Agregar Infobae enGoogle

Autoridades procesan a “El Perrillas” y a “El Nini” por extorsión en la alcaldía Tláhuac

Las órdenes se cumplieron dentro del penal donde ambos ya estaban presos por otro caso, tras una indagatoria con entrevistas, videos y un reconocimiento que apuntó a su probable participación

Autoridades procesan a "El Perrillas" y a "El Nini" por extorsión en la alcaldía Tláhuac. Crédito: Fiscalía CDMX
Autoridades procesan a "El Perrillas" y a "El Nini" por extorsión en la alcaldía Tláhuac. Crédito: Fiscalía CDMX
Guardar

Se obtuvo la vinculación a proceso de Carlos “N”, alias “El Perrillas”, y de Roberto “N”, alias “El Nini”, por el delito de extorsión agravada continuada en perjuicio de una comerciante de la alcaldía Tláhuac. Ambos imputados ya se encontraban recluidos en el Reclusorio Preventivo Varonil Oriente por un proceso penal distinto cuando fueron formalmente vinculados a esta causa.

Los hechos se remontan a noviembre de 2025, cuando los imputados comenzaron a exigir pagos semanales a la víctima mediante amenazas, con el fin de permitirle operar su negocio. La extorsión se prolongó durante meses hasta que, el 5 de mayo de 2026, la situación escaló: ante la negativa de la comerciante a incrementar el monto exigido, los imputados destruyeron mobiliario y materiales del establecimiento.

PUBLICIDAD

Meses de amenazas y cobros forzados

Desde noviembre de 2025, la comerciante fue sometida a un esquema de cobro forzado que le impedía trabajar con libertad. Semana a semana, “El Perrillas” y “El Nini” le exigían una cantidad de dinero bajo la amenaza implícita de consecuencias en caso de no pagar.

Primer plano de dos manos, una con esposas de metal, la otra sujetando un fajo de billetes mexicanos de mil pesos que suman catorce mil.
Autoridades procesan a "El Perrillas" y a "El Nini" por extorsión en la alcaldía Tláhuac. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La presión escaló cuando la víctima se negó a cubrir un monto mayor al que ya pagaba. En respuesta, los imputados acudieron al establecimiento y destruyeron mobiliario y materiales, un hecho que quedó documentado y que se convirtió en pieza clave de la investigación posterior.

PUBLICIDAD

El patrón descrito corresponde a la figura de extorsión agravada continuada: una conducta que no se limita a un solo acto, sino que se repite de forma sistemática y que, en este caso, incluyó daños materiales como mecanismo de intimidación.

Videograbaciones y reconocimiento fotográfico como pruebas

La investigación que derivó en la vinculación a proceso se construyó a partir de tres elementos: entrevistas con personas relacionadas con el caso, el análisis de videograbaciones y una diligencia de reconocimiento fotográfico. Esas evidencias permitieron establecer la probable participación de ambos imputados en los hechos denunciados.

Con base en ese material, se obtuvieron órdenes de aprehensión en contra de Carlos “N” y Roberto “N”.

La Policía de Investigación de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (PDI-FGJCDMX) ejecutó las órdenes directamente en el Reclusorio Preventivo Varonil Oriente, donde los imputados ya cumplían una medida cautelar por un proceso penal previo y distinto al que ahora enfrentan.

Dos procesos penales en paralelo

El hecho de que ambos imputados ya estuvieran privados de la libertad al momento de ser aprehendidos por esta causa añade un elemento particular al caso: “El Perrillas” y “El Nini” enfrentan ahora dos procesos penales de forma simultánea.

La vinculación a proceso no implica una sentencia condenatoria, sino que determina que existen datos de prueba suficientes para continuar con la investigación formalizada y, en su caso, llevar el asunto a juicio oral. A partir de esta resolución, el proceso penal entra en la etapa de investigación complementaria, durante la cual la Fiscalía deberá fortalecer su carpeta antes de solicitar, si así lo estima, un juicio.

La comerciante de Tláhuac, cuya identidad no fue divulgada, fue víctima de una extorsión que afectó tanto su patrimonio como la continuidad de su actividad económica durante al menos seis meses. La destrucción del mobiliario y los materiales de su establecimiento, ocurrida el 5 de mayo de 2026, representa el episodio más grave documentado dentro del esquema de cobros forzados al que fue sometida.

El sicario que entrenó con Sendero Luminoso

Carlos “N”, alias “El Perrillas”, no era un extorsionador menor. Según una fuente extraoficial cercana al Cártel de Tláhuac consultada por Infobae, comenzó como chofer y custodio personal de Luis Felipe Pérez Flores, alias “El Felipillo”, hijo del fundador de la organización, Felipe de Jesús Pérez Luna, “El Ojos”.

El Perrillas comenzó en los márgenes de la estructura como chofer y custodio personal de Felipillo, hijo del fundador de la organización. Crédito: Especial
El Perrillas comenzó en los márgenes de la estructura como chofer y custodio personal de Felipillo, hijo del fundador de la organización. Crédito: Especial

Su ascenso dentro de la estructura criminal se aceleró tras un adiestramiento de entre ocho y 12 meses en la sierra, en los límites de Michoacán y Jalisco. El entrenamiento lo coordinaba un hombre identificado como “Gary”, vinculado al grupo guerrillero peruano Sendero Luminoso, con instructores llegados directamente desde Perú.

Al regresar, “El Ojos” elevó su sueldo de mil 500 pesos semanales, el pago estándar para operadores comunes, a entre 40 y 50 mil pesos por semana. Desde entonces, se convirtió en el ejecutor de confianza de la organización.

La misma fuente lo señaló como responsable directo de entre 30 y 40 homicidios. Con “El Felipillo” recluido en el Reclusorio Preventivo Varonil Sur, “El Perrillas” quedó como el operador de mayor rango de esa fracción del cártel, con control sobre extorsiones, cobros a distribuidores de préstamos “gota a gota” y despojo de propiedades. Sus ingresos semanales, según la fuente, no bajaban de tres millones de pesos.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD