Contra la soledad de la Gen Z: cómo una tendencia de TikTok los está sacando a la calle

Farmear aura, practicar skateboarding y otro tipo de actividades en plazas públicas indican cómo se apropian los jóvenes

Mano que sostiene un teléfono con el logotipo de TikTok frente a un grupo de personas desenfocadas en un parque.
Un teléfono con la plataforma TikTok ilustra el vínculo entre la actividad digital y la congregación de jóvenes en espacios públicos. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Las batallas, TikTok, jóvenes y las plazas se cruzan en la Ciudad de México con la tendencia de “farmear aura”, una dinámica que lleva códigos nacidos en internet al encuentro presencial. Cientos de personas se reúnen en el Foro Lindbergh del Parque México para competir con poses, movimientos y gestos ante un público que decide quién proyecta mayor carisma.

La concentración ocurre mientras la soledad alcanza a una parte de las nuevas generaciones. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que entre 17% y 21% de las personas de 13 a 29 años experimentan este sentimiento. En México, más de la mitad de la población de 15 años y más que convive con familiares y amistades quisiera dedicarles más tiempo.

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De acuerdo con el documento Farmear aura: cuando internet lleva a los jóvenes a las plazas, la convocatoria difundida en redes sociales ha reunido a cientos de asistentes en espacios públicos y hasta llama la atención de elementos de la policía. Para Guillermo Bernal, urbanista, especialista en placemaking y director de The Place Institute, el fenómeno muestra una ruta distinta a la idea de alejar a los adolescentes de las pantallas.

TikTok se convierte en una convocatoria para usar la ciudad

Farmear aura es una expresión extendida en redes para describir acciones que transmiten seguridad, estilo o presencia. En su versión presencial, dos participantes llevan esos códigos digitales a un espacio abierto y la gente define quién destaca en el duelo.

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La práctica parte de una tendencia digital, pero su resultado ocurre fuera del celular. Bernal sostiene que los contenidos vistos en TikTok impulsan a los jóvenes a llegar a una plaza, convivir con otras personas y apropiarse temporalmente del lugar.

El especialista plantea que no se trata de exigir a las juventudes que abandonen las plataformas para socializar. La secuencia opera en sentido contrario: un formato viral funciona como motivo para salir, coincidir con desconocidos y hacer actividades que no requieren una programación institucional.

Farmear aura’ abre debate en redes sociales
Farmear aura’ abre debate en redes sociales (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante varias horas, el espacio recibe a personas que no necesitan comprar un boleto, reservar una mesa ni consumir para permanecer ahí.

Esa condición abre otra posibilidad de convivencia. Los parques, las calles y las explanadas permiten llegar sin invitación, encontrarse con amistades, observar una actividad o participar en ella. También acercan a vecinos, familias y peatones que no necesariamente pertenecen al mismo grupo.

Bernal distingue entre el alcance de una red y el de un sitio común. Las plataformas pueden reunir seguidores alrededor de una cuenta; una plaza, dice, forma un público compuesto por quienes acuden expresamente y quienes se detienen al pasar por el lugar.

El Foro Lindbergh recibe usos que no estaban previstos

Lo ocurrido en el Parque México, el pasado mes de agosto, también expone la forma en que las generaciones jóvenes adaptan la ciudad a sus propias prácticas. El skateboarding, el breakdance, el freestyle y el parkour ya habían convertido plazas y parques en territorios de convivencia con reglas construidas por sus participantes.

Farmear aura se suma a esa tradición, aunque con una diferencia: la rapidez con la que una dinámica puede aparecer en redes, circular entre usuarios y trasladarse al espacio público. Una convocatoria digital puede concentrar a cientos de personas en pocas horas.

Go Skate Day-CDMX
Crédito: INJUVE

El Foro Lindbergh representa ese proceso porque ha pasado por trabajos de recuperación y rehabilitación. Hoy recibe una actividad que no estaba contemplada en su diseño y que modifica su uso cotidiano sin alterar su condición de espacio abierto.

Para Bernal, el funcionamiento de un lugar no depende únicamente de la infraestructura, pues las actividades pueden llegar antes que nuevas intervenciones urbanas. El punto es que las personas encuentren margen para inventar formas propias de ocuparlo.

La tendencia puede durar semanas o meses, o ser reemplazada por otra expresión viral, pero este tipo de concentraciones impulsa a que los jóvenes, según el autor, mantengan la posibilidad de reunirse en parques, plazas y calles para probar actividades, crear comunidad y usar la ciudad bajo sus propios códigos.

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