¿Cuál es el verdadero origen del miedo del ser humano a las serpientes?

Desde el asco, pasando por la repulsión, hasta el miedo o el pánico, la fobia hacia estos reptiles está presente en distintas culturas y sociedades del mundo

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Serpiente verde vibrante enroscada entre ramas secas. Primer plano de su cabeza escamosa con detalles azules y ojo verde de pupila vertical.
¿Cuál es el verdadero origen del miedo del ser humano a las serpientes? (Imagen Ilustrativa Infobae)

De todos los animales que cohabitan con el ser humano, pocos despiertan emociones tan intensas y negativas como las serpientes.

Desde el asco, pasando por la repulsión, hasta el miedo o el pánico, la fobia hacia estos reptiles está presente en distintas culturas y sociedades del mundo, incluso entre quienes nunca han visto una serpiente en persona. ¿Tienen fundamento estos temores? ¿Dónde se origina realmente este miedo tan arraigado?

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La mirada de la ciencia: teorías sobre el origen del miedo

Miedo ancestral: supervivencia y evolución

Diversos científicos coinciden en que el miedo humano hacia las serpientes tiene raíces profundas en nuestra historia evolutiva. La etóloga Lynne A. Isbell plantea que, en los inicios de la evolución de los primates, las serpientes —especialmente las venenosas— representaban uno de los principales depredadores. Esta presión selectiva habría favorecido la aparición de una respuesta de alerta inmediata ante la presencia de estos reptiles, una ventaja para la supervivencia de nuestros ancestros.

El psiquiatra H. S. Bracha, por su parte, identifica este miedo como común en todos los primates actuales, sugiriendo que es un rasgo heredado de un antepasado común.

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Bota de senderismo sobre raíz. Serpiente enrollada en suelo de hojas. Pinturas rupestres de humanos y serpiente en pared rocosa de selva.
Los pies de un senderista avanzan sobre una raíz, cerca de una serpiente enrollada y antiguas pinturas rupestres en la pared de una cueva dentro de una densa selva. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Además, el filósofo Arne Öhman y colegas hablaron del “módulo del miedo”, entendido como un conjunto de adaptaciones fisiológicas y neurológicas especializadas en identificar y reaccionar rápidamente a amenazas, como las que representaban las serpientes en tiempos prehistóricos.

El miedo aprendido: experiencias y sociedad

Pero no todo el miedo a las serpientes es instintivo. La ciencia también apunta al aprendizaje y la socialización. Experiencias personales negativas, como la mordedura o ataque de una serpiente (o simplemente presenciarlo), pueden marcar de por vida a una persona y, por extensión, a quienes le rodean.

Sin embargo, el psicólogo Stanley Rachman destacó en 1977 que el miedo también se transmite indirectamente, a través de relatos, advertencias y la imitación de las emociones de los demás. La madre o el padre que advierte a su hijo desde pequeño de “lo peligrosas que son las serpientes” contribuye a perpetuar esta aversión, incluso en niños que jamás han tenido una experiencia directa con uno de estos animales.

Miedo heredado: la influencia generacional

La infancia es una etapa crucial para incorporar la visión del mundo de los adultos que rodean al niño. Si la narración dominante en la familia describe a las serpientes como feas, malas y peligrosas, esa percepción tenderá a arraigarse y, eventualmente, a transmitirse a la siguiente generación. Estudios de Peter Muris y colaboradores aseguran que esta socialización negativa en la niñez puede desembocar, años después, en fobias o ansiedad en la edad adulta.

Biblia y cultura occidental

La visión occidental, fuertemente marcada por la tradición judeocristiana, demoniza a la serpiente como símbolo del mal. En la Biblia, la serpiente aparece como la encarnación del diablo y es condenada a ser exterminada por Dios. Aunque esta interpretación responde a categorías morales humanas, ha sido muy influyente en la construcción de la imagen de la serpiente como ser peligroso y maligno.

Una serpiente cabeza de cobre con patrón marrón y bronce enrollada sobre un lecho de hojas secas de color marrón anaranjado y agujas de pino.
Esta serpiente cabeza de cobre, una especie venenosa, demuestra su camuflaje natural al descansar enrollada sobre un lecho de hojas de roble y pino secas en el bosque durante el otoño. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Mitos, leyendas y desinformación

El herpetólogo Gustavo Casas-Andreu señala que en torno a las serpientes existen infinidad de creencias erróneas y relatos fantásticos. Por ejemplo, mucha gente cree que todas las serpientes son venenosas: falso. En México, apenas el 20% de las especies pueden representar un peligro real para las personas.

Mitos populares aseguran que persiguen a las personas o que sus colas pueden inyectar veneno, cuando en realidad las serpientes suelen evitar el contacto humano y solo muerden si se ven acorraladas.

El cine y la cultura de masas

El cine ha jugado un papel clave, magnificando cualidades inexistentes en estos animales. Películas como Anaconda y Serpientes a bordo presentan versiones exageradas, irracionales y letales de las serpientes, lo que fomenta la creación de fobias colectivas y una percepción más errónea y temerosa.

Consecuencias y riesgos para la conservación

El miedo, combinado con la ignorancia, ha favorecido el exterminio indiscriminado de serpientes de todo tipo, muchas de ellas inofensivas y fundamentales para el equilibrio de los ecosistemas. Aunque existen más de 3,300 especies de serpientes en el mundo, una proporción alarmante enfrenta amenazas para su supervivencia.

El lado útil de las serpientes

Lejos de ser solo una amenaza, las serpientes desempeñan un papel crucial en los ecosistemas. Controlan plagas de roedores e insectos, y son fuente importante de alimento para otras especies. Además, el veneno de algunas serpientes ha servido como base para desarrollar medicamentos antihipertensivos, anticoagulantes, analgésicos y potenciales tratamientos contra el cáncer y enfermedades neurodegenerativas.

Primer plano de una serpiente de cascabel marrón y bronceada enrollada en la arena, con su lengua negra bífida extendida y su cascabel visible al fondo
Las zonas del noreste de Phoenix y norte de Scottsdale registran la mayor presencia de serpientes de cascabel en Arizona durante la temporada cálida (Reuters)

¿Cómo combatir el miedo?

  1. Infórmate en fuentes confiables, como revistas de divulgación científica y documentales especializados.
  2. Acude a zoológicos y pregunta a expertos sobre el comportamiento real de estos animales.
  3. Evita difundir mitos y exageraciones, especialmente entre los más pequeños.
  4. En caso de encuentro, guarda distancia y pide apoyo profesional; la mayoría de los accidentes ocurre por intentar capturarlas o matarlas.

El miedo a las serpientes no es innato sino el resultado de la evolución, la experiencia personal, la socialización, la tradición y la cultura de masas. Comprender su origen y contrastarlo con el papel real y benéfico de estos reptiles es fundamental, no solo para aliviar nuestras fobias, sino para asegurar la supervivencia de uno de los grupos animales más fascinantes y necesarios del planeta.

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