El IMPI descarta disputa por la marca del Pato Merlín y sostiene que sigue en manos de la familia de Carla Ivette Gómez

Varias personas habrían presentado trámites para registrar marcas vinculadas con el ave, aprovechando la enorme popularidad que alcanzó durante las semanas recientes

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La historia del pato Merlín suma un nuevo capítulo luego de que surgieran cuestionamientos sobre su posible acceso al estadio. (Ilustración: Jesús Aviles)
La historia del pato Merlín suma un nuevo capítulo luego de que surgieran cuestionamientos sobre su posible acceso al estadio. (Ilustración: Jesús Aviles)

La polémica en torno al Pato Merlín sumó un nuevo capítulo este miércoles, luego de que el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) saliera públicamente a aclarar la situación sobre el registro de la marca vinculada al ave que conquistó las redes sociales durante el Mundial 2026.

A través de sus redes sociales, Vidal Llerenas Morales, director general del IMPI, afirmó que existe un hecho público y notorio respecto a la propiedad de la marca. “Es un hecho público y notorio que el Pato Merlín es una mascota de la familia de Carla Ivette Gómez, a quien pertenece la marca”, escribió el funcionario.

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Minutos después, la cuenta oficial del IMPI replicó el mensaje y señaló que compartía información relevante sobre el caso, respaldando así la postura expresada por su titular y dejando claro que la institución reconoce a la familia de Carla Ivette Gómez como la legítima propietaria de los derechos asociados al personaje viral.

¿Qué dijo el IMPI sobre la marca del Pato Merlín?

La publicación de Vidal Llerenas Morales se produjo después de que diversos reportes periodísticos señalaran que el organismo revisaba varias solicitudes de registro relacionadas con el nombre e imagen del Pato Merlín, situación que generó preocupación entre seguidores de la mascota y usuarios de redes sociales.

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Sin embargo, el mensaje difundido por el director general del IMPI buscó despejar cualquier duda sobre la titularidad de la marca.

De acuerdo con la postura oficial, la institución considera que existe evidencia pública suficiente para identificar a Carla Ivette Gómez y su familia como las personas vinculadas directamente con Merlín, el pato que ganó notoriedad nacional tras aparecer en diversos eventos relacionados con la celebración del torneo mundialista.

Aunque el procedimiento legal continúa su curso, el mensaje difundido por el organismo fue interpretado como un respaldo a la familia de Merlín frente a intentos de terceros por registrar signos relacionados con el personaje.

La controversia surgió por múltiples solicitudes de registro

La aclaración del IMPI ocurre después de que se conociera que la dependencia analiza distintas solicitudes relacionadas con el nombre del Pato Merlín.

De acuerdo con información difundida en las últimas horas, varias personas habrían presentado trámites para registrar marcas vinculadas con el ave, aprovechando la enorme popularidad que alcanzó durante las semanas recientes.

Entre las solicitudes reportadas se encuentra una presentada por un particular ajeno a la familia de Carla Ivette Gómez, quien buscaba registrar expresiones asociadas con Merlín para diversos usos comerciales.

Esta situación provocó un intenso debate en redes sociales y llevó incluso a que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo calificara como un abuso cualquier intento de apropiarse de la imagen de un personaje que claramente pertenece a otra persona.

La preocupación aumentó cuando trascendió que el IMPI se encontraba revisando distintos expedientes relacionados con el caso, lo que generó versiones sobre una posible disputa legal por los derechos del pato más famoso de México.

No obstante, las publicaciones realizadas este miércoles por Vidal Llerenas Morales y por el propio IMPI parecen tener el objetivo de frenar esas especulaciones y reafirmar que la marca sigue vinculada a la familia propietaria del animal.

¿Cómo comenzó la historia del Pato Merlín?

El fenómeno del Pato Merlín comenzó durante el Mundial 2026, cuando videos e imágenes del ave recorrieron las redes sociales y captaron la atención de miles de aficionados.

Su presencia en espacios públicos, acompañado por su propietaria Carla Ivette Gómez, lo convirtió rápidamente en una figura reconocida por seguidores del futbol y usuarios de plataformas digitales.

Ante el crecimiento de su popularidad, la familia decidió iniciar los trámites correspondientes ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial para proteger legalmente tanto el nombre como la imagen de Merlín y evitar que terceros obtuvieran beneficios económicos mediante su explotación comercial.

El caso también abrió una conversación sobre la importancia de registrar marcas derivadas de fenómenos virales, especialmente cuando adquieren un valor comercial significativo en muy poco tiempo.

Por ahora, la postura pública expresada por el IMPI apunta a que la institución reconoce a la familia de Carla Ivette Gómez como la titular legítima de la marca relacionada con el Pato Merlín, mientras continúan las revisiones administrativas de las distintas solicitudes presentadas ante el organismo.

Con ello, el instituto busca despejar las dudas generadas en torno al caso y enviar un mensaje claro sobre quién es identificado oficialmente como propietario de uno de los personajes más populares surgidos durante el Mundial 2026.

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