Quiénes son las personas que no debería consumir búlgaros de leche

El consumo de este alimento popular no es para todos, ya que existen riesgos en quienes tienen ciertas condiciones de salud específicas o tratamientos médicos

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La variedad de opciones fermentadas
La variedad de opciones fermentadas sin lácteos se adapta a diferentes restricciones y ayuda a sumar probióticos de otras formas. (Anayeli Tapia/Infobae)

El consumo de búlgaros de leche, conocidos también como kéfir, se ha popularizado por sus beneficios probióticos y su aporte nutricional.

Sin embargo, no todas las personas pueden incluir este alimento en su dieta con seguridad.

Existen ciertos grupos que, debido a condiciones de salud específicas, pueden experimentar efectos adversos tras ingerir productos fermentados a base de leche.

Identificar a estas personas y comprender los posibles riesgos resulta fundamental antes de recomendar el kéfir como parte de una alimentación saludable.

Cada organismo responde distinto; las
Cada organismo responde distinto; las recomendaciones varían según alergias, medicamentos y estado de salud general. (Facebook: Kéfir de leche)

Quiénes son las personas que no pueden consumir búlgaros de leche

A pesar de sus beneficios, existen personas que deben abstenerse de consumir búlgaros de leche debido a que pueden tener efectos adversos en su salud.

De acuerdo con información de Cleveland Clinic, entre dichas personas se encuentran los siguientes grupos:

  • Personas con alergia a la proteína de la leche (caseína): El kéfir contiene proteínas lácteas, por lo que quienes presentan alergia a la leche pueden experimentar reacciones adversas como urticaria, erupciones o problemas respiratorios, incluso si el producto está fermentado.
  • Personas inmunodeprimidas: Aquellas con sistemas inmunológicos debilitados (por ejemplo, pacientes con VIH/SIDA, quienes reciben quimioterapia o toman medicamentos inmunosupresores) tienen mayor riesgo de infecciones por las bacterias y levaduras vivas presentes en el kefir.
  • Personas con intolerancia severa a la lactosa: Aunque el kefir tiene menos lactosa que la leche, puede causar molestias digestivas a quienes tienen intolerancia marcada. En estos casos, se puede optar por kéfir de agua u otras alternativas sin lácteos.
  • Personas que están tomando medicamentos que interactúan con el alcohol: El kefir puede contener pequeñas cantidades de alcohol (entre 0,5% y 2%) como resultado de la fermentación. Esto puede ser relevante para personas que toman medicamentos como disulfiram (Antabuse) o que evitan el alcohol por motivos médicos, religiosos o personales.
  • Mujeres embarazadas o en periodo de lactancia: Aunque no hay evidencia clara de riesgo, se recomienda precaución y consultar con un profesional de la salud antes de consumir kéfir durante el embarazo o la lactancia.
  • Niños menores de 1 año: No se recomienda el consumo de productos lácteos fermentados en menores de 12 meses.
  • Personas con enfermedades gastrointestinales graves o en tratamiento oncológico: En casos de colon irritable severo, tratamientos recientes con quimioterapia o enfermedades intestinales graves, el kéfir puede aumentar los efectos secundarios digestivos.

Ante cualquier duda, siempre es recomendable consultar a un profesional de la salud antes de incorporar kéfir o búlgaros de leche a la dieta, especialmente en personas con condiciones médicas particulares.

Durante el embarazo y la
Durante el embarazo y la lactancia, las mujeres deben consultar con un profesional de la salud antes de consumir búlgaros de leche por precaución médica.

Que alternativas a los búlgaros de leche hay para las personas que no pueden consumirlos

Existen diversas alternativas para quienes no pueden consumir búlgaros de leche debido a alergias, intolerancias u otras condiciones médicas.

Estas opciones permiten obtener beneficios probióticos y nutricionales similares sin recurrir a productos lácteos fermentados:

  • Kéfir de agua: Se elabora con cultivos específicos que fermentan agua con azúcar, frutas secas y a veces jugos naturales. No contiene lácteos y es apto para veganos y personas con intolerancia a la lactosa.
  • Yogur vegetal: Se produce a partir de bebidas vegetales como soja, almendra, coco o avena. Al ser fermentados con cultivos probióticos, ofrecen beneficios similares al yogur tradicional sin proteína animal ni lactosa.
  • Suplementos probióticos: Disponibles en cápsulas, polvos o tabletas, contienen diversas cepas de bacterias beneficiosas. Son útiles para quienes requieren controlar con precisión las dosis y tipos de probióticos.
  • Alimentos fermentados no lácteos: Productos como el chucrut, kimchi, kombucha, miso y tempeh aportan bacterias vivas y nutrientes que favorecen la salud intestinal sin lácteos en su composición.
  • Bebidas fermentadas caseras: Opciones como el tepache (fermentado de piña) o el rejuvelac (agua fermentada de granos) también ofrecen probióticos sin derivados lácteos.
Alternativas como kéfir de agua,
Alternativas como kéfir de agua, yogur vegetal y alimentos fermentados no lácteos ofrecen opciones probióticas seguras para quienes no pueden consumir búlgaros de leche. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cada alternativa presenta distintas características nutricionales y perfiles de sabor, por lo que conviene elegir la opción más adecuada en función de las necesidades personales y bajo la orientación de un profesional de la salud.