¿El azúcar causa hígado graso? Esto dicen los especialistas sobre su consumo excesivo

Especialistas advierten que esta enfermedad suele avanzar de forma silenciosa y está relacionada con los hábitos alimenticios modernos

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Especialistas advierten que esta enfermedad
Especialistas advierten que esta enfermedad suele avanzar de forma silenciosa y está relacionada con los hábitos alimenticios modernos

Durante décadas, la alimentación cotidiana estuvo marcada por el temor a las grasas y una aparente normalización del consumo de azúcar. Sin embargo, la evidencia científica actual apunta a que el exceso de azúcar es más perjudicial para el metabolismo de lo que se creía, sobre todo cuando se consume de manera constante y en grandes cantidades.

El hígado es el órgano encargado de procesar los nutrientes y eliminar toxinas del organismo. Cuando una persona ingiere más azúcar de la que necesita —especialmente fructosa y azúcares refinados— el cuerpo no puede utilizarla toda como fuente de energía. En respuesta, el hígado convierte ese excedente en grasa, la cual puede acumularse progresivamente en sus células.

Este proceso es el origen del hígado graso no alcohólico, una enfermedad que no está relacionada directamente con el consumo de alcohol, pero que sí se asocia a dietas ricas en azúcares, harinas refinadas y alimentos ultraprocesados.

Ultraprocesados, ansiedad y consumo excesivo

Especialistas en nutrición coinciden en que la mayor parte del azúcar que se consume hoy no proviene del azucarero, sino de alimentos industrializados. Refrescos, cereales comerciales, pan empaquetado, salsas, productos “light” y comidas rápidas contienen azúcares ocultos que pasan desapercibidos para el consumidor.

Estos productos suelen combinar azúcar, grasas saturadas y sal, una mezcla que estimula los centros de recompensa del cerebro. El resultado es una sensación momentánea de placer y reducción de la ansiedad, pero también una baja saciedad, lo que favorece comer en exceso y contribuye al sobrepeso y la obesidad, factores directamente ligados al hígado graso.

hígado graso, exceso de azúcar
hígado graso, exceso de azúcar

¿Toda el azúcar es igual?

No todos los azúcares tienen el mismo impacto. El organismo puede procesar de forma limitada los carbohidratos complejos presentes en frutas, verduras y cereales integrales, que además aportan fibra, vitaminas y minerales. El problema surge con los azúcares añadidos y refinados, que se absorben rápidamente y saturan el metabolismo hepático.

Incluso la fructosa natural de la fruta, aunque saludable en porciones adecuadas, puede resultar perjudicial si se consume en exceso extremo o en forma de jugos y licuados sin fibra.

Alcohol, vino tinto y salud hepática

El alcohol también representa un esfuerzo adicional para el hígado. Aunque el vino tinto contiene pequeñas cantidades de azúcar residual y tiene un índice glucémico bajo, su consumo excesivo puede favorecer la acumulación de grasa hepática. Los especialistas señalan que la moderación es clave, especialmente en personas con antecedentes metabólicos o diagnóstico de hígado graso.

Una enfermedad silenciosa, pero prevenible

El hígado graso suele no presentar síntomas en sus primeras etapas, lo que retrasa su diagnóstico. Si no se corrigen los hábitos alimenticios, puede progresar hacia inflamación, fibrosis e incluso insuficiencia hepática.

Hígado graso, exceso de azúcar
Hígado graso, exceso de azúcar

Actualmente, no existe un tratamiento farmacológico específico. La principal recomendación médica es reducir el consumo de azúcar, evitar hidratos de carbono refinados, mejorar la alimentación y mantener actividad física regular. Leer etiquetas y tomar decisiones informadas sigue siendo una de las herramientas más eficaces para prevenir esta enfermedad.

Los especialistas coinciden: el consumo excesivo de azúcar sí puede causar hígado graso, y su impacto en la salud hepática es mayor de lo que tradicionalmente se pensaba. La prevención comienza en la mesa y en la información.