Octavio Paz y la Independencia de México: lo que pensaba de Hidalgo, Morelos y la guerra social inconclusa

En El laberinto de la soledad, el Nobel sostiene que el levantamiento iniciado en 1810 expresaba reclamos campesinos y agrarios que la consumación encabezada por Agustín de Iturbide dejó sin resolver

Miguel Hidalgo - Grito de Independencia
Foto: INAH
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Octavio Paz sostiene que la Independencia de México no fue una rebelión de las élites criollas contra España, sino una guerra de clases con una revolución agraria en formación. En El laberinto de la soledad, el poeta plantea que Hidalgo y Morelos dieron mayor peso a las reformas sociales que a la ruptura política con la Corona.

A diferencia de la visión que presenta la Independencia como un movimiento homogéneo y dirigido desde el poder local, Paz afirma que los insurgentes enfrentaron tanto los abusos de la metrópoli como a los grandes propietarios nacidos en Nueva España. Para el Nobel mexicano, la lucha de 1810 puso sobre la mesa la esclavitud, la tierra y el poder de las élites.

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El ensayista escribe que Miguel Hidalgo representaba una fórmula de autonomía moderna, mientras José María Morelos se inclinaba por la independencia. Esa diferencia, expone, revela que ni siquiera los principales dirigentes insurgentes compartían una definición única sobre el país que buscaban construir.

Paz dice que la guerra iba contra los latifundistas nativos

En el capítulo “De la Independencia a la Revolución”, incluido en El laberinto de la soledad, Octavio Paz sostiene que el conflicto iniciado con el Grito de Dolores tuvo una raíz social que suele quedar desplazada por la conmemoración patriótica.

“La guerra se inicia como una protesta contra los abusos de la Metrópoli y de la alta burocracia española, sí, pero también y sobre todo contra los grandes latifundistas nativos”, escribe Paz

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Fotografía de Octavio Paz
Fotografía de Octavio Paz

El autor rechaza que se tratara de una confrontación entre una aristocracia local y España. Su interpretación apunta en otra dirección: “No es la rebelión de la aristocracia local contra la Metrópoli, sino la del pueblo contra la primera”.

Para Paz, ese rasgo separa a la insurgencia mexicana de otros procesos sudamericanos. Mientras las luchas encabezadas por Simón Bolívar y José de San Martín tuvieron una vocación continental y una mayor carga de ideas liberales, el movimiento mexicano estuvo condicionado por tensiones locales y por la participación popular.

El escritor señala que los caudillos mexicanos eran “sacerdotes humildes y oscuros capitanes”, sin la proyección intelectual o internacional de algunos dirigentes de Sudamérica. No obstante, les atribuye una mayor cercanía con las demandas de la población.

Hidalgo abolió la esclavitud y Morelos planteó repartir tierras

Paz centra su lectura de la Independencia en dos decisiones atribuidas a sus principales figuras: Hidalgo decreta la abolición de la esclavitud y Morelos propone el reparto de los latifundios.

Los revolucionarios hayan concedido mayor importancia a determinadas reformas sociales que a la Independencia misma”, sostiene. A partir de esa premisa, califica el levantamiento como una guerra de clases y como una revolución agraria que no logró consolidarse.

José María Morelos y Pavón viajó a la Ciudad de México en 1795 y obtuvo el bachillerato en artes en la Real y Pontificia Universidad. (Foto: Gobierno de México)
José María Morelos y Pavón viajó a la Ciudad de México en 1795 y obtuvo el bachillerato en artes en la Real y Pontificia Universidad. (Foto: Gobierno de México)

La frase cuestiona el relato que reduce la guerra a la ruptura de los vínculos con España. Para Paz, la emancipación política no era el único propósito del movimiento ni necesariamente el más inmediato para sus bases sociales.

Esa revolución, según el autor, encontró la oposición del Ejército, la Iglesia y los grandes propietarios. Paz agrega que esos grupos se aliaron con la Corona española y derrotaron a Hidalgo, Morelos y Francisco Xavier Mina.

La derrota insurgente no cerró el proceso. El escritor ubica un cambio posterior cuando, en España, los liberales llegaron al poder y amenazaron los privilegios de la Iglesia y de la aristocracia con una monarquía constitucional.

El alto clero y los militares criollos cambiaron de bando

Paz explica que la consumación de la independencia se produjo cuando los sectores que antes combatían a la insurgencia buscaron una salida ante las reformas liberales que venían desde España.

El alto clero, los grandes terratenientes, la burocracia y los militares criollos se aliaron con los restos insurgentes para evitar que las transformaciones liberales afectaran sus privilegios. En esa coyuntura aparece la figura de Agustín de Iturbide.

El resultado, para Paz, tuvo una paradoja: la Independencia se consuma bajo el liderazgo de fuerzas que habían participado en la derrota de los insurgentes que impulsaban cambios sociales.

El sacerdote fue ejcutado el 30 de julio de 1811 en Chiuahua
Antes de su fusilamiento, Miguel Hidalgo fue sometido a un proceso penal para determinar la culpa por los crímenes uqe se le imputaron. Crédito: Wikimedia Commons

La ruptura con España no significó, en automático, la desaparición de las estructuras coloniales. En El laberinto de la soledad, el autor afirma que los nuevos países hispanoamericanos adoptaron constituciones liberales y democráticas que no siempre correspondían con su realidad social.

La ideología liberal y democrática, lejos de expresar nuestra situación histórica concreta, la ocultaba”, escribe Paz al analizar el periodo posterior a la emancipación.

El poeta sostiene que esas leyes sirvieron para “vestir a la moderna” las supervivencias del sistema colonial. A su juicio, la distancia entre las promesas constitucionales y el poder de las oligarquías instaló una mentira política que atravesó la vida pública de América Latina.

La ruptura con España dejó una herida en México

Paz también entiende la Independencia como parte de una separación más extensa entre México y su pasado colonial. En su lectura, la Reforma liberal profundiza esa fractura al negar que la nación mexicana continuara la tradición de Nueva España.

Considera que esa separación era fatal y necesaria para construir una vida autónoma, aunque dejó una sensación de orfandad que, según él, persiste en la cultura y la política mexicanas.

El autor describe a México como un país que se define por la ruptura y la negación, pero también por la búsqueda de una salida frente a ese desarraigo. La independencia corta los lazos políticos con España; la Reforma intenta cortar los vínculos con el orden colonial.

Para Octavio Paz, la historia de la Independencia no se agota en la noche del 15 de septiembre, los héroes patrios o la entrada del Ejército Trigarante en 1821. El proceso abre una disputa sobre la tierra, la desigualdad, el poder e incluso la identidad del país que continuó después de la caída del virreinato.

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