Profeco va por las escuelas privadas que oculten costos y tarifas: Suprema Corte le dio su respaldo

En el último año la dependencia firmó un acuerdo con la SEP para compartir información cuando se detecten irregularidades administrativas o normativas en colegios particulares

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Carpeta verde con logo de Profeco y sello de Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre muro de concreto. Fondo de entrada de colegio privado con portón.
Una carpeta con los logos de Profeco y la Suprema Corte de Justicia de la Nación se ubica frente a la entrada de un colegio privado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) estableció un precedente al confirmar que la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) cuenta con la autoridad necesaria para intervenir en reclamaciones vinculadas a centros educativos privados.

Esta decisión reconoce el pago de colegiaturas como un acto de consumo, sujeto a lo dispuesto en la Ley Federal de Protección al Consumidor, y otorga certeza jurídica a quienes contratan educación en instituciones particulares.

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Desde 1992, distintas resoluciones legales y administrativas han avalado el papel del organismo como intermediaria entre escuelas privadas y usuarios, exigiendo a los planteles mayor transparencia en costos, procedimientos y condiciones. Por esta razón la procuraduría ha fungido como punto de contacto válido para resolver conflictos, especialmente en casos donde se imponen pagos o condiciones adicionales que no se encuentran en los contratos originales, como cursos extraordinarios requeridos para titularse.

El fallo del máximo tribunal del país adquiere especial relevancia porque es la primera vez que se pronuncia de manera explícita sobre el tema, cerrando la puerta a cualquier argumento legal que pudiera emplearse para limitar la intervención de Profeco en estos desacuerdos. Así, se fortalece la protección de los derechos de los consumidores en el ámbito educativo privado.

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Un contrato de escuela particular con una lupa sobre el logo de Profeco. Junto al documento, una calculadora y un bolígrafo azul sobre un fondo gris claro.
Una lupa con el logo de Profeco examina un contrato de escuela particular, señalando la supervisión de las condiciones de inscripción escolar privada. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Profeco y su papel en la defensa del consumidor educativo

El caso que motivó esta determinación judicial tuvo una duración de diez años en los tribunales. Todo comenzó cuando una escuela privada objetó una sanción impuesta por Profeco tras no acudir a una audiencia de conciliación. Finalmente, la SCJN resolvió que el cobro de servicios educativos constituye una relación de consumo, respaldando así la actuación de la procuraduría y asentando un precedente para situaciones similares en el futuro.

Además de estas atribuciones, en el último año la dependencia firmó un acuerdo con la Secretaría de Educación Pública (SEP) para compartir información cuando se detecten irregularidades administrativas o normativas en colegios particulares, robusteciendo los mecanismos de inspección y supervisión. Entre sus funciones, puede constatar que las escuelas informen de manera clara sobre precios, tarifas, condiciones y políticas de cancelación, así como garantizar que la prestación del servicio no esté condicionada indebidamente.

Ante este panorama, se recomienda a quienes buscan contratar servicios educativos comparar distintas alternativas, resolver todas sus inquietudes sobre la oferta y verificar que el establecimiento cumpla con la legislación antes de firmar cualquier contrato. La sentencia de la Suprema Corte refuerza la protección de los usuarios, asegurando que nunca queden desamparados frente a prácticas abusivas en el sector privado de la educación.

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