Qué comer antes de dormir para descansar mejor: los alimentos que la ciencia recomienda para conciliar el sueño

Productos ricos en magnesio, triptófano, serotonina y melatonina ayudan a preparar el organismo para el sueño

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El descanso nocturno no solo depende de la rutina de sueño o del nivel de estrés. Cada vez más investigaciones en nutrición señalan que la alimentación previa a dormir puede influir en la calidad del descanso. Consumir determinados alimentos ricos en minerales y aminoácidos específicos puede favorecer la relajación del sistema nervioso y contribuir a conciliar el sueño con mayor facilidad.

Especialistas en nutrición coinciden en que algunos nutrientes, como el magnesio, el triptófano, la serotonina y la melatonina, desempeñan un papel importante en la regulación de los ciclos de sueño. Estos compuestos ayudan a preparar al organismo para la fase de descanso, lo que explica por qué ciertos alimentos se recomiendan como snacks ligeros antes de acostarse.

Entre las opciones más sugeridas se encuentran las almendras, un fruto seco reconocido por su aporte de grasas saludables y magnesio. Este mineral participa en la relajación muscular y en el funcionamiento adecuado del sistema nervioso, por lo que su consumo moderado puede contribuir a generar una sensación de calma antes de dormir.

Otro alimento destacado es la avena caliente, que suele asociarse al desayuno pero también puede ser útil por la noche. Sus carbohidratos complejos favorecen la liberación de insulina, lo que permite que el triptófano, un aminoácido relacionado con la producción de serotonina y melatonina, llegue con mayor facilidad al cerebro.

Alimentos como kiwi, cerezas, avena,
Alimentos como kiwi, cerezas, avena, pistachos y almendras contienen nutrientes como magnesio, triptófano y melatonina, compuestos asociados con la relajación del sistema nervioso y la mejora de la calidad del sueño

Frutas y semillas que favorecen el descanso nocturno

Dentro de las frutas, el kiwi ha sido objeto de diversos estudios sobre sueño. Investigaciones citadas por medios internacionales como The Guardian señalan que su consumo previo a dormir podría ayudar a mejorar la duración y la eficiencia del descanso debido a su contenido de serotonina y antioxidantes.

Las cerezas, especialmente las variedades ácidas, también se consideran aliadas del sueño por su aporte de melatonina natural, hormona responsable de regular el ciclo circadiano del organismo. Su consumo puede contribuir a reforzar las señales biológicas que indican al cuerpo que es momento de descansar.

Por otro lado, las semillas de calabaza constituyen una fuente importante de magnesio y triptófano, nutrientes vinculados con la relajación y la regulación del sistema nervioso. Investigaciones divulgadas por The New York Times destacan que estos compuestos pueden apoyar el proceso natural que prepara al organismo para dormir.

Los pistachos también sobresalen dentro del grupo de los frutos secos por su contenido de vitamina B6 y magnesio, elementos relacionados con la producción de neurotransmisores implicados en el descanso.

Snacks nocturnos y bebidas relajantes para preparar el cuerpo para el sueño

Los especialistas también sugieren combinar alimentos ricos en minerales con opciones ligeras que aporten energía moderada. Un ejemplo común es el plátano con mantequilla de almendras, mezcla que proporciona potasio, magnesio y azúcares naturales que generan sensación de saciedad y bienestar antes de acostarse.

Asimismo, algunas bebidas calientes pueden contribuir a crear un ambiente propicio para el descanso. El latte de cúrcuma con leche de almendras, conocido también como “golden milk”, destaca por sus propiedades antiinflamatorias y calmantes.

Alimentos como kiwi, cerezas, avena,
Alimentos como kiwi, cerezas, avena, pistachos y almendras contienen nutrientes como magnesio, triptófano y melatonina, compuestos asociados con la relajación del sistema nervioso y la mejora de la calidad del sueño

Por su parte, las infusiones de hierbas sin cafeína, como la manzanilla o la valeriana, son ampliamente recomendadas por su efecto relajante y su capacidad para ayudar al cuerpo a disminuir la tensión acumulada durante el día.

Los expertos señalan que estos alimentos deben consumirse en porciones moderadas y al menos una o dos horas antes de acostarse, para permitir que el organismo procese los nutrientes sin interferir con el descanso.

En conjunto, integrar alimentos ricos en magnesio, triptófano y vitaminas del grupo B en la rutina nocturna puede convertirse en una estrategia sencilla para mejorar la calidad del sueño. Además de ser accesibles y fáciles de preparar, estas opciones permiten transformar la alimentación cotidiana en una aliada natural del descanso.