TDAH, autismo y anorexia podría estar relacionado con desequilibrio en la microbiota, según estudio

Investigadores de la Universidad Comenius de Bratislava han identificado alteraciones similares en la microbiota intestinal de menores con TDAH, autismo y anorexia nerviosa

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Una mayor proporción de ciertas
Una mayor proporción de ciertas bacterias y hormonas alteradas abren nuevas líneas de investigación sobre el papel clave del intestino en la salud mental de los más jóvenes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un grupo de menores diagnosticados con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), trastorno del espectro autista y anorexia nerviosa comparte alteraciones similares en la microbiota intestinal, según una investigación realizada por el equipo de la Universidad Comenius de Bratislava y publicada en la revista Neuroscience.

Las similitudes detectadas en las colonias bacterianas se asocian, además, a cambios en hormonas clave vinculadas al apetito y a modificaciones en el comportamiento, lo que refuerza la importancia del llamado eje intestino-cerebro en la comprensión de trastornos neuropsiquiátricos.

El interés científico por el eje intestino-cerebro ha crecido en los últimos años, a la luz de pruebas que sugieren que las bacterias intestinales influyen más de lo que se estimaba previamente en los procesos cerebrales.

Revisiones anteriores habían demostrado que diversas condiciones psiquiátricas presentan una composición microbiana intestinal alterada. En particular, tanto niños con TDAH como con autismo exhiben perfiles bacterianos distintos comparados con controles sanos, y la selectividad alimentaria podría explicar parte de las diferencias observadas en autismo.

Los niños con TDAH y
Los niños con TDAH y autismo presentan una diversidad microbiana intestinal reducida, lo que sugiere un perfil bacteriano menos diverso comparado con controles sanos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las bacterias intestinales comparten rasgos entre distintos trastornos

El trabajo reciente se centró en 117 niños y adolescentes: 30 con autismo, 14 con TDAH y 21 con anorexia nerviosa, frente a 52 sin diagnóstico. Los grupos se emparejaron por edad y sexo para dar robustez a la comparación.

Se recolectaron muestras de heces, con las que se obtuvieron perfiles genéticos bacterianos, y análisis de sangre para medir tanto hormonas reguladoras del apetito como marcadores intestinales y proteínas de crecimiento neuronal.

Entre los hallazgos más notables, los menores con diagnóstico presentaron, de manera transversal, una mayor proporción del grupo bacteriano Bacteroidetes/Firmicutes en comparación con los controles.

Esta ratio elevada es utilizada como indicador del equilibrio general del ecosistema intestinal y, en este caso, sugiere una forma de disbiosis compartida por los tres trastornos.

También se identificó un descenso de bacterias consideradas beneficiosas, como Bifidobacterium y Faecalibacterium, característica común a estos cuadros clínicos.

Profesionales de la salud mental
Profesionales de la salud mental ponen énfasis en la urgencia de promover sensibilidad social. Subrayan la importancia del compromiso para abrir oportunidades que impulsen nuevos horizontes para quienes presentan este diagnóstico (Freepik)

Estas enfermedades comparten un desequilibrio microbiano, pero con particularidades

Aunque se detectaron rasgos transversales, cada diagnóstico mostró un perfil bacteriano singular. En autismo y TDAH, el equipo observó una reducción en la riqueza bacteriana total, lo que refleja menor diversidad microbiana intestinal.

En menores con autismo se incrementaron Bacteroidetes y Escherichia-Shigella, mientras descendieron Actinobacteriota y Ruminococcus.

Por su parte, los niños con TDAH también mostraron valores elevados de Escherichia-Shigella y del filo Desulfovibriota, con un descenso adicional de Firmicutes.

En los adolescentes con anorexia nerviosa, además del menor contenido de Firmicutes, se registraron incrementos de Proteobacteria, Cyanobacteria y Verrucomicrobiota.

No obstante estas diferencias, la reducción de Bifidobacterium y Faecalibacterium y el aumento de la proporción Bacteroidetes/Firmicutes constituyen características comunes detectadas entre las tres condiciones estudiadas.

Los autores instan a desarrollar
Los autores instan a desarrollar investigaciones de mayor escala y controlar estrictamente la dieta para entender el papel causal del microbioma en la salud mental y conductual.(Imagen Ilustrativa Infobae)

Los autores vinculan estos perfiles con posibles rutas biológicas diferenciadas para cada diagnóstico, lo que permitiría explicar la aparición de síntomas y comportamientos alimentarios propios de cada trastorno.

Sin embargo, subrayan la influencia clave de la dieta, la actividad física y los tratamientos farmacológicos, factores moduladores de la microbiota que requerirán un control más estricto en investigaciones futuras.