5 de cada 10 menores de 6 años sufren agresiones en su formación en México: la crianza respetuosa podría evitar que sean adultos violentos 

El enfoque busca reemplazar golpes, jaloneos y castigos verbales por orientación clara para que las infancias aprendan a resolver conflictos, regular impulsos y sentirse seguras en casa

Un puño en blanco y negro sobre diez osos de peluche, cinco dañados y cinco intactos, en fila sobre un fondo granate
Una ilustración representa la violencia en la infancia en México, donde la mitad de los menores de seis años sufre agresiones durante su crianza. (Jesús Avilés )
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La crianza de hijas e hijos es una responsabilidad que recae en la vida de los padres y de la familia más cercana de una niña o niño. Valores, hábitos e incluso el lugar en donde crecen las infancias pueden influir en su comportamiento en esta y otras etapas de su vida. El Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA) señaló que la disciplina en los hogares mexicanos, durante generaciones, ha estado vinculada a dar gritos, jaloneos o amenazas como una forma de corregir o poner límites; sin embargo, actualmente se puede educar sin violencia.

De acuerdo con la SIPINNA, en México viven más de 12 millones de niñas y niños de entre 0 y 6 años. De ese grupo, considerado como primera infancia, 53 de cada 100 menores han estado expuestos a alguna forma de disciplina violenta física o psicológica.

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El Sistema señaló que la crianza sin violencia puede contribuir a que la infancia crezca con herramientas para resolver conflictos mediante el diálogo y sin agresiones. Ante esto, propone que las familias y tutores se apeguen a la crianza positiva y respetuosa, que consiste en sustituir los golpes, gritos, jaloneos y las amenazas por límites claros, constantes y firmes. Esto no quiere decir que los menores hagan lo que quieran, sino que reciban orientación sin maltrato.

La disciplina sin agresiones protege el desarrollo infantil

La crianza respetuosa busca evitar que las prácticas violentas se consideren métodos aceptables para educar. El planteamiento consiste en reconocer que la niñez tiene derechos y requiere protección, afecto, escucha, ternura, respeto y acompañamiento.

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Dos manos rodean siluetas de papel de una familia de cuatro integrantes bajo un corazón rojo, sobre un fondo azul arrugado
Una ilustración sobre protección familiar acompaña los datos de la SIPINNA, que contabiliza más de 12 millones de niños de 0 a 6 años en México. (Jesús Avilés )

De acuerdo con la SIPINNA, la exposición reiterada a situaciones de maltrato puede generar estrés tóxico en niñas y niños, donde el cuerpo y el cerebro permanecen en un estado de alerta durante demasiado tiempo, y puede afectar su forma de aprender, así como su salud, bienestar y desarrollo.

Las niñas y los niños que están en la primera infancia atraviesan una etapa en la que su cerebro todavía está formándose. De manera gradual, aprenden a identificar lo que sienten, controlar impulsos, tomar decisiones y ganar autonomía.

Niñas y niños recurren al berrinche como forma de expresar sus emociones

Factores como el cansancio, el hambre, el miedo, la frustración o el exceso de estímulos pueden acumular tensión. Un berrinche, el llanto o una rabieta pueden ser formas en las que los menores expresan las emociones que aún no saben comunicar de otra manera.

Ilustración de niño pequeño llorando, mejillas rojas, sentado en el suelo de un supermercado. Sobre su cabeza, un cerebro infantil artístico con destellos y ondas.
Una ilustración realista en témpera muestra a un niño pequeño llorando en el suelo de un supermercado, con una representación artística de su cerebro resaltando la actividad límbica y amígdala en alerta. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La crianza respetuosa consiste en acompañar esas reacciones sin permitir conductas que dañen. Cuando una niña o un niño está alterado, la prioridad es ayudarle a recuperar la calma; después corresponde conversar sobre lo ocurrido y establecer el límite.

La SIPINNA recomienda usar pocas palabras y reconocer la emoción. Una persona adulta puede expresar que entiende el enojo, ofrecer cercanía y, al mismo tiempo, impedir que la niña o el niño golpee o lastime a alguien.

El afecto y los límites forman parte de la crianza respetuosa

La propuesta de crianza positiva sostiene que el respeto se construye en las correcciones y también en los momentos cotidianos. Jugar, escuchar, compartir tiempo y demostrar afecto pueden fortalecer la autoestima y la sensación de seguridad durante la infancia.

El organismo remarcó que las niñas y los niños necesitan saber que son queridos por quienes son, y no únicamente por sus logros o por cumplir expectativas. Esas experiencias pueden enseñarles a tratarse con cuidado y a desarrollar amor propio.

Ilustración en acuarela de una familia sonriente (madre, padre y dos hijos) sentada en el suelo de una sala de estar, jugando un juego de mesa.
Una ilustración en acuarela muestra a una familia, compuesta por padres y sus dos hijos, disfrutando de un juego de mesa en el suelo de su sala de estar, compartiendo risas y momentos de unión. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El manejo de las emociones de las personas adultas también ocupa un lugar central. La SIPINNA advierte que las emociones se contagian y recomienda hacer una pausa antes de gritar, amenazar o golpear. Ante una situación de tensión, las personas cuidadoras pueden guardar silencio unos segundos, respirar, tomar agua o pedir apoyo a alguien más. La capacidad de recuperar la calma forma parte del acompañamiento que se espera de madres, padres y responsables de los cuidados del menor.

La SIPINNA plantea que criar no debe ser una tarea solitaria. Por ese motivo, el sistema prevé una campaña de comunicación junto con la UNICEF para ofrecer información, apoyo y herramientas a las familias y a la sociedad.

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