Ajo negro fermentado: en qué se diferencia del ajo blanco y por qué algunos estudios lo prefieren para el colesterol

Investigaciones recientes comparan el ajo negro fermentado y el ajo blanco, destacando diferencias en su composición química y efectos biológicos

Ajos blancos enteros y dientes, ajos negros enteros y cortados, dientes de ajo negro en un cuenco, un cuchillo y una botella de aceite en una mesa de madera.
El ajo negro fermentado muestra ventajas sobre el ajo blanco en concentración de compuestos bioactivos, estabilidad y tolerancia digestiva, factores que han llevado a diversos equipos científicos a seleccionarlo para investigaciones sobre colesterol. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Las investigaciones recientes retoman el interés en el ajo negro, la fermentación y sus posibles efectos sobre el colesterol.

La literatura compara este producto con el tradicional ajo blanco y atribuye diferencias químicas y biológicas a su proceso de elaboración.

La preferencia por el ajo negro en ensayos sobre salud cardiovascular responde a su mayor estabilidad, absorción y tolerancia digestiva, según estudios de Scientific Reports, Nutrients y Frontiers in Pharmacology.

El análisis de Rokayya Sami y su equipo en Frontiers in Pharmacology (2026) reporta que el extracto de ajo negro logra una reducción significativa de los niveles intracelulares de colesterol y triglicéridos en células hepáticas, con resultados que igualan la eficacia de estatinas como la atorvastatina y muestran ventajas frente al ajo blanco.

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El compuesto principal en el ajo negro, la S-allyl-L-cysteine (SAC), alcanza una absorción intestinal de hasta 95%, de acuerdo con la investigación de Masato Nakamoto en Experimental and Therapeutic Medicine (2025).

El proceso de fermentación transforma la composición del ajo blanco

El ajo negro se obtiene al fermentar ajo blanco (Allium sativum L.) a temperaturas de 60 a 90 grados Celsius y alta humedad, durante varias semanas.

Este procedimiento desencadena la reacción de Maillard, que modifica la composición química original y reduce la cantidad de allicin, favoreciendo la formación de compuestos como la SAC, con mayor estabilidad y capacidad antioxidante.

Este proceso incrementa la concentración de fenólicos como resveratrol, catequina, epicatequina y quercetina.

El ajo negro contiene más polifenoles y flavonoides que el ajo blanco, lo que incrementa su actividad antioxidante.

Lawson y Hunsaker, en Nutrients (2018), señalan que la fermentación transforma los compuestos azufrados inestables del ajo blanco en formas solubles en agua, como la SAC, que se mantienen activas tras la digestión.

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Frasco de vidrio transparente lleno de dientes de ajo pelados en líquido, con tapa metálica y esclusa de aire de plástico transparente, sobre mesa de madera.
El ajo negro se obtiene al fermentar ajo blanco (Allium sativum L.) a temperaturas de 60 a 90 grados Celsius y alta humedad, durante varias semanas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ajo negro: mayor actividad antioxidante y antiinflamatoria que el ajo blanco

Barros et al., en Molecules (2019), reportan que el ajo negro contiene más azúcares y energía, pero menos humedad en comparación con el ajo blanco.

Su actividad antioxidante supera a la del ajo blanco en pruebas como DPPH e inhibición de la peroxidación lipídica.

La diferencia se atribuye a la concentración elevada de polifenoles generada durante la fermentación.

Sami y su equipo en Frontiers in Pharmacology (2026) observan que el extracto de ajo negro aumenta la actividad de las enzimas antioxidantes SOD, CAT y GPX, y reduce los marcadores inflamatorios TNF-α, IL-6 e IL-1β en modelos celulares de hígado humano, logrando resultados similares o superiores a la atorvastatina en la modulación del estrés oxidativo y la inflamación.

La SAC del ajo negro presenta alta biodisponibilidad y eficacia en modelos celulares

La investigación de Nakamoto en Experimental and Therapeutic Medicine (2025) indica que la SAC del ajo negro alcanza una absorción intestinal de hasta 95% y permanece más tiempo en el torrente sanguíneo que otros compuestos del ajo blanco.

Este compuesto circula en sangre en su forma intacta y ejerce efectos antioxidantes y antiinflamatorios de manera directa, lo que resulta relevante para el control del daño oxidativo y la inflamación crónica vinculada a la formación de placas en las arterias.

Primer plano de una cabeza de ajo negro parcialmente abierta sobre una tabla de madera, mostrando los dientes oscuros y su piel exterior parda.
El ajo negro contiene más azúcares y energía, pero menos humedad en comparación con el ajo blanco. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El ajo negro se prefiere para ensayos sobre colesterol por su estabilidad y tolerancia digestiva

Lawson y Hunsaker en Nutrients (2018) explican que la variabilidad y la inestabilidad del allicin en el ajo blanco complican la estandarización de dosis en suplementos.

La SAC del ajo negro, en cambio, es estable y su concentración puede medirse con precisión, lo que facilita la formulación de extractos farmacéuticos y nutracéuticos, así como la comparación de resultados entre estudios.

Otra ventaja del ajo negro es la mejor tolerancia digestiva y la ausencia de olor fuerte, lo que favorece la adherencia a largo plazo.

Su perfil sensorial suave y dulce lo hace más aceptable como alimento funcional, especialmente en personas sensibles al sabor intenso del ajo crudo.

El uso del ajo negro debe consultarse con un profesional de la salud

Aunque los estudios mencionados atribuyen al ajo negro propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y efectos reductores de lípidos, la evidencia clínica en humanos aún es limitada.

La comunidad médica recomienda consultar a un profesional de la salud antes de iniciar cualquier suplemento o cambio importante en la dieta, especialmente si existen condiciones de salud preexistentes o se toman medicamentos.

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