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Por qué no deberías usar a la Inteligencia Artificial como psicólogo, según la UNAM

Muchas personas encuentran alivio en hablar con una aplicación ante dificultades

Una mano adulta sujeta un smartphone con la pantalla encendida mostrando un símbolo de inteligencia artificial azul. Un cable grueso conecta el teléfono.
(Imagen Ilustrativa Infobae)
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El crecimiento de las herramientas de inteligencia artificial como apoyo emocional ha transformado la manera en que millones buscan contención y consejos, pues muchas personas encuentran alivio al contarle problemas o incluso su día a día a estas aplicaciones.

Sin embargo, especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) advierten sobre los límites y riesgos de utilizar a la IA como sustituto de la atención psicológica profesional.

Las estadísticas muestran que la relación entre humanos y chatbots se ha intensificado: cerca de 700 millones de personas interactúan semanalmente con sistemas de inteligencia artificial y una parte considerable lo hace para hablar de sus emociones.

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Infografía muestra uso de inteligencia artificial para apoyo emocional con una persona, un cerebro digital, estadísticas, adultos y adolescentes, y riesgos.
Una infografía detalla el uso masivo de la inteligencia artificial para apoyo emocional por 700 millones de personas y los riesgos asociados, con advertencias de la UNAM. (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • Entre los adultos, el 37 % ha utilizado estas plataformas con fines emocionales y el 38 % conversa semanalmente sobre temas personales.
  • En adolescentes la tendencia es aún mayor: 13 % de quienes tienen entre 12 y 17 años buscan consejos de salud mental en IA, cifra que asciende a 22 % entre los 18 y 21 años, y más de la mitad las usa como apoyo emocional.

¿Qué riesgos implica usar la inteligencia artificial como terapeuta?

El uso de inteligencia artificial como sustituto del apoyo psicológico profesional, según la UNAM, implica una serie de riesgos que conviene considerar con claridad:

  • Fomenta la dependencia: El acompañamiento constante y la facilidad de acceso pueden generar que las personas dependan de la IA, dejando de buscar soluciones fuera de la tecnología.
  • Aísla socialmente: El uso frecuente puede reforzar el aislamiento, ya que se evita el encuentro con otros seres humanos y se reduce la interacción social significativa.
  • Retrasa la búsqueda de ayuda profesional: Al experimentar cierto alivio, algunos usuarios pueden postergar o evitar acudir con un especialista, lo que agrava problemas que requieren atención clínica real.
  • No detecta situaciones de emergencia: En casos de depresión severa o riesgo de suicidio, la IA no puede evaluar correctamente el peligro ni intervenir de manera adecuada para salvar vidas.
  • Refuerza ideas dañinas: Cuando una persona está fijada en pensamientos negativos, la IA puede validarlos o reforzarlos repetidamente, incluso llegando a validar creencias delirantes en casos extremos.
  • Genera confusión entre alivio y proceso terapéutico: El bienestar temporal que ofrece la IA puede llevar a confundir ese alivio con un proceso clínico profundo, impidiendo el avance real en el tratamiento del malestar.

Estos riesgos muestran que, aunque la IA puede ser una herramienta útil para el acompañamiento superficial o la psicoeducación, no está diseñada para abordar la complejidad ni la profundidad de los procesos terapéuticos humanos.

Beneficios y límites de la inteligencia artificial en el apoyo emocional

Los usuarios reportan una reducción leve a moderada del malestar emocional y mayor sensación de acompañamiento al interactuar con sistemas de IA.

Estas herramientas también cumplen funciones de psicoeducación y ayudan a organizar pensamientos, similares a las estrategias de la terapia cognitivo-conductual.

No obstante, la IA no puede sustituir elementos esenciales del proceso terapéutico, como la transferencia, la responsabilidad ética del clínico ni el deseo de acompañar el tratamiento.

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Alejandro Rodríguez Fuentes advierte que la IA “refuerza continuamente al yo” y tiende a ser condescendiente de manera permanente.

La tecnología no introduce fricción ni confronta, lo que puede convertirse en un problema cuando una persona queda fijada en creencias o ideas que alimentan su malestar.

Dos manos delineadas tocan una red de nodos y líneas brillantes que se extienden sobre un fondo oscuro con luces borrosas.
. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Además, existe el riesgo de que los usuarios confundan el alivio inmediato con un proceso terapéutico real y nunca acudan con un especialista.

La UNAM subraya que la IA no puede escuchar formaciones del inconsciente ni interpretar los equívocos del lenguaje.

El deseo, el conflicto y la transferencia son experiencias humanas que no pueden automatizarse ni programarse.

Por ello, los expertos advierten que, aunque la IA puede aliviar, jamás logrará una elaboración subjetiva profunda.

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