Cuál fue el origen de Toniná, zona arqueológica que será beneficiada por un decreto de la presidenta Claudia Sheinbaum

Ubicado en Ocosingo, Chiapas, el lugar es relevante en la historia de la cultura maya

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Vista aérea de las estructuras
Vista aérea de las estructuras de piedra de la Zona Arqueológica de Toniná en Chiapas, ahora bajo resguardo del INAH tras un decreto presidencial para su conservación y estudio. (INAH)

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, firmó un decreto que autoriza la expropiación de más de 9 hectáreas en la Zona de Monumentos Arqueológicos de Toniná, Chiapas, para transferirlas al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

La medida busca garantizar el resguardo, conservación y estudio de uno de los principales sitios mayas del país.

Toniná se localiza en el municipio de Ocosingo, en el estado de Chiapas. El sitio destaca por su arquitectura monumental y su relevancia en la historia de la civilización maya.

Según información del Instituto Nacional de Antropología e Historia, el nombre Toniná tiene origen en la lengua tzeltal y significa “La casa de piedra” o “Lugar donde se levantan esculturas en piedra en honor del tiempo”. Durante la época prehispánica, la ciudad era conocida como Po o Popo, nombres que aparecen en inscripciones jeroglíficas halladas en el sitio.

Toniná tuvo enfrentamientos con otras
Toniná tuvo enfrentamientos con otras ciudades mayas como Palenque, Calakmul y Copán

El desarrollo de Toniná comenzó al menos en el siglo I d.C., con su apogeo entre los siglos VII y IX. La ciudad alcanzó notoriedad como capital de un reino maya y se consolidó como potencia militar.

Toniná mantuvo constantes enfrentamientos con otras ciudades mayas, incluyendo Palenque, Calakmul y Copán. El sitio destaca por su acrópolis construida sobre siete plataformas superpuestas, cuya estructura piramidal supera los 75 metros de altura.

De acuerdo con registros oficiales del INAH, Toniná fue gobernada por tres dinastías reales. La primera dinastía, que data de los años 500 a 687 d.C., vinculó a sus líderes con el inframundo, mientras que la segunda, entre 688 y 840 d.C., estuvo bajo la influencia de Palenque, que logró dominar la ciudad en ciertos periodos. Toniná logró capturar y someter a gobernantes rivales, como Kan Joy Chitam II de Palenque, lo que consolidó su posición en la región.

El gobierno mexicano declaró Toniná
El gobierno mexicano declaró Toniná como zona de monumentos arqueológicos el 17 de febrero de 1994

El sitio también experimentó cambios en su población y cultura hacia el año 840 d.C., cuando se identificó la presencia de grupos mayas con influencia tolteca. Estas transformaciones se reflejaron en la arquitectura y los rituales practicados en la ciudad. La ocupación de Toniná disminuyó después del siglo X, aunque el lugar continuó habitado de forma intermitente hasta la llegada de los españoles.

El gobierno mexicano declaró Toniná como zona de monumentos arqueológicos el 17 de febrero de 1994, en cumplimiento de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos. En diciembre de 2025, el Ejecutivo recuperó más de 9 hectáreas para asegurar el acceso público y la preservación del sitio.

Según el decreto firmado por Sheinbaum, el INAH implementará un programa integral para la protección, investigación y manejo del sitio. Las nuevas disposiciones buscan no solo conservar el patrimonio arqueológico, sino también garantizar la realización de ceremonias y rituales de las comunidades originarias de la región.

Una señal de Propiedad Federal
Una señal de Propiedad Federal en la Zona Arqueológica de Toniná, en Chiapas (INAH)

“Esta acción asegura el patrimonio arqueológico y respalda el manejo técnico especializado del sitio”, declaró Claudia Curiel de Icaza, titular de la Secretaría de Cultura. El gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez Aguilar, respaldó la medida y calificó a Toniná como “un símbolo de la identidad y la memoria de los ancestros chiapanecos”.

Toniná es considerada una referencia fundamental para el estudio de las civilizaciones originarias del sureste mexicano. Su acrópolis, la más alta de México, representa la cosmovisión maya al integrar elementos sagrados en sus distintas plataformas. La reciente expropiación refuerza el compromiso gubernamental con la protección y difusión de este patrimonio histórico.