¿Nació infiel o es su decisión? La ciencia revela quiénes tienen el “gen de la infidelidad”

Una investigación de la Universidad Binghamton vincula una variante del gen DRD4 con mayor propensión a la infidelidad y a relaciones sexuales sin compromiso

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Una mano masculina y una mano femenina sostienen una doble hélice de ADN brillante y translúcida sobre un fondo gris liso.
El DRD4 se asocia con la liberación de dopamina en el cerebro y con sistemas de placer que impulsan la búsqueda de experiencias intensas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una investigación de la Universidad Binghamton vincula una variante del gen DRD4 con mayor propensión a la infidelidad y a relaciones sexuales sin compromiso, un hallazgo que apunta a una predisposición biológica aunque no plantea que la conducta quede definida de manera automática por el ADN.

El estudio, citado por Onda Cero, analizó encuestas sobre hábitos sexuales de 181 voluntarios y cruzó esas respuestas con el análisis de su material genético. A partir de esa revisión, los investigadores concluyeron que quienes portaban esa variante eran más proclives a ceder a impulsos sexuales espontáneos.

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El dato central es ese: la investigación no sostiene que exista una causa única del adulterio, sino una asociación entre una variante genética y ciertas conductas sexuales, entre ellas las relaciones de una sola noche y la promiscuidad.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Los investigadores concluyen que quienes portan la variante del DRD4 muestran más tendencia a ceder a impulsos sexuales espontáneos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio relaciona al DRD4 con la búsqueda de placer y emociones intensas

De acuerdo con la información publicada, el DRD4 está asociado con la liberación de dopamina en el cerebro. Ese proceso activa sistemas de placer que, en algunos individuos, impulsan la búsqueda de experiencias intensas.

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Según el medio, esas conductas no se limitarían al sexo. La misma activación también estaría relacionada con otras formas de búsqueda de estímulos, como el juego o el consumo de alcohol.

El trabajo fue publicado en la revista Plos One. Su autor principal es Justin R. García, catedrático del Departamento de Ciencias Biológicas, quien precisó que el hallazgo debe leerse como una inclinación y no como un destino fijo. García lo explicó así: “Se trata de una predisposición, no de una sentencia”.

La investigación no plantea que todas las personas con esa variante sean infieles

El propio reporte subraya que no todas las personas con esa mutación incurren en infidelidad. La conducta, según esa explicación, también depende de elementos como la moral, las experiencias personales y la fuerza de voluntad.

Esa precisión busca acotar una lectura simplista del resultado. Aunque el componente genético podría parecer una justificación suficiente, la publicación señala que los especialistas insisten en que el comportamiento humano es multifactorial.

Onda Cero añadió que esta información fue revisada en la sección Sexo Sentido con los sexólogos Jesús Rodríguez, de ISEMU, y Eva Camacho, de La Eroteca. La discusión giró en torno a qué tanto pueden influir los genes en las decisiones afectivas y sexuales.

Camino bifurcado en parque al atardecer, dos siluetas de espaldas tomando rutas diferentes, y una doble hélice de ADN sobre la bifurcación.
Dos siluetas en un parque urbano al atardecer toman caminos distintos en una bifurcación que muestra una doble hélice de ADN. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los genes que más se relacionan con infidelidad, según la ciencia

Si bien no existe un consenso científico absoluto sobre genes específicos que “predisponen” a la infidelidad, pero algunos estudios han identificado variantes genéticas asociadas a comportamientos de vinculación y búsqueda de nuevas parejas.

Los genes más estudiados en este contexto son:

  • DRD4: Este gen codifica un receptor de dopamina, neurotransmisor vinculado a la búsqueda de sensaciones nuevas y placer. Variantes del DRD4 se han relacionado con mayor propensión a conductas de riesgo, incluido el sexo extramarital.
  • AVPR1A: Codifica un receptor de vasopresina, hormona vinculada a la vinculación afectiva y la monogamia en algunos estudios con animales y humanos. Algunas variantes estarían asociadas a menor estabilidad de pareja.
  • OXTR: Relacionado con el receptor de oxitocina, la hormona del “apego”. Ciertas variantes de este gen se han asociado con diferencias en la empatía y el comportamiento social, lo que podría influir en la fidelidad.
Una infografía presenta los genes relacionados con la infidelidad, un hombre y una mujer estilizados, una doble hélice de ADN, moléculas y corazones rotos.
Una infografía de Infobae detalla los genes DRD4, AVPR1A y OXTR, vinculados a la búsqueda de sensaciones, la estabilidad de pareja y el comportamiento social, con un enfoque en la infidelidad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Es importante señalar que la genética no determina la conducta de manera absoluta. Los factores sociales, culturales y personales juegan un papel igual o más relevante que los genes en la infidelidad humana. La ciencia señala solo asociaciones, no causas directas.

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