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Cómo saber si necesito tomar suplementos alimenticios, según especialistas de la UNAM

No todas las personas deberían tomar Omega-3 y Vitamina B-12 por su organismo

Quince frascos de vidrio oscuro con tapa negra, alineados en dos filas y llenos de cápsulas y pastillas de color marrón, sobre una superficie neutra.
(Imagen Ilustrativa Infobae)
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El crecimiento del interés por los suplementos alimenticios ha suscitado nuevas preguntas sobre su utilidad real y los riesgos asociados a su consumo sin supervisión profesional.

Los especialistas en nutrición y salud deportiva han advertido que, aunque algunos suplementos pueden ser herramientas complementarias útiles, su uso indebido puede acarrear consecuencias negativas para la salud.

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Quienes consideran incorporar suplementos a su rutina deben saber que la decisión debe basarse en un diagnóstico claro de deficiencias nutricionales, avalado por exámenes sanguíneos y una evaluación dietética profesional.

Los expertos han destacado que, en la mayoría de los casos, una dieta variada y suficiente cubre las necesidades de nutrientes sin requerir productos adicionales.

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Cuándo recurrir a los suplementos alimenticios

Los suplementos alimenticios están formulados para aportar nutrientes que no siempre se obtienen en cantidades suficientes a través de la dieta.

Su función es complementar, no reemplazar, una alimentación equilibrada.

“Los suplementos son una herramienta útil solo cuando existe una necesidad comprobada”, han señalado los especialistas en el Podcast Deporte UNAM.

El consumo responsable de estos productos implica que solo deben indicarse si se detectan deficiencias específicas, como la falta de vitamina D en personas con baja exposición solar o de proteínas en quienes practican deporte de alta intensidad.

No todos los individuos se benefician por igual, y lo que resulta efectivo para una persona puede no serlo para otra.

En síntesis, quienes piensan en utilizar suplementos deben consultar a un profesional de la salud para evaluar si realmente presentan una carencia nutricional que los justifique.

El consumo sin motivo fundamentado puede resultar innecesario o incluso perjudicial.

Tipos de suplementos más habituales y su función

En el mercado existen diferentes categorías de suplementos. Entre los más empleados se encuentran:

  • Multivitamínicos, para aportar varias vitaminas y minerales en una sola dosis.
  • Aminoácidos y derivados, como la creatina y los BCAA, utilizados principalmente en el ámbito deportivo.
  • Estimulantes, como la cafeína, que pueden influir en el rendimiento físico.
  • Grasas saludables, como el omega 3, recomendadas en algunas circunstancias.

En especial, los suplementos de proteína y creatina son frecuentemente sugeridos para deportistas con requerimientos energéticos y de recuperación elevados, que no siempre logran satisfacer mediante los alimentos habituales.

Riesgos asociados al consumo sin supervisión

El uso de suplementos sin control médico o nutricional puede generar problemas de salud. La autosuplementación, lejos de ser inofensiva, puede tener efectos graves:

  • El exceso de vitamina D puede acumularse y provocar toxicidad.
  • Consumir muchas proteínas sin suficiente hidratación pone en riesgo el funcionamiento renal.
  • Existen productos que no están regulados y pueden contener sustancias no declaradas o dosis incorrectas.
  • Según Mariana Covarrubias, “Consumir suplementos a base de omega-3 aumenta la probabilidad de sufrir fibrilación auricular, un tipo de arritmia cardíaca, cuando el cuerpo no lo necesita”.

Mitos frecuentes sobre los suplementos alimenticios

La popularidad de estos productos ha dado lugar a numerosas creencias equivocadas. Algunas ideas erróneas desmontadas por los especialistas incluyen:

  • Los suplementos no sustituyen una dieta balanceada.
  • Ingerir más suplementos no asegura mejores resultados.
  • La efectividad varía entre personas: lo que ayuda a una puede ser innecesario o dañino para otra.
  • No todos los productos del mercado son seguros o eficaces.

Recomendaciones para un uso seguro y responsable

La mejor estrategia para cuidar la salud es acudir a un profesional, como un nutriólogo o médico especializado en deporte, antes de iniciar cualquier suplementación.

Además, resulta esencial mantener una alimentación rica en frutas, verduras, proteínas y grasas saludables, sin descuidar la hidratación adecuada.

La recomendación de “comer el arcoíris” —consumir alimentos de varios colores— responde a la necesidad de obtener distintos micronutrientes que cada grupo aporta.

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