Músculos de las costillas: cómo fortalecerlos y por qué es importante para la salud

Respirar mejor, correr más lejos y mantener una postura estable depende en buena parte de músculos que casi nadie entrena

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Ilustración 3D de un torso humano transparente con huesos, músculos, caja torácica, pulmones iluminados, hígado, estómago e intestinos.
Una ilustración 3D de un torso humano transparente exhibe la caja torácica y los pulmones iluminados, símbolo de la salud. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los músculos intercostales se ubican entre las costillas y trabajan sin descanso cada vez que una persona respira. Fortalecer esa musculatura mejora la capacidad pulmonar, estabiliza la caja torácica y potencia el rendimiento físico general, beneficios que aplican tanto a deportistas como a personas sedentarias.

Los músculos entre las costillas: qué son y por qué importa trabajarlos

Los músculos intercostales son 22 pares de fibras que ocupan los espacios entre las 12 costillas. Se dividen en tres capas: externos, internos e internos más profundos. Los externos elevan la caja torácica durante la inhalación; los internos la comprimen al exhalar. Además de la respiración, estabilizan el tórax en movimientos que implican girar o inclinarse.

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Cuando estas fibras están débiles, la respiración se vuelve superficial, la postura se deteriora y el rendimiento deportivo cae. Trabajarlos de forma dirigida revierte ese proceso.

Mujer acostada de espalda en una colchoneta azul en un piso de madera, con las rodillas flexionadas y las manos sobre el abdomen. Hay una lámpara encendida al fondo.
Respirar mejor, correr más lejos y mantener una postura estable depende en buena parte de músculos que casi nadie entrena. Los intercostales, ubicados entre las costillas, responden a técnicas accesibles que no requieren equipamiento especializado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Cómo se fortalecen los músculos de las costillas?

La vía más directa es la respiración resistida. Dispositivos de mano como el Airofit o el PowerLung añaden carga al acto de inhalar y exhalar, lo que obliga a las fibras intercostales a contraerse con mayor fuerza, igual que un músculo del brazo bajo el peso de una mancuerna.

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Sin equipamiento, la respiración diafragmática es el punto de partida. La técnica consiste en acostarse boca arriba con las rodillas flexionadas, colocar una mano sobre el pecho y otra sobre el abdomen, inhalar lento por la nariz de forma que solo se eleve el abdomen, y exhalar despacio por los labios fruncidos. Cinco a diez minutos diarios bastan para notar cambios en pocas semanas.

¿Qué ejercicios con pesas trabajan la zona costal?

Los vuelos con mancuernas activan directamente los intercostales. La persona se acuesta boca arriba en un banco, sostiene las mancuernas con las palmas enfrentadas y los codos ligeramente flexionados, abre los brazos al inhalar y los cierra al exhalar.

Un médico, visto de espaldas, sostiene una radiografía de tórax a contraluz, mostrando los pulmones y costillas. Lleva bata blanca y estetoscopio.
Entre costilla y costilla hay 22 pares de músculos que sostienen la respiración, la postura y el movimiento del tronco. Ejercicios de respiración resistida, vuelos con mancuernas y posturas de yoga bastan para trabajarlos de forma efectiva. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El pullover con mancuerna también recluta esa zona: acostado en el banco, con los brazos extendidos sobre el pecho, se lleva la mancuerna hacia atrás y más allá de la cabeza hasta que los brazos queden paralelos al torso, y se regresa al punto de inicio.

Los ejercicios compuestos como el press de banca, las dominadas y las fondas involucran los músculos del tórax de manera secundaria pero consistente, lo que suma volumen de trabajo acumulado a lo largo de la semana.

¿El yoga y el pilates sirven para fortalecer las costillas?

Sí. Ambas disciplinas combinan respiración controlada con patrones de movimiento que exigen estabilidad del tronco. La postura del Cobra y la del Bote en yoga activan los intercostales al expandir el tórax y sostener el peso del cuerpo. En pilates, la respiración torácica —inhalar sintiendo cómo se separan las costillas y exhalar contrayendo el abdomen— es la base de casi todos los ejercicios.

Un hombre y una mujer estiran de pie junto a un escritorio con un ordenador, teclado, ratón y una planta. Una ventana proyecta luz en la habitación.
Los músculos intercostales trabajan en cada respiración, pero rara vez reciben entrenamiento específico. Fortalecerlos mejora la capacidad pulmonar, estabiliza la caja torácica y puede aumentar el rendimiento deportivo en pocas semanas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Con qué frecuencia hay que entrenar esta musculatura?

A diferencia de los bíceps o los cuádriceps, los músculos respiratorios trabajan las 24 horas. Por eso toleran bien la frecuencia alta. Los ejercicios de respiración pueden practicarse a diario; los ejercicios con carga, tres o cuatro veces por semana con un día de descanso entre sesiones.

¿Cuándo se notan los resultados?

Las mejoras en la capacidad respiratoria suelen percibirse entre la tercera y la cuarta semana de práctica regular. La estabilidad torácica y la postura mejoran en un rango similar. Los beneficios en rendimiento deportivo, como correr más distancia con el mismo esfuerzo, pueden aparecer en el mismo periodo si el entrenamiento es constante y progresivo.

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