
Un interno del penal de Aguaruto, en Culiacán, Sinaloa, murió el 22 de julio tras una riña registrada al interior del centro penitenciario, a pesar de los operativos de seguridad, decomisos de objetos prohibidos y traslados de reclusos que han realizado las autoridades durante los últimos meses.
De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública de Sinaloa, custodios y elementos de la Policía Estatal Preventiva intervinieron para controlar el enfrentamiento. Sin embargo, como resultado de la pelea, el interno resultó herido con un arma blanca y falleció mientras era trasladado para recibir atención médica. La Fiscalía General del Estado abrió una investigación, mientras autoridades federales y estatales reforzaron la vigilancia en el exterior del inmueble.
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El hecho ocurrió apenas días después de que fuerzas estatales y federales realizaron dos requisas en el penal, donde fueron localizados teléfonos celulares, armas blancas, drogas, equipos para ampliar la señal de comunicación y cámaras de vigilancia instaladas de manera clandestina.
Las requisas no evitaron una nueva riña mortal en Aguaruto
Los días 20 y 21 de julio, elementos del Grupo de Operaciones Especiales de Sinaloa (GOES), con apoyo del Ejército Mexicano, la Guardia Nacional, la Secretaría de Marina, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), la Fiscalía General de la República (FGR) y la Fiscalía General del Estado, realizaron revisiones en distintos módulos del penal.
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Durante el primer operativo fueron asegurados cuatro teléfonos celulares, tres cargadores, cinco cables USB, un amplificador de señal, una antena direccional, una pipa hechiza, tres armas punzocortantes y dos cámaras de vigilancia.
El hallazgo de las cámaras llamó la atención de las autoridades debido a que evidenció que algunos internos mantenían mecanismos propios para monitorear movimientos dentro del reclusorio. También fue localizado equipo que podía facilitar la comunicación al interior del penal.
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En una segunda revisión, realizada el 21 de julio, fueron asegurados dos dosis de presunta marihuana, un teléfono celular, dos cables USB, un chip, una pipa y cuatro armas blancas.
Traslados a penales federales no frenaron la violencia
Las autoridades también han recurrido al traslado de internos como una medida para reducir la tensión dentro de Aguaruto.
El 18 de junio de 2026, el Órgano Administrativo Desconcentrado Prevención y Readaptación Social (OADPRS) ordenó el traslado de 25 personas privadas de la libertad con procesos federales desde el penal de Aguaruto y el Centro Penitenciario El Castillo, en Mazatlán, hacia instalaciones federales de máxima seguridad.
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La medida ocurrió después de uno de los episodios más violentos registrados durante el año. El 31 de mayo de 2026, una riña en el módulo 7 dejó siete internos muertos y uno más lesionado.
Según autoridades estatales, el enfrentamiento no fue reportado de inmediato y transcurrieron aproximadamente dos horas y media antes de que se notificara a las corporaciones de seguridad. Después de recuperar el control del penal, se desplegó un operativo de revisión en el que fueron asegurados teléfonos celulares, armas punzocortantes y otros objetos prohibidos.
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Ese traslado de junio fue el segundo movimiento relevante registrado en meses. En enero de 2026, autoridades penitenciarias reubicaron a 78 internos en centros de Ahome y Mazatlán luego de detectar conflictos entre grupos rivales dentro del penal.
La disputa entre Los Chapitos y Los Mayos mantiene bajo presión al penal
Los hechos violentos registrados en Aguaruto han sido relacionados por autoridades estatales con la disputa entre facciones del Cártel de Sinaloa que mantienen presencia dentro del centro penitenciario.
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Tras la riña del 31 de mayo, el entonces gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, señaló que los enfrentamientos estaban vinculados con la confrontación entre Los Chapitos y Los Mayos, grupos que mantienen una disputa por el control de distintas actividades criminales.
El exmandatario explicó que al interior del penal existen internos relacionados con ambas facciones, por lo que los conflictos externos también tienen una expresión dentro del reclusorio.
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A este escenario se suma la sobrepoblación. El penal de Aguaruto fue inaugurado en 1986 con capacidad para 800 internos, pero en mayo de 2026 albergaba 2 mil 446 personas privadas de la libertad, más del triple de su capacidad original.
La saturación del centro penitenciario ha complicado las tareas de vigilancia y control, mientras que los constantes decomisos han revelado la presencia de objetos estrictamente prohibidos.
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Desde armas blancas hasta granadas
En los últimos años, autoridades han localizado en Aguaruto armas de fuego, granadas, explosivos, teléfonos celulares, antenas satelitales, equipos de comunicación, cámaras clandestinas e incluso un túnel oculto bajo una estructura de concreto, hallazgos que han expuesto la capacidad de organización que algunos grupos mantienen dentro del penal.
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