Futbol, género y violencia: las canchas siguen siendo territorio hostil para mujeres y personas LGBTI+ en México

El informe ‘Tarjeta Roja a la violencia de género’ señaló que las agresiones van desde el mansplaining hasta el abuso sexual

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El fútbol mexicano mantiene un entorno hostil para mujeres y personas LGBTI+
El fútbol mexicano mantiene un entorno hostil para mujeres y personas LGBTI+ (Imagen Ilustrativa Infobae)

El futbol mexicano mantiene un entorno hostil para mujeres y personas de la comunidad LGBTI+, donde la violencia y la discriminación persisten a pesar del potencial integrador del deporte.

El informe “Tarjeta roja a la violencia de género”, presentado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), documentó que al corte de julio del 2025, la mayoría de mujeres y mujeres trans que participan en el fútbol han experimentado algún tipo de violencia de género, desde insultos y acoso hasta discriminación sistemática.

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Más de la mitad de las participantes en la encuesta aplicada por el PNUD reporta haber buscado apoyo psicológico tras vivir episodios de violencia; 59% siente desmotivación y considera dejar el fútbol.

Solo 13% recibió apoyo institucional adecuado, mientras que el 36% no obtuvo respaldo alguno.

El informe destaca que 78% de las mujeres y 100% de las mujeres trans sufrieron violencia de género dentro del entorno futbolístico mexicano.

La violencia de género inicia desde etapas tempranas

Según la encuesta, el 72% de las mujeres sufrió violencia verbal, caracterizada por insultos, lenguaje sexista y ridiculización. Un 56% enfrentó imposición de roles tradicionales y desvalorización, y 54% experimentó exclusión y discriminación por género u orientación sexual.

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El acoso y la violencia sexual afectan a 41%, con incidentes que incluyen comentarios y gestos inapropiados, hasta tocamientos y coacción.

Las agresiones ocurren en partidos, vestidores, clubes y redes sociales.

Las principales fuentes de violencia son la afición, con 78% de los casos de insultos y cánticos misóginos, directivos con 45% de los reportes de discriminación y distribución desigual de recursos, y jugadores varones y medios de comunicación, ambos con 47%.

Obstáculos estructurales y legales

La Ley General de Cultura Física y Deporte reconoce el derecho a la igualdad y no discriminación, pero carece de definiciones y acciones específicas frente a la violencia de género. No obliga a clubes ni federaciones a implementar protocolos efectivos de prevención y atención.

El informe señala que la ausencia de mecanismos claros, el miedo a represalias y la desconfianza en las autoridades mantienen la impunidad y el silencio institucional.

El estudio del PNUD reunió testimonios de mujeres, hombres y mujeres trans de diferentes roles: jugadoras, entrenadoras, cuerpos técnicos, madres de jugadoras, consultoras y personal de ONG.

La muestra, aunque limitada, permite identificar patrones y problemas estructurales en entidades como Ciudad de México, Estado de México, Jalisco, Puebla y Querétaro.

El impacto de la violencia en la vida de las víctimas

El 58% reportó cambios emocionales, 44% ansiedad, 38% baja autoestima y 23% problemas de sueño.

La violencia de género afecta la permanencia y participación de mujeres y personas LGBTI+ en el fútbol, generando abandono, desmotivación y afectaciones a la salud mental.

El 70% de las personas encuestadas ha presenciado violencia de género en el fútbol, lo que evidencia la frecuencia y normalización del problema.

Medidas urgentes y recomendaciones

El informe del PNUD plantea la necesidad de políticas de tolerancia cero, promoción de liderazgos femeninos y campañas de sensibilización.

Recomienda reformas legales que incorporen perspectiva de género, protocolos obligatorios en federaciones y clubes, capacitación en derechos humanos y códigos de conducta vinculantes.

Subraya la importancia de la participación de medios de comunicación, la sociedad civil y la afición para erradicar la violencia y crear espacios seguros y respetuosos.

El fútbol en México, aunque es motor de unión nacional, mantiene barreras y prácticas que impiden la participación igualitaria.

El llamado del PNUD es claro: transformar las canchas para que sean espacios libres de violencia y discriminación para todas las personas.

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