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Tres formas de comer el huevo y por qué sí es saludable desayunarlo todos los días

Este alimento es delicioso y está lleno de nutrientes

Una olla de acero inoxidable con huevos de cáscara marrón hirviendo en agua burbujeante sobre un quemador de gas azul en una estufa de cocina.
Múltiples huevos de cáscara marrón hirviendo en una olla de metal sobre un quemador de gas encendido en una cocina. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Desayunar huevo todos los días es saludable para personas sin condiciones de riesgo previas, y el argumento que lo señalaba como enemigo del corazón lleva años siendo desmentido por la ciencia.

La confusión viene de su contenido de colesterol, pero la evidencia acumulada muestra que el colesterol que se come no se traduce automáticamente en colesterol en sangre: lo que eleva el LDL son las grasas saturadas, no el huevo.

La yema concentra la mayor parte de los nutrientes. Contiene vitamina D, vitamina A, vitamina B12, folato, selenio, colina, ácidos grasos omega-3 y los antioxidantes luteína y zeaxantina, asociados con la protección de la salud ocular. La clara, por su parte, es una fuente de proteína de alto valor biológico, con aminoácidos esenciales en proporciones muy cercanas a las que el cuerpo necesita.

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Desayunarlo mantiene el hambre a raya durante la mañana

Vista aérea de un plato con una tostada de aguacate, huevos revueltos espolvoreados con pimentón y un montículo de arándanos frescos sobre una mesa de mármol.
Un plato con tostada de aguacate, huevos revueltos y arándanos, ideal para un desayuno nutritivo y lleno de energía. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La proteína del huevo frena el apetito con más eficiencia que los carbohidratos refinados. Quienes desayunan huevo reportan menos deseo de seguir comiendo durante la mañana y terminan consumiendo menos calorías en el almuerzo y la cena que quienes desayunan cereal o pan. El mecanismo es la estabilización de los niveles de glucosa en sangre: sin el pico y la caída brusca que provoca el azúcar, el hambre tarda más en aparecer.

Esto lo convierte en una opción práctica para quienes buscan controlar su peso sin pasar hambre entre comidas, y también para quienes necesitan energía sostenida durante las primeras horas del día.

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La calidad proteica no cambia según cómo se cocine

Uno de los datos que más sorprende es que la forma de cocción no altera el valor nutricional del huevo. Hervido, revuelto o frito, la proteína es igual de aprovechable por el organismo. La diferencia entre una preparación y otra no está en el huevo sino en la grasa que se agrega durante la cocción.

Huevo tibio: la preparación más sencilla

(Imagen Ilustrativa Infobae)
(Imagen Ilustrativa Infobae)

Se sumerge en agua hirviendo entre seis y ocho minutos. La yema queda semilíquida y la clara completamente cocida. Es la forma que mejor conserva los nutrientes termosensibles porque el calor es moderado y el tiempo de exposición breve. No requiere aceite ni ningún otro ingrediente.

Huevo revuelto con verduras: más nutrientes en el mismo plato

Plato con huevos revueltos, tomates cherry, champiñones, espinacas, cebolla morada y una rebanada de pan integral. Al lado, un cuenco con especias.
Un plato de huevos revueltos con tomates cherry, champiñones, espinacas y cebolla morada se acompaña con una rebanada de pan integral tostado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Se baten uno o dos huevos con sal y se cocinan a fuego bajo en un sartén con unas gotas de aceite de oliva. Agregar espinaca, jitomate o champiñones suma fibra y micronutrientes sin elevar de forma considerable las calorías del desayuno. Es la preparación más versátil y la que mejor se adapta a lo que haya disponible en el refrigerador.

Huevo pochado: sin aceite, con la yema intacta

VisualesIA Huevos poche (Imagen ilustrativa de Infobae)
VisualesIA Huevos poche (Imagen ilustrativa de Infobae)

Se rompe sobre agua caliente con un chorrito de vinagre blanco, que mantiene la clara unida alrededor de la yema sin necesidad de ninguna grasa añadida. El resultado es una preparación ligera con la yema líquida intacta y todos sus nutrientes disponibles. Es la opción con menos calorías de las tres y la que mejor preserva la yema sin cocinarla del todo.

En las tres formas, el huevo aporta lo mismo: proteína completa, vitaminas, minerales y grasas saludables en un alimento de bajo costo y fácil preparación. Quien quiera sacarle más provecho al desayuno puede combinar cualquiera de estas preparaciones con una fuente de fibra, como frijoles o verduras, para prolongar aún más la sensación de saciedad.

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