Esta es la lista de alimentos “saludables” que no lo son tanto y se consumen de forma común

Las empresas aprovechan tendencias nutricionales para promocionar productos, enfocándose en algún atributo positivo y dejando de lado deficiencias importantes

Guardar
Google icon
Primer plano de un carrito de supermercado con granola 'baja en grasa', barras 'keto-friendly', agua 'cero calorías' y chips orgánicos. Una persona toma un producto 'gluten-free' de la estantería.
Esta es la lista de alimentos “saludables” que no lo son tanto y se consumen de forma común

El efecto conocido como “halo de salud” lleva a muchas personas a llenar el carrito del supermercado con productos que aparentan ser saludables por etiquetas como “bajo en grasa”, “apto para keto” o “cero calorías”.

La Dra. Krystal Lopez, médica de atención primaria en Houston Methodist, advierte que este fenómeno ocurre cuando se asume que un alimento es bueno para la salud solo por un aspecto, sin considerar el resto de sus componentes.

PUBLICIDAD

Las empresas aprovechan tendencias nutricionales para promocionar productos, enfocándose en algún atributo positivo y dejando de lado deficiencias importantes. “Podemos caer fácilmente en comprar algo que dice bajo en grasa, bajo en azúcar o apto para keto — y las empresas pueden hacerlo legalmente siempre que al menos un componente lo sea”, explica la especialista. “Esas palabras venden productos, pero no describen qué tan saludable es realmente”.

Etiquetas engañosas: por qué pueden confundir

El marketing de alimentos suele reducir la nutrición a una sola característica. “La gente puede ver ‘alto en calcio’ y pensar ‘bueno para los huesos’, o ‘bajo en grasa’ y esperar perder peso”, señala la Dra. Lopez. Esto puede llevar a consumir estos productos en grandes cantidades, creyendo que no habrá consecuencias, cuando en realidad pueden contener ingredientes poco recomendables.

PUBLICIDAD

Hombre atlético de tez oscura y camiseta sin mangas gris rechaza un vaso de jugo de naranja. Frente a él, en una mesa, hay una botella de agua y frutas variadas.
Etiquetas engañosas: por qué pueden confundir (Imagen Ilustrativa Infobae)

Alimentos que parecen saludables, pero no lo son tanto

A continuación, se describen algunos alimentos populares que suelen considerarse saludables, aunque pueden no serlo:

Yogures con sabor: prometen ser ricos en probióticos y calcio, pero pueden contener hasta 30 gramos de azúcar añadido, lo equivalente a 7.5 cucharaditas. “Muchos yogurts con sabor están llenos de azúcar”, recalca la experta. Recomienda elegir yogurt griego natural y añadir fruta para endulzar.

Barras de granola y proteína: se promocionan por su aporte de energía y proteína, aunque pueden ser tan calóricas como un dulce. Algunos de estos productos incluyen azúcares añadidos, edulcorantes artificiales y proteínas procesadas. “La calidad de la proteína es más procesada que la de alimentos frescos como pescado o pollo, y la fibra no es como la de frutas o verduras”, afirma la médica.

Carnes frías (embutidos): son prácticas, pero contienen altos niveles de sodio, conservadores y, a veces, azúcar. Incluso las versiones “bajas en sodio” pueden ser problemáticas. “Están llenas de sodio y conservadores”, enfatiza la Dra. Lopez. El consumo frecuente se asocia con mayor riesgo de cáncer de colon.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Un apetitoso vaso de yogur natural coronado con frambuesas, arándanos, fresas, pistachos, almendras y una ramita de menta, combinación que ofrece un equilibrio perfecto entre sabor, frescura y nutrientes. Ideal para el desayuno o una merienda saludable. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Bebidas energéticas y snacks de fruta: riesgos ocultos

Bebidas energéticas “más saludables”: atraen por su contenido de vitaminas y minerales, pero pueden tener hasta 200 mg de cafeína por lata. Consumir más de una puede incrementar el riesgo de presión alta, arritmias o daño renal. “Se venden como saludables por contener vitaminas, pero es mejor mejorar tu dieta o usar un multivitamínico si lo necesitas”, sugiere la especialista.

Gomitas de fruta y jugos: se venden como snacks “hechos con fruta real” o jugos ricos en vitamina C. El problema es el alto contenido de azúcar y la baja cantidad de fibra. “Las gomitas pueden tener un poco de jugo real, pero están llenas de azúcar”, advierte. El jugo, aunque aporta vitaminas, no sustituye a la fruta entera.

Productos “cero calorías” o sin grasa: qué implican realmente

Los productos etiquetados como “cero calorías” o “sin grasa” suelen contener edulcorantes artificiales y más procesamiento. Estos ingredientes pueden aumentar los antojos y alterar el apetito.

“Los refrescos de dieta pueden incluso aumentar el riesgo de obesidad y diabetes”, advierte la Dra. Lopez. Los aderezos sin grasa siguen conteniendo azúcar y sodio, y consumirlos sin medida tampoco es recomendable.

La trampa de las etiquetas: orgánico, natural y sin gluten

Palabras como “orgánico”, “natural” o “sin gluten” generan una percepción automática de salud, pero no siempre significan lo que se espera. “Orgánico” se refiere a la forma de cultivo, no a que el producto sea más saludable. “Natural” es ambiguo y no está regulado estrictamente. Incluso un producto orgánico puede tener alto contenido calórico y contribuir al riesgo de enfermedades crónicas.

Ilustración de latas y botellas de bebidas energéticas y botes de suplementos pre-entrenamiento con cucharas, sobre mesa de madera en cocina.
Ilustración vibrante de una colección diversa de bebidas energéticas, suplementos pre-entrenamiento y polvos, dispuesta sobre una mesa de madera en un entorno de cocina. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Se recomienda revisar los ingredientes y la información nutricional de cada alimento, en lugar de confiar únicamente en lo que dice el empaque. Priorizar alimentos frescos, integrales y mínimamente procesados ayuda a tomar mejores decisiones para la salud.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD