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Códigos y colores: así ocultaba el Cártel de Sinaloa su red internacional de fentanilo

La red, que operó en 13 estados, también planificó expandirse a Israel, Jordania y Nueva Zelanda. La operación fue detectada por la FGR tras una denuncia anónima y meses de intervenciones telefónicas

Las ganancias obtenidas por la venta del opioide sintético pueden ser hasta 20 veces mayor a la inversión
El Cártel de Sinaloa, principalmente la facción de Los Chapitos, ha centrado su modelo de negocios en el tráfico de fentanilo (Foto: Infobae México)
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“Disney” no significa diversión cuando se trata del Cártel de Sinaloa: en sus comunicaciones, era el nombre clave para una de las ciudades donde distribuían fentanilo en Estados Unidos. Así lo revelan las transcripciones de llamadas intervenidas que forman parte de un expediente judicial al que la periodista Laura Sánchez Ley, de Milenio, tuvo acceso, y que documentan cómo una célula de esa organización operó una red que abarcó 13 estados del país vecino mientras planeaba expandirse a Israel, Jordania y Nueva Zelanda.

La droga nunca circuló con su nombre real en esas conversaciones. Los operadores la llamaban “azul”, “morado”, “blanco” o “verde”, y encubrían otras ciudades de distribución bajo apodos como “Las Torres” o simplemente “Los Ángeles”, un sistema de claves que los investigadores tardaron meses en descifrar.

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La Fiscalía General de la República (FGR) detectó la operación mediante la intervención de más de una decena de líneas telefónicas, autorizadas entre el 26 de septiembre de 2023 y el 21 de febrero de 2024. La investigación arrancó después de que una denuncia anónima alertara sobre el cruce de droga en la frontera Mexicali-Calexico.

El código del Cártel: claves, apodos y ciudades disfrazadas

El expediente del juicio —o toca penal— 21/2025, resuelto el 23 de abril de 2026 por el Primer Tribunal Colegiado de Apelación del Segundo Circuito, con sede en Toluca, Estado de México, recoge las transcripciones de esas llamadas. Detrás de los eufemismos, los investigadores identificaron una red de distribución que llegó a Los Ángeles, Chicago, Nueva York, Atlanta, Nueva Jersey, Connecticut, Massachusetts, las dos Carolinas, Jacksonville, Bakersfield, Arizona y Ohio.

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Parte de los decomisos mostrados por la agencia antidrogas. Crédito: DEA
Parte de los decomisos mostrados por la agencia antidrogas. Crédito: DEA

La logística, según reconstruyó la FGR a partir de las escuchas, partía de laboratorios clandestinos en los municipios de Pericos y Culiacán, Sinaloa. De ahí, el producto se embalaba y trasladaba hasta Mexicali, Baja California, donde un operador coordinaba el cruce hacia Calexico.

Para evadir los escáneres de rayos X de la aduana estadounidense, la organización desarrolló una técnica precisa. Uno de los operadores la explicó en una llamada intervenida: “Cuando pasa el rayo no sale en forma de cuadro porque este va comprimido”, en referencia al fentanilo escondido dentro de tanques de gasolina en bolsas selladas al vacío.

El grupo utilizó vehículos particulares, personas conocidas como “mulas” y camiones de carga a los que llamaban “trocas” o “fletes”. La denuncia que detonó toda la investigación partió de una madre de Mexicali cuya hija fue detenida el 10 de mayo de 2023 por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) al cruzar la frontera con metanfetamina.

La “Casa Azul” de Culiacán y los nueve cateos del 8 de marzo de 2024

Las autoridades catearon nueve domicilios vinculados a la organización el 8 de marzo de 2024. En uno de ellos, conocido internamente como la “Casa Azul” y ubicado en Culiacán, encontraron 499 ampolletas de cristal con líquido amarillo, ocho bolsas con sustancia cristalina y documentos con referencias a embarques de químicos desde China hacia la Ciudad de México.

criptomonedas en el tráfico de fentanilo estudio Chainalysis cárteles mexicanos CJNG y Sinaloa
criptomonedas en el tráfico de fentanilo estudio Chainalysis cárteles mexicanos CJNG y Sinaloa (Especial)

Un oficio del Centro Federal de Inteligencia Criminal, fechado en diciembre de 2023, precisó que los precursores para fabricar el fentanilo ingresaban a México por los puertos marítimos de Mazatlán y Topolobampo. Los insumos —sosa cáustica, benceno y metileno— se adquirían en China, y la organización los procesaba en Sinaloa para convertirlos en producto terminado.

La escala del negocio quedó expuesta en una llamada citada en el expediente. Uno de los operadores detalló la ecuación a otro: “El producto que compra en China le sale en 2 mil 500 dólares y ya traerlo en 5 mil dólares [...] de un kilo, saca otro kilo”, lo que sugiere que cada kilo de precursor importado se convertía en dos kilos de droga lista para el mercado.

Los propios integrantes de la red describieron su operación con términos empresariales. En otra llamada recogida en el expediente, uno de ellos declaró: “Nosotros somos como una empresa, una empresa con negocios; en días pasados, no estaba redituable, porque los precios bajan y no estábamos sacando mucho al margen”.

El plan hacia Israel y la conexión con Hernán Domingo Ojeda López

En octubre de 2023, en plena expansión de la red en territorio estadounidense, uno de los cabecillas de la célula le ordenó a otro integrante: “Vaya viendo la posibilidad de abrir mercado en países como Jordania, Israel y Nueva Zelanda”. El interlocutor tardó semanas en retomar el tema, pero confirmó que el plan se llevaría a cabo.

Frasco transparente etiquetado 'Fentanilo' con tapa blanca, píldoras blancas y azules dispersas, una jeringa sin aguja, y mano de adulto sobre mesa de madera.
Un frasco con la etiqueta 'Fentanilo', junto a píldoras blancas y azules y una jeringa, ilustra el contexto del uso de opioides, con una mano de adulto visible al fondo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Laura Sánchez Ley reportó en Milenio que la mención de esos tres países aparece en al menos dos ocasiones dentro de las comunicaciones intervenidas, lo que indica que la idea se retomó y discutió en distintos momentos a lo largo de varias semanas. La expansión no era logísticamente descabellada: Jordania, Israel y Nueva Zelanda quedan geográficamente más cerca de China —proveedor de los precursores— que el propio mercado estadounidense.

El expediente vincula esta red con Hernán Domingo Ojeda López, alias “El Mero Mero”, tío de Ovidio Guzmán López. Las autoridades lo señalan como uno de los principales operadores del tráfico de fentanilo desde Culiacán hacia Estados Unidos para la facción del Cártel de Sinaloa conocida como La Mayiza.

Ojeda López fue detenido el 16 de diciembre de 2024 en Badiraguato, Sinaloa, y vinculado a proceso diez días después. El método de operación documentado en el expediente —producción en Culiacán y cruce por Mexicali-Calexico— coincide con el que las autoridades mexicanas y estadounidenses le atribuyen directamente.

La vinculación a proceso de los integrantes de la red fue confirmada por tribunales federales en al menos tres resoluciones distintas. La primera, relacionada con un individuo que coordinó la producción junto con su hijo, fue ratificada el 23 de abril de 2026 por el Primer Tribunal Colegiado de Apelación del Segundo Circuito.

Fentanilo y lavado de dinero para el Cártel de SInaloa
Foto: Jesús Aviles / Infobae México

La segunda resolución involucra al señalado como líder de la operación, responsable de adquirir los precursores en China y coordinar su distribución en Estados Unidos. Fue vinculado a proceso el 28 de noviembre de 2025 y, para entonces, ya había sido entregado a las autoridades estadounidenses.

La tercera apelación de ese mismo caso fue confirmada el 30 de junio de 2026. El expediente completo suma más de cuarenta evidencias: informes de inteligencia, dictámenes de química forense, actas de cateo y oficios de agencias estadounidenses.

El rastreo telefónico que permitió documentar todo comenzó cuatro días después de la denuncia anónima, el 25 de septiembre de 2023, cuando un policía federal ministerial identificó a uno de los grupos criminales que operan en Baja California. Ese mismo día, un oficio de la Oficina de Seguridad Nacional de Estados Unidos confirmó que el nombre mencionado en la denuncia correspondía a alguien investigado desde agosto de 2015 como cabecilla de una organización dedicada al tráfico de metanfetamina, cocaína y heroína.

Los registros de esa investigación revelaron que ese mismo sujeto se había declarado culpable en marzo de 1996, en una corte de California, por conspiración para distribuir metanfetamina y heroína. Cumplió 135 meses de prisión en Estados Unidos y fue deportado a México en noviembre de 2007.

Cristales de metanfetamina, cápsulas de fentanilo y bolsas con polvo blanco sobre una mesa de evidencia. Investigadores con batas en laboratorio.
Cristales de metanfetamina y cápsulas que representan fentanilo se analizan sobre una mesa de evidencia, mientras investigadores trabajan en un laboratorio forense. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La investigación de la FGR cerró el ciclo de escuchas el 21 de febrero de 2024, después de casi cinco meses de intervenciones telefónicas. En ese tiempo, los investigadores escucharon cómo la organización coordinaba envíos, discutía precios, resolvía problemas de producción y trazaba su expansión hacia mercados fuera del continente americano.

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