Tigres, armas y vehículos, los lujos que hallaron en la casa del operador de “El Señor de los Buques”, líder de una célula del Cártel de Noreste

Autoridades federales realizaron cateos en Nuevo León en propiedades de una red criminal señalada por tráfico ilegal de combustible y lavado de dinero

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Durante los cateos se aseguraron 11 vehículos, seis motocicletas, nueve armas cortas, un arma larga, cartuchos útiles, equipos de cómputo, documentación diversa, dinero en efectivo y dosis de droga. (Imagen ilustrativa potenciada con IA | Infobae México)
Durante los cateos se aseguraron 11 vehículos, seis motocicletas, nueve armas cortas, un arma larga, cartuchos útiles, equipos de cómputo, documentación diversa, dinero en efectivo y dosis de droga. (Imagen ilustrativa potenciada con IA | Infobae México)

Durante una serie de cateos realizados en Nuevo León, autoridades federales aseguraron siete tigres, armas de fuego, vehículos y droga en propiedades vinculadas con una presunta red criminal relacionada con el Cártel del Noreste y con operaciones atribuidas a Roberto Blanco Cantú, alias “El señor de los buques”.

Las intervenciones se llevaron a cabo en cuatro inmuebles donde también fueron detenidos José Antonio “N”, de 39 años, identificado como presunto operador de una célula criminal, y Rosario “N”, de 41 años.

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En los domicilios fueron asegurados 11 vehículos, seis motocicletas, nueve armas cortas, un arma larga, cartuchos útiles, equipos de cómputo, documentación diversa, así como dinero en efectivo y dosis de droga.

Uno de los hallazgos más relevantes fue la presencia de siete tigres mantenidos en cautiverio dentro de las propiedades intervenidas, sin acreditación legal para su posesión, de acuerdo con las investigaciones.

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Las autoridades señalaron que los inmuebles cateados estarían relacionados con una estructura vinculada a actividades de tráfico de hidrocarburos, presuntamente encabezada por Roberto Blanco Cantú, señalado en indagatorias como “El señor de los buques”.

Las intervenciones se llevaron a cabo en cuatro inmuebles, donde también fueron detenidos José Antonio “N”, de 39 años y Rosario “N”, de 41. (Crédito: Gabinete de Seguridad | Gobierno de México)
Las intervenciones se llevaron a cabo en cuatro inmuebles, donde también fueron detenidos José Antonio “N”, de 39 años y Rosario “N”, de 41. (Crédito: Gabinete de Seguridad | Gobierno de México)

De acuerdo con las líneas de investigación, dicha red tendría vínculos con la empresa MEFRA FLETES, S.A. de C.V., señalada por su presunta participación en la comercialización de combustible de procedencia ilícita proveniente de Estados Unidos.

El caso se desprende de una investigación iniciada tras el aseguramiento de un buque en Tamaulipas, hecho que abrió nuevas líneas sobre operaciones de tráfico de hidrocarburos y estructuras financieras asociadas.

José Antonio “N” es identificado además como uno de los principales operadores dentro de la red investigada y enfrenta una carpeta adicional relacionada con la posesión de fauna silvestre sin permisos de la Semarnat.

Los siete tigres asegurados fueron puestos bajo resguardo de autoridades ambientales para su evaluación, mientras continúan las indagatorias sobre el origen y funcionamiento de los inmuebles intervenidos.

Red marítima de huachicol fiscal

El aseguramiento del buque Challenge Procyon en Altamira, Tamaulipas, el 19 de marzo de 2025, reveló una red de huachicol fiscal que habría introducido millones de litros de diésel al país mediante empresas fachada, documentación alterada y rutas marítimas internacionales.

Operativo federal en Tamaulipas inmoviliza un buque en el puerto de Tampico.
Créditos: SEMAR
El buque Challenge Procyon fue asegurado el 19 de marzo de 2025 en el puerto de Tampico. (Crédito: SEMAR)

Las investigaciones federales identificaron a Roberto Blanco Cantú, “El Señor de los Buques”, como uno de los principales operadores del esquema, con presuntos vínculos con compañías para el ingreso y distribución de combustible ilícito en varios estados.

Las indagatorias apuntan a una operación sustentada en logística portuaria y aduanal, donde el combustible era declarado bajo conceptos distintos para evadir controles fiscales y facilitar su traslado hacia distintos puntos del país.

El caso se amplió tras el hallazgo de otras embarcaciones involucradas en dinámicas similares, lo que derivó en una investigación federal de mayor alcance sobre una red con operaciones en distintos puertos y posibles conexiones con estructuras criminales.

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