Así hundieron el buque Onjuku donado por Japón a México en la década de los 70, ahora será parte del ecosistema marino

Con ello, se busca fortalecer la creación de un arrecife artificial en los océanos mexicanos

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La SEMAR realiza hundimiento controlado de buque
La SEMAR realiza hundimiento controlado de buque (Gobierno de México)

El Gobierno de México realizó el hundimiento del exbuque Onjuku, donado por Japón a México en 1978. El objetivo de esta acción es convertirlo en un arrecife artificial que permita mejorar el exosistema marino del océano mexicano.

La operación, coordinada por la Secretaría de Marina, marcó el cierre de una etapa de servicio del navío y el inicio de una nueva vida bajo el mar, orientada a restaurar y proteger la biodiversidad marina en el Golfo de México.

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Desde la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, de este 13 de mayo, la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Alicia Bárcenas, el secretario de Marina, Raymundo Pérez, el gobernados de Tamaulipas, Américo Villarreal y el embajador de Japón en México, Hozo Honsei, realizaron una transmisión del hundimiento controlado del exbuque realizado en Tamaulipas.

En la zona donde convergen la Laguna Madre y el Golfo de México, especies como el huachinango, el pámpano y el cazón encontrarán un nuevo hábitat y un punto de regeneración ecológica, gracias a este buque
En la zona donde convergen la Laguna Madre y el Golfo de México, especies como el huachinango, el pámpano y el cazón encontrarán un nuevo hábitat y un punto de regeneración ecológica, gracias a este buque (X: SEMARNAT_mx)

De Japón a México: historia de un buque convertido en arrecife

El Onjuku fue construido en Japón en 1977 y donado a México como símbolo de cooperación bilateral. Desde 1980 hasta 2022, el buque estuvo en activo en la Armada de México, dedicado a tareas de oceanografía y pesquería. Su nombre significa “lugar de morada”, y a partir de ahora, el Onjuku cumplirá justamente esa función como refugio para numerosas especies marinas.

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Antes de su hundimiento, el buque fue sometido a un exhaustivo proceso de descontaminación y retiro de equipos bajo la supervisión de las autoridades ambientales, para garantizar la seguridad del ecosistema. El hundimiento controlado se realizó mediante la apertura de vías de agua y explosivos de corte lineal, permitiendo que el casco descendiera suavemente hasta su nuevo hogar en el fondo marino, donde comenzará a transformarse en un arrecife artificial.

Un refugio para la biodiversidad y el desarrollo sostenible

Durante el enlace de la ceremonia, las autoridades destacaron que el proyecto beneficiará principalmente a los pescadores y representa un esfuerzo conjunto para la recuperación ambiental. Onjuko significa “lugar de morada”, por lo que ahora se va a convertir en “un lugar de morada para los arrecifes, que son el corazón del océano, que albergan 25% de la biodiversidad marina, protegen costas de la erosión, sostienen pesquerías y son clave para el equilibrio climático”, subrayó por su parte la secretaria de Medio Ambiente.

En la zona donde convergen la Laguna Madre y el Golfo de México, especies como el huachinango, el pámpano y el cazón encontrarán un nuevo hábitat y un punto de regeneración ecológica, gracias a este buque
En la zona donde convergen la Laguna Madre y el Golfo de México, especies como el huachinango, el pámpano y el cazón encontrarán un nuevo hábitat y un punto de regeneración ecológica, gracias a este buque (X: SEMARNAT_mx)

En la zona donde convergen la Laguna Madre y el Golfo de México, especies como el huachinango, el pámpano y el cazón encontrarán un nuevo hábitat y un punto de regeneración ecológica, destacó.

Las autoridades federales y estatales enfatizaron que el acto simboliza la visión de un México que transforma el acero en vida, y que la defensa de los mares y sus recursos naturales es una decisión estratégica para el futuro del país.

El Sistema Arrecifal Artificial de Tamaulipas es parte de una política nacional para crear nuevos hábitats y zonas de reproducción, impulsar el turismo náutico y promover la cultura marítima. El legado del Onjuku continuará desde las profundidades, transformando su historia en futuro y sumando un nuevo refugio a la biodiversidad marina mexicana.

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