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No solo se pagan con impuestos: así financian los bonos verdes el Metro, el Cablebús y el agua en México

El capital verde consiste en destinar recursos a actividades que mejoran el entorno y la calidad de vida

Autoridades iniciaron la construcción de la Línea 4 del Cablebús CDMX (X/ @ClaraBrugadaM)
Cablebús (X/ @ClaraBrugadaM)
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El funcionamiento cotidiano de servicios como el transporte público, el suministro eléctrico y las carreteras en ciudades mexicanas depende de algo más que los impuestos. Una parte significativa de estas infraestructuras se ha financiado a través de deuda pública verde, un mecanismo que permite al gobierno captar fondos en los mercados financieros para destinarlos a proyectos que favorecen tanto al ambiente como a la sociedad.

La relación entre financiamiento y sostenibilidad resulta cada vez más estrecha en un mundo marcado por el cambio climático y la limitación de recursos públicos. Los llamados bonos verdes han surgido como piezas clave para impulsar una economía que apuesta por la responsabilidad ambiental, conectando la vida diaria de millones de ciudadanos con la transición hacia nuevas formas de desarrollo.

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En la actualidad, esta opción ya no es lejana, se ha convertido en una herramienta cotidiana que posibilita la construcción de obras y servicios fundamentales, desde teleféricos hasta sistemas de agua potable, integrando el bienestar social con la protección ambiental.

Qué implica el financiamiento verde y cómo funciona

El financiamiento verde abarca inversiones dirigidas a impulsar proyectos, políticas y productos que promueven la sostenibilidad. Así lo señalan Víctor Ortiz y Marlene Martínez, de la Facultad de Economía de la UNAM, al explicar que el sustento climático se orienta tanto a la mitigación como a la adaptación frente a las problemáticas ambientales, con objetivos que abarcan desde la gestión eficiente del agua hasta el transporte limpio y la conservación de los recursos naturales.

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Este tipo de capital suele estar vinculado a proyectos de inversión sustentable, donde los factores ambientales y sociales se consideran junto con los tradicionales criterios económicos, como el riesgo y la rentabilidad. En ese sentido, las decisiones sobre qué proyectos respaldar no solo miden beneficios, sino también posibles impactos sobre comunidades, ecosistemas y el cumplimiento normativo.

La evaluación legal de estos riesgos resulta esencial, ya que el incumplimiento ambiental o social puede traducirse en sanciones, conflictos o pérdidas económicas, afectando tanto la rentabilidad como la viabilidad futura de los proyectos.

Infografía con título sobre bonos verdes y sostenibilidad en México, ilustraciones de transporte, energía renovable, proyectos, cifras y texto explicativo.
Una infografía ilustra cómo los bonos verdes impulsan la sostenibilidad en México, detallando el financiamiento de proyectos como transporte público, metro y energía renovable. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En conclusión, este apoyo consiste en destinar recursos a actividades que mejoran el entorno y la calidad de vida, garantizando que el gasto tenga beneficios más allá de lo meramente económico. Así, se convierte en un canal que une los intereses del sector público, privado y de la sociedad en general en favor de un desarrollo con menor huella ambiental.

Bonos verdes en México: impacto en la vida diaria y proyectos destacados

Los bonos verdes se han consolidado como un instrumento central dentro del universo de las finanzas sustentables. Se trata de títulos de deuda emitidos por entidades públicas o privadas, con el compromiso de dirigir los recursos exclusivamente a proyectos que generen beneficios ambientales, ya sean nuevas iniciativas o el refinanciamiento de otras ya existentes. Entre los sectores que suelen recibir este tipo de inversión se encuentran las energías renovables, la eficiencia energética, la gestión del agua, el transporte limpio y la conservación de la biodiversidad.

En México, el avance es paulatino pero constante. Según un artículo de Irina Martínez, en 2020 el país ocupó el tercer lugar en emisiones de bonos verdes dentro de Latinoamérica, destinando los fondos principalmente a proyectos de transporte sustentable, eficiencia energética y gestión del agua.

Un caso reciente es la emisión de un bono verde en diciembre de 2025 por 3 mil millones de pesos, utilizado para financiar las Líneas 5 y 6 del Cablebús en la Ciudad de México. Este sistema, que no genera emisiones contaminantes, beneficiará diariamente a cerca de 90,000 personas.

Mientras que el metro capitalino también ha sido modernizado con estos recursos. Desde 2016, se han invertido miles de millones en la renovación de la Línea 1, incorporando tecnologías que reducen el consumo de energía y mejoran la experiencia de más de medio millón de usuarios cada día.

Otro ejemplo relevante es el trabajo de FIRA, que ha canalizado fondos verdes para la agricultura protegida y el uso eficiente del agua, beneficiando a miles de pequeños productores. Por su parte, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ha dirigido más de 64 mil millones de pesos de capital sostenible a más de cien proyectos, priorizando la rehabilitación de hidroeléctricas y parques eólicos, lo que ha evitado la emisión de millones de toneladas de CO₂ y extendido la electricidad a decenas de miles de comunidades.

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