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Hielo, torniquete, chupar la herida: los errores que cometes si te pica un alacrán y pueden costarte caro

Descubre por qué los mitos más comunes sobre la picadura de alacrán pueden agravar tu situación según la UNAM y la Secretaría de Salud

Dos personas en terreno rocoso, una aplica un vendaje en la pierna de la otra. Un alacrán sobre el suelo. Un signo de prohibición superpuesto.
La diferencia entre la vida y la muerte tras la picadura de un alacrán depende de evitar errores comunes. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Las picaduras de alacrán constituyen una emergencia que sigue cobrando vidas, especialmente entre niños y poblaciones rurales de México y América Latina.

Los errores más comunes de primeros auxilios, como el uso del torniquete, succionar la herida o confiar exclusivamente en el hielo, han sido desmentidos por autoridades como la UNAM, la Secretaría de Salud y la Organización Panamericana de la Salud.

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La evidencia oficial señala que aplicar estas prácticas puede agravar el cuadro, retrasar el acceso al antiveneno y aumentar el riesgo de complicaciones graves en los primeros minutos tras el accidente.

Cualquier persona que sufra una picadura de alacrán debe recibir atención médica inmediata, sin perder tiempo en remedios caseros, torniquetes o succión oral.

Según la Secretaría de Salud federal, el tratamiento efectivo requiere la administración temprana del faboterápico antialacrán.

Mantener la calma, lavar la herida con agua y jabón, y aplicar hielo envuelto como medida de alivio local son acciones complementarias, pero nunca sustituyen la consulta médica.

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El retraso en la atención es el error más costoso, ya que puede reducir drásticamente las posibilidades de supervivencia, sobre todo en menores de cinco años.

Torniquete: error clásico que pone en riesgo la vida

El torniquete, aún practicado en algunas regiones, es rotundamente desaconsejado en las guías de la Secretaría de Salud y la Organización Panamericana de la Salud.

Lejos de detener el avance del veneno, el torniquete produce isquemia, daño nervioso y muscular, y puede precipitar un pico de toxicidad cuando se retira.

Este método, heredado de viejas prácticas para mordeduras de serpiente, no tiene justificación en el caso del veneno de alacrán, que actúa principalmente a nivel sistémico.

Las recomendaciones oficiales subrayan que debe retirarse cualquier objeto constrictivo, incluidos anillos o pulseras, y nunca comprimir el miembro afectado.

Los expertos del Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades han advertido que el torniquete, además de ser ineficaz, puede terminar generando lesiones irreversibles en el área comprometida, complicando la recuperación y aumentando el riesgo de amputación o necrosis.

Brazo y mano de una persona con un torniquete de tela y una inflamación roja. Un alacrán y un botiquín de primeros auxilios en una mesa de madera.
Lejos de detener el avance del veneno, el torniquete produce isquemia, daño nervioso y muscular, y puede precipitar un pico de toxicidad cuando se retira. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Chupar la herida y realizar cortes: mitos sin sustento

Chupar la herida o hacer cortes con la intención de extraer el veneno son prácticas obsoletas y peligrosas.

La Universidad Nacional Autónoma de México y la guía clínica mexicana sobre intoxicación por veneno de alacrán coinciden en que la succión oral no reduce la cantidad de toxina que llega a la circulación y puede añadir daño local, infecciones o incluso exponer a la persona que realiza la maniobra a riesgos adicionales.

La literatura médica mexicana subraya que el veneno se absorbe en minutos y actúa sobre el sistema nervioso y cardiovascular, por lo que ninguna intervención local posterior logra revertir el daño sistémico.

El hielo: uso correcto y errores frecuentes

El hielo tiene un lugar en los primeros auxilios, pero su función es limitada.

Instituciones como el IMSS Jalisco, la Secretaría de Salud de Jalisco y la UNAM recomiendan aplicar compresas frías o hielo envuelto para aliviar el dolor y enlentecer la absorción del veneno, siempre como acompañamiento mientras se traslada al paciente al centro de salud.

El error surge cuando se interpreta que el hielo es un tratamiento suficiente.

Usarlo de forma prolongada o directamente sobre la piel puede causar quemaduras por frío y generar una falsa sensación de seguridad, llevando al paciente a retrasar la atención médica.

Según la Organización Panamericana de la Salud y el Programa de Acción Específico de la Secretaría de Salud, el hielo nunca sustituye la administración del faboterápico antialacrán y la vigilancia profesional.

El alivio temporal que produce puede ocultar la progresión de síntomas graves, como dificultad respiratoria o alteraciones del ritmo cardiaco.

Un hombre aplica una compresa de hielo en su antebrazo que presenta enrojecimiento. Sobre una mesa de madera hay un vaso con agua y un kit de primeros auxilios abierto.
El hielo nunca sustituye la administración del faboterápico antialacrán y la vigilancia profesional. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Automedicación y fármacos peligrosos: advertencia de guías mexicanas

Automedicarse tras la picadura de un alacrán puede resultar fatal.

Las guías oficiales, entre ellas la elaborada por la Secretaría de Salud y el Manual “Intoxicación por Picadura de Alacrán” de la Dirección General de Epidemiología, prohíben el uso de analgésicos opioides, sedantes y atropina fuera del control médico, ya que estos fármacos pueden inhibir la respiración o agravar la acción de la toxina.

El uso de corticoides y gluconato de calcio tampoco ha mostrado beneficio y puede complicar el cuadro.

Para el manejo inicial del dolor, los únicos medicamentos aceptados son analgésicos seguros como el acetaminofén, ajustados a la edad y el peso, siempre bajo indicación médica.

El objetivo es evitar que la automedicación enmascare síntomas clave o precipite insuficiencia respiratoria.

Retrasar la atención médica: el error más grave

El mayor riesgo ante una picadura de alacrán es posponer la consulta médica.

La Secretaría de Salud y el CENAPRECE insisten en que el tratamiento efectivo es el antiveneno, cuyo beneficio es máximo si se administra de inmediato.

Las cifras oficiales muestran que más del 80 % de las muertes por intoxicación ocurren en menores de cinco años, y que cada minuto perdido en remedios caseros puede disminuir las probabilidades de supervivencia.

Las guías clínicas y programas de acción señalan que, en niños y personas mayores, el traslado urgente al centro de salud es prioritario, mientras que la aplicación del faboterápico debe realizarse lo antes posible, incluso si los síntomas parecen leves al inicio.

Una infografía muestra un alacrán negro, un símbolo de advertencia y ocho recuadros con texto e íconos sobre qué no hacer.
Errores graves y prácticas desaconsejadas ante picadura de alacrán. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Recomendaciones de prevención y educación

Prevenir la picadura y educar sobre los primeros auxilios correctos es fundamental.

La Cruz Roja Jalisco y la Secretaría de Salud sugieren mantener viviendas limpias, revisar ropa y calzado antes de usarlos, y enseñar a la comunidad que ningún remedio casero sustituye la atención profesional.

La UNAM aconseja tomar una fotografía del alacrán si es posible, para facilitar la identificación en el servicio de urgencias.

Las campañas educativas de instituciones oficiales insisten en desmontar mitos y explicar, con base científica, que el torniquete, la succión oral y la automedicación son prácticas erróneas.

Ofrecer información clara sobre qué hacer y qué evitar puede salvar vidas en zonas endémicas.

Evidencia institucional contra los errores que cuestan vidas

Las principales instituciones de salud mexicanas y latinoamericanas han documentado que el torniquete, chupar la herida y confiar solo en el hielo son errores que pueden agravar la intoxicación por picadura de alacrán.

La clave está en actuar rápido: lavar la herida, aplicar frío local de manera segura y acudir sin demora a un centro médico para recibir el antiveneno.

Los datos y protocolos oficiales dejan claro que la diferencia entre la vida y la muerte depende de evitar estos mitos y seguir las recomendaciones científicas.

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