Las lluvias elevan el riesgo de enfermedades diarreicas: México suma más de 121 mil casos en menores de cinco años

Entre las recomendaciones de prevención más importantes se encuentra el lavado de manos de manera regular y el consumo de líquidos previamente hervidos o purificados

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Dolor de estomago en lluvias
Dolor de estomago en lluvias (Imagen Ilustrativa Infobae)

La llegada de la temporada de lluvias y los cambios habituales en el clima traen consigo un incremento en el riesgo de enfermedades diarreicas agudas (EDA) en la población.

De acuerdo con Gustavo Olaiz Fernández, responsable de la Dirección General de Atención a la Salud (DGAS) de la UNAM, la contaminación de agua y alimentos, junto con la mayor circulación de virus gastrointestinales, favorecen un entorno propicio para la aparición de estos padecimientos.

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Durante estos meses, se observa un aumento en los casos de EDA, provocados principalmente por virus como norovirus, rotavirus y astrovirus. Estos agentes causan síntomas como evacuaciones líquidas, vómitos, molestias abdominales, fiebre y, en situaciones graves, deshidratación, lo que representa un reto en ambientes donde el contacto cercano es frecuente.

El especialista remarcó que los brotes de estas enfermedades tienden a surgir con facilidad en sitios de convivencia diaria, entre los que destacan escuelas, guarderías y hospitales. En estos espacios, la propagación suele ser rápida debido a la proximidad entre las personas.

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Las enfermedades diarreicas como desafío de salud pública

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce a las enfermedades diarreicas como una de las principales causas de afección y mortalidad en menores de cinco años. No obstante, cualquier persona puede padecerlas, sin importar la edad. En México, las EDA siguen constituyendo un problema relevante para el sistema sanitario.

Niño sentado en un sillón junto a una ventana, con las manos sobre el abdomen, mirando hacia abajo. Lluvia intensa cae en el exterior del vidrio.
Un niño pequeño se sienta en un sillón, con las manos sobre el abdomen y expresión de incomodidad, mientras una lluvia intensa cae visible a través de una ventana. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según datos oficiales de la Secretaría de Salud, hasta comienzos de 2026 se habían contabilizado 121 mil 510 casos en niñas y niños menores de cinco años, lo que confirma la magnitud del reto antes incluso del inicio pleno de las lluvias. Estos registros reflejan la necesidad de fortalecer las acciones de prevención.

El aumento de este padecimiento obedece tanto a la contaminación del agua potable y los alimentos como a la facilidad con la que los virus gastrointestinales se difunden en espacios cerrados y concurridos. Es fundamental que la población mantenga y refuerce las medidas básicas de higiene para evitar la transmisión y complicaciones asociadas.

Medidas de prevención

Entre las recomendaciones más relevantes, Olaiz Fernández manifestó la importancia de lavarse las manos con agua y jabón de manera regular, consumir líquidos previamente hervidos o purificados, limpiar los utensilios de cocina y las superficies, y evitar el uso indiscriminado de medicamentos sin prescripción médica.

Además, en presencia de cuadros diarreicos, el cuidado de la hidratación adquiere especial relevancia, y se aconseja acudir a valoración médica cuando existan señales de alarma, tales como fiebre elevada, vómitos persistentes, sangre en las evacuaciones, dolor abdominal intenso o signos de deshidratación.

En el caso de los menores, la vigilancia debe ser aún más estricta ante manifestaciones como irritabilidad, llanto sin lágrimas, somnolencia o reducción notoria en la cantidad de orina. El gel antibacterial puede complementar la prevención, pero nunca sustituye el lavado de manos, sobre todo cuando se trata de infecciones por norovirus.

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