Los principales errores que se comenten al comer ajo y que impiden obtener su poder nutricional

Algunos descuidos al manipular este ingrediente pueden restar eficacia a sus compuestos y disminuir los beneficios esperados para la salud

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El ajo aporta beneficios cardiovasculares
El ajo aporta beneficios cardiovasculares e inmunológicos, pero errores comunes al consumirlo pueden reducir sus propiedades nutricionales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El consumo de ajo se ha asociado a múltiples beneficios para la salud, desde la protección cardiovascular hasta el fortalecimiento del sistema inmunológico.

Sin embargo, diferentes hábitos equivocados al preparar o ingerir este alimento pueden reducir o anular sus propiedades, según advierten expertos en nutrición.

Es por eso que aquí te contamos cuáles son algunos de los errores más comunes que se comenten al consumirlo y que pueden afectar su valor nutricional.

Especialistas recomiendan prestar atención a estos detalles para aprovechar al máximo los efectos positivos del ajo en la dieta diaria.

Una simple variación en el
Una simple variación en el corte, cocción o almacenamiento puede marcar la diferencia al aprovechar todos los efectos positivos del bulbo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Estos son los errores más comunes al consumir ajo y que impiden obtener sus propiedades

Estos son los principales errores que se cometen al consumir ajo y que pueden afectar sus beneficios:

  1. Consumirlo entero sin triturar ni machacar: La alicina, compuesto responsable de muchos de sus efectos positivos, solo se activa al cortar o machacar el ajo. Se recomienda dejarlo reposar 10 a 15 minutos tras cortarlo antes de consumirlo.
  2. Cocinarlo a altas temperaturas o durante mucho tiempo: El calor intenso destruye buena parte de la alicina. Es preferible agregar el ajo al final de la cocción o cocinarlo a fuego bajo por poco tiempo.
  3. Consumir ajo crudo en ayunas sin conocer la tolerancia personal: Puede provocar irritación gástrica, acidez o malestar estomacal en personas sensibles, por lo que se aconseja acompañarlo con otros alimentos.
  4. Exceder la cantidad recomendada: Un consumo excesivo puede causar mal aliento, gases, acidez y diarrea. La cantidad sugerida es de 1 a 2 dientes de ajo al día, según la tolerancia.
  5. Almacenarlo de forma inadecuada: Los ambientes húmedos o bolsas cerradas aceleran su deterioro. Debe guardarse en un lugar fresco, seco y ventilado.
  6. No consultar al médico si se toman anticoagulantes: El ajo puede aumentar el riesgo de sangrado en combinación con ciertos medicamentos, como la warfarina.
  7. Consumirlo sin precaución en casos de enfermedades específicas: Personas con trastornos digestivos, hipotensión, diabetes o que van a someterse a una cirugía deben moderar o evitar el consumo de ajo.
  8. No dejarlo reposar tras machacarlo: Saltarse este paso reduce la formación de alicina, principal principio activo del ajo.
  9. Sustituir el ajo fresco por ajo en polvo: El ajo deshidratado o en polvo contiene una cantidad mucho menor de alicina y, por tanto, menos beneficios.
Reemplazar el ajo fresco por
Reemplazar el ajo fresco por ajo en polvo reduce los beneficios debido a su menor concentración de alicina y compuestos bioactivos. (Crédito: Freepik)

Cuáles son los beneficios a la salud del consumo de ajo

El ajo (Allium sativum) es un alimento ampliamente estudiado por sus efectos positivos en la salud, entre los cuales destacan los siguientes:

  • Fortalecimiento del sistema inmunológico: el ajo contiene compuestos con propiedades antibacterianas y antivirales.
  • Mejora de la salud cardiovascular: puede reducir la presión arterial y disminuir el colesterol LDL.
  • Propiedades antioxidantes y antiinflamatorias: la alicina y otros compuestos ayudan a proteger las células y reducen la inflamación.
  • Prevención de enfermedades neurodegenerativas: los antioxidantes del ajo pueden proteger el cerebro y disminuir el riesgo de demencia.
  • Mejora de la salud ósea: el ajo puede aumentar los niveles de estrógeno en mujeres posmenopáusicas, favoreciendo la densidad ósea.
  • Propiedades anticancerígenas: algunos estudios sugieren que puede inhibir el crecimiento de células cancerígenas.
  • Mejora de la salud digestiva: estimula la producción de ácidos gástricos y ayuda a mantener el equilibrio de la flora intestinal.
  • Propiedades desintoxicantes: ayuda a eliminar toxinas y metales pesados del organismo.
Su consumo disminuye el riesgo
Su consumo disminuye el riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Incluirlo en la alimentación de manera regular y con un consumo adecuado