
Consumir fresas sin desinfectar adecuadamente puede representar un serio riesgo para la salud debido a la posible presencia de bacterias, virus y parásitos que contaminan estos frutos.
Según los recientes informes, existen, al menos, cinco enfermedades peligrosas que podrían transmitirse a través de fresas mal lavadas. Estas afecciones, que van desde infecciones bacterianas hasta enfermedades virales, destacan la importancia de tomar medidas preventivas al manipular y consumir frutas frescas.
Salmonelosis: una amenaza común en alimentos contaminados
La Salmonella, una bacteria frecuentemente asociada con alimentos contaminados, puede encontrarse en frutas y verduras que no han sido desinfectadas correctamente.
La salmonelosis, la enfermedad que provoca esta bacteria, puede causar síntomas como fiebre, diarrea, náuseas, vómitos y dolor abdominal. Esta infección es una de las más comunes relacionadas con el consumo de alimentos en mal estado y puede afectar a personas de todas las edades.

Listeriosis: un peligro latente en alimentos frescos
Otra enfermedad destacada en el análisis es la listeriosis, causada por la bacteria Listeria monocytogenes. Esta bacteria tiene la capacidad de sobrevivir incluso en condiciones de refrigeración, lo que la convierte en un riesgo significativo en alimentos frescos como las fresas.
Según los especialistas, la listeriosis es especialmente peligrosa para mujeres embarazadas, personas mayores y aquellos con sistemas inmunitarios debilitados, ya que puede provocar complicaciones graves, incluyendo infecciones severas y problemas en el embarazo.
E. coli: una bacteria que puede causar complicaciones graves
Por su parte, la Escherichia coli, conocida como E. coli, puede estar presente en frutas y vegetales que han estado en contacto con agua contaminada o que han sido manipulados de manera inadecuada.
Esta bacteria puede provocar cólicos abdominales, diarrea severa e incluso insuficiencia renal en casos extremos. La contaminación por E. coli es un recordatorio de la importancia de garantizar que los alimentos sean manipulados y desinfectados correctamente antes de su consumo.

Toxoplasmosis: un riesgo para mujeres embarazadas y niños pequeños
Entre las enfermedades parasitarias, la toxoplasmosis ocupa un lugar destacado. Esta afección es causada por el parásito Toxoplasma gondii, que puede contaminar frutas y verduras si estas han estado en contacto con heces de animales infectados, como gatos.
Aunque muchas personas infectadas no presentan síntomas graves, la toxoplasmosis puede ser especialmente peligrosa para mujeres embarazadas y niños pequeños, ya que puede provocar complicaciones graves en el desarrollo del feto o en la salud de los menores.
Hepatitis A: un virus que afecta al hígado
El análisis también incluyó la hepatitis A, una enfermedad viral que puede transmitirse a través de frutas y verduras contaminadas por agua insalubre o por una manipulación inadecuada.
Este virus afecta directamente al hígado y puede causar síntomas como fatiga, náuseas, dolor abdominal, fiebre y, en algunos casos, ictericia (coloración amarillenta de la piel y las mucosas). La hepatitis A es altamente contagiosa y puede propagarse rápidamente si no se toman las medidas de higiene necesarias.

Cómo desinfectar las fresas de manera adecuada
Para reducir el riesgo de contraer estas enfermedades, es fundamental desinfectar las fresas correctamente antes de consumirlas. Este proceso debe realizarse en varios pasos para garantizar la eliminación de bacterias, parásitos y residuos de pesticidas.
- Lavar las manos: Antes de manipular las fresas, es esencial lavarse las manos con agua y jabón para evitar la transferencia de gérmenes.
- Enjuagar con agua corriente: Las fresas deben colocarse en un colador y enjuagarse bajo agua fría corriente para eliminar suciedad visible y residuos superficiales. No se recomienda sumergirlas, ya que el agua podría penetrar en el interior de la fruta.
- Preparar una solución desinfectante: Existen varias opciones para desinfectar las fresas: Desinfectantes comerciales: Utilizar productos específicos para frutas y verduras siguiendo las instrucciones del fabricante.
- Enjuagar nuevamente: Después de desinfectarlas, las fresas deben enjuagarse con agua limpia para eliminar cualquier residuo de la solución utilizada.
- Secar las fresas: Es importante secarlas con una toalla limpia o papel absorbente para evitar que la humedad acelere su descomposición.
- Mantener el tallo: No se debe retirar el tallo de las fresas hasta el momento de consumirlas, ya que esto puede permitir que el agua o los desinfectantes entren en contacto con el interior de la fruta.

De acuerdo con los especialistas, desinfectar las fresas de manera adecuada no solo ayuda a eliminar bacterias y contaminantes, sino que también reduce significativamente los riesgos para la salud asociados con su consumo. Estas medidas de higiene son esenciales para prevenir enfermedades graves y garantizar que las frutas frescas sean seguras para toda la familia.
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