo: ‘Ve a Roma, estudia, prepárate mucho, muy bien. Si quieres ven a hacer prácticas aquí, obviamente gratis, obviamente, en tus vacaciones, cuando puedas, que ya era una enorme oportunidad.
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“Y luego dice: ‘Un día serás mis ojos y mis oídos en el Vaticano’. Y yo le dije: ‘¿Qué significa eso?’ Porque pues como que no entendía, ¿no? lo que quería decir. Y él me dijo: ‘Bueno, tan sencillo como eso. Tú me vas a contar lo que veas y lo que escuchas’. Y era una extraordinaria lección de periodismo, porque en el fondo, si tú lo piensas, es muy diferente a que tú cuentes algo que ves con tus propios ojos y oyes con tus propios oídos a que alguien te lo cuente y tú lo vuelves a contar.
“La verdad es que todo cambió en el verano del 78, cuando murió el papa Pablo VI y ya desde ahí prácticamente tuve que hacer todas las coberturas de ese verano, que fue pues su muerte, la elección de Juan Pablo I, luego murió, bueno, como decíamos en ese momento, volvió a morir el papa, murió Juan Pablo I después de treinta y tres días y, y luego ya pues otro cónclave y la elección de Juan Pablo II.
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“Y con Juan Pablo II, pues se vio que estaba empezando un pontificado extraordinariamente nuevo, novedoso, revolucionario, bajo muchos puntos de vista y aparte, al poco tiempo anunció que su primer viaje sería a México. Entonces, ya prácticamente me encarrilé y me subí a ese tren. Tuve una suerte enorme, pienso yo, de que haya pasado ese tren. Me subí y pues aquí estoy”, dijo la periodista.
Retos a superar en su vida
Detrás de las cámaras, Valentina Alazraki ha tenido que sortear diversos obstáculos personales, uno fue la muerte de su mamá, Olimpia Castrich, en el verano de 1974, justo cuando comenzó su trabajo reporteril en el Vaticano.
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Tuvo la satisfacción de tener a su primera hija, Carolina, en 1991, de quien se siente muy orgullosa. Sin embargo, también tuvo que afrontar el hecho de perder a su segundo hijo –de nombre Víctor y nacido en 1992–, con poco más de un mes de nacido.
No obstante, uno de los mayores retos familiares que le ha tocado enfrentar, fue el padecimiento mental de su hija Camilla, quien nació en 1997. Hecho que también le hizo tener otra perspectiva de la importancia de la salud mental.
“Bueno, yo creo que el ser madre, pues es un compromiso que tú asumes el día que nacen y no acaba nunca, en el sentido que obviamente dicen: ‘cuando son chiquitos, son problemas chiquitos y cuando son grandes son problemas grandes’, ¿no? Se suele decir así. Yo creo que hay momentos preciosos, hay momentos de dificultad, hay momentos que puede haber alguna incomprensión o alguna rebeldía, dependiendo de cómo viven, pues la adolescencia. Con Carolina, la verdad, Carolina siempre fue una niña muy madura, muy tranquila, ni siquiera tuvo, digamos, esta adolescencia, ¿no? Los problemas típicos de la adolescencia no los vivió, no, no, no se manifestaron. Entonces, la verdad, con ella creo que fue como muy fácil y tenemos una extraordinaria relación porque, pues también nos llevamos, tenemos mucha, muchas afinidades y mucha cercanía. Camila sí fue mucho más complicado porque, bueno, sí tuvo una adolescencia mucho más complicada.
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“Y el hecho del niño, pues, obviamente esa es una pérdida que no superas nunca, porque aunque tuviera un mes y medio y cuando murió, es cierto que todavía no había crecido con nosotros. Digamos, no lo había escuchado llamarme mamá, que son cosas que seguramente cuentan, pero bueno, son, son pérdidas, porque aparte siempre te preguntas cómo habría sido, cómo sería hoy, qué estaría haciendo, cuál sería mi relación con él. En fin, yo creo que cada hijo tiene, tiene lo suyo y con cada uno tienes momentos buenos, malos, complicados, tristes´”, expresó.

La importancia de la salud mental
Dado que su hija Camilla tiene un padecimiento mental, mismo que unidos han trabajando para superarlo y pueda llevar una vida lo más normal posible, Valentina narra cómo ha sido para ella –y todo su entorno familiar– entender la importancia de la salud mental.
“Yo creo que es absolutamente indispensable entender que cualquier patología mental no es un tabú y no hay que esconderla y no hay que ponerla de lado y no enfrentarla. Es como si te duele la rodilla o cualquier otra cosa. Aquí estamos hablando de problemas mentales. Entonces claro, son menos detectables, no los ves, no los puedes tocar como una rodilla o un hombro, pero están ahí. Entonces yo creo que, que ya no tiene que existir ese, ese tabú alrededor de la, de la enfermedad mental, porque son mucho más frecuentes de lo que nosotros pensamos. Lo que pasa que mucha gente tiene patologías, pero no lo sabe o no le han sido diagnosticadas y no, y no se trata y no se cura. Entonces, yo creo que en el momento en el que tú detectas que un niño o una niña tiene problemas, porque lo ves, se nota en casa, es obvio que se nota, pues yo creo que hay que atenderla, hay que enviarla pues en los centros
“Entonces, yo creo que eso es muy importante, la atención médica, el cariño y el apoyo total de la familia. Y claro, es muy importante que estas personas que tienen alguna patología mental, alguna enfermedad mental, quieran curarse, porque tú puedes poner toda la atención del mundo, todos los tratamientos, los mejores médicos, los mejores centros, pero si la persona no se quiere curar, es muy difícil”.
Valentina reconoce que ha sido “afortunada” para ayudar a Camilla
Pese a las dificultades que tuvo durante el crecimiento de Camilla y tener que atender a su trabajo, así como a los demás integrantes de la familia, Valentina Alazraki reconoce que fue “afortunada” para ayudar a que, hoy, Camilla tenga la posibilidad de desarrollarse con normalidad en su entorno.
“Dentro de lo malo, vamos a poner entre comillas, de esta situación. Yo me siento muy afortunada, primero por haber podido tratarla, diagnosticarla, tener los medios para hacerla, hacerlo, porque ese es otro tema, que muchas veces, desafortunadamente, en la salud pública no hay ese cuidado y esa atención. Entonces, yo me siento privilegiada por haberlo podido hacer, pero me siento todavía más afortunada por el hecho de que ella, llegada a un cierto punto, haya decidido curarse y haya decidido seguir al pie de la letra todo lo que tiene que hacer y los medicamentos que se tienen que tomar y, y obviamente no tener ningún tipo de comportamiento que pueda poner en peligro ese tratamiento, como podría ser tomar o lo que sea. Entonces, yo bajo ese punto de vista me siento afortunada.
“Es obvio que es un camino complicado, muy complicado, y hay muchos momentos que son muy tristes y muy feos, porque cuando una niña te, te habla de suicidio o cuando se vuelve anoréxica o cuando ves que pueda estar dependiente de sustancias se te cae el mundo, porque es tu hija”.
Lo mejor que le ha pasado es trabajar en Televisa
Una de las más gratas experiencias para Alazraki ha sido poder trabajar para una empresa como Televisa, en sus propias palabras: “lo mejor que le ha pasado”. Y no es un tema menor, lleva unida laboralmente a esa empresa más de 50 años.

“Bueno, la verdad, desde un punto de vista profesional, yo no creo que me habría podido pasar algo mejor, porque la empresa en la que estoy llevo cincuenta y un años y la verdad me ha dado todo para poderme desarrollar aquí, mantenerme aquí, seguir aquí. Entonces, yo creo que ha sido también de, de parte de ellos una extraordinaria generosidad y siempre me han dejado, ¿cómo te puedo decir? Libre. Nunca he sentido censura de ningún tipo. Me han puesto aquí, se fían, se confían y, y la verdad para mí es, ha sido, yo creo que del punto, de un punto de vista profesional, lo mejor que me podría haber pasado.
“He tenido muchos jefes diferentes, pero una extraordinaria experiencia tanto profesional como humana. Y claro, que esa primera parte de mi vida profesional coincidiera con el pontificado de Juan Pablo II también es algo absolutamente único, porque yo cuando él murió dije que había sido una experiencia probablemente única e irrepetible.
“Y lo sigo diciendo, porque un papa que decidiera viajar a México por primera vez en su, digamos, el primer viaje, y que se enamorara de México y que los mexicanos se enamoraran de él. Y yo siempre ahí de, como pequeño puente, digamos, y una empresa que cubrió todos los viajes del papa, y por no hablar obviamente de las cinco visitas a México, de una forma extraordinaria, pues yo creo que de un punto de vista profesional no me podría haber tocado mejor experiencia de, de esta combinación, de, de estar en Televisa y estar cubriendo el pontificado de Juan Pablo II”.
Los reconocimientos de Valentina Alazraki
En más de 50 años de coberturas periodísticas, Valentina Alazraki ha recibido diversas condecoraciones.
- Durante el pontificado de Benedicto XVI recibió la Orden de San Silvestre Papa.
- Con Francisco como papa, le otorgaron la máxima condecoración papal que se otorga a un laico, la Gran Cruz de la Orden de Pio IX.
- También es decana del cuerpo de prensa del Vaticano y presidenta de la Asociación Internacional de los Periodistas Acreditados ante el Vaticano.
La mayoría de los mexicanos solo conocen a Valentina Alazraki por televisión, en esta ocasión, aprovechamos la publicación de su más reciente libro para mostrar el lado más humano de la corresponsal de Televisa en el Vaticano por más de 50 años.
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