Los efectos dañinos que causa dar azúcar a los niños menores de 2 años

Una introducción a este ingrediente en los primeros años puede dejar huellas en la salud y moldear gustos difíciles de cambiar después

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La decisión de no incluir
La decisión de no incluir endulzantes en estos primeros años protege tanto el crecimiento como los hábitos para la vida adulta. (Imagen ilustrativa de Infobae)

El consumo de azúcar en la primera infancia representa un riesgo significativo para la salud de los niños menores de 2 años.

Diversos estudios y organismos internacionales advierten que la introducción temprana de azúcar en la dieta puede favorecer la aparición de obesidad, caries dental y trastornos metabólicos, además de influir en la formación de hábitos alimentarios poco saludables.

La evidencia respalda la recomendación de evitar el azúcar añadido en esta etapa clave del desarrollo.

El consumo de azúcar en
El consumo de azúcar en la dieta de niños menores de 2 años se asocia con mayor riesgo de obesidad infantil, según la OMS. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuáles son los efectos dañinos que causa en la salud dar azúcar a los niños menores de 2 años

Dar azúcar a los niños menores de 2 años puede causar varios efectos perjudiciales en la salud, según organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Academia Americana de Pediatría:

  • Riesgo de obesidad infantil: El consumo temprano de azúcar añadido incrementa la probabilidad de desarrollar sobrepeso u obesidad en la infancia y más adelante en la vida.
  • Caries dental: El azúcar favorece el desarrollo de caries, incluso antes de que erupcionen todos los dientes.
  • Preferencia por alimentos dulces: La exposición temprana al azúcar condiciona el paladar de los niños y puede generar una preferencia duradera por alimentos y bebidas azucaradas.
  • Desplazo de alimentos nutritivos: Los alimentos ricos en azúcar suelen reemplazar opciones más saludables y nutritivas, lo que puede afectar el crecimiento y el desarrollo.
  • Aumento del riesgo de enfermedades metabólicas: Consumir azúcar en edades tempranas se asocia a mayor riesgo de desarrollar enfermedades como diabetes tipo 2 y problemas cardiovasculares a largo plazo.

Por estos motivos, las principales sociedades de salud infantil recomiendan evitar cualquier tipo de azúcar añadido en la alimentación de los menores de 2 años.

Las recomendaciones de la OMS
Las recomendaciones de la OMS respecto al consumo de azúcar apuntan a reducir la ingesta de azúcares libres, tanto en niños como en adultos (Shutterstock)

Cuáles son alimentos alternativos al azúcar que se le puede dar a los niños de 2 años

Para niños de 2 años, se recomienda ofrecer alternativas naturales y nutritivas al azúcar añadido, que aporten energía y contribuyan al desarrollo saludable. Algunas opciones sugeridas por pediatras y nutricionistas incluyen:

  • Frutas frescas: Plátano, manzana, pera, durazno, ciruela, mango y fresas, entre otras. Las frutas aportan azúcares naturales, fibra y vitaminas.
  • Purés y compotas caseras de frutas: Preparados sin azúcar añadido, resultan dulces y agradables para el paladar infantil.
  • Frutas deshidratadas sin azúcar agregado: Pasas, dátiles, ciruelas o albaricoques, siempre en pequeñas cantidades y bajo supervisión para evitar atragantamientos.
  • Batidos de frutas naturales: Licuados con leche o agua, sin endulzantes artificiales ni azúcar.
  • Verduras dulces: Zanahoria cocida, batata, calabaza y remolacha pueden utilizarse en preparaciones o como bocadillos.
  • Yogur natural sin azúcar: Puede mezclarse con frutas frescas para dar sabor y variedad.
  • Galletas o panquecas caseras con frutas: Utilizar puré de plátano o manzana para endulzar recetas en lugar de azúcar.
ARCHIVO - A los niños
ARCHIVO - A los niños pequeños les gusta lo dulce, pero hay que evitar darles azúcar agregada en los primeros años. Foto: Andrea Warnecke/dpa - ATENCIÓN: Sólo para uso editorial con el texto adjunto

Estas alternativas permiten satisfacer el deseo de sabores dulces de manera saludable y contribuyen a una alimentación equilibrada en la primera infancia.