
El 27 de febrero, Rafael Caro Quintero, fundador del Cártel de Guadalajara fue entregado a Estados Unidos, donde enfrentará cargos que podrían llevarlo a cadena perpetua o a la pena de muerte.
Su entrega marca un nuevo capítulo en la historia del hombre que alguna vez fue uno de los criminales más buscados del mundo.
Sin embargo, antes de su reciente captura en 2022, el Narco de Narcos ya había estado tras las rejas por más de 28 años y su primera detención en 1985 tuvo un giro inesperado: fue una mujer quien, sin quererlo, lo entregó a la justicia.
¿Quién fue la mujer que llevó a la cárcel a Caro Quintero?
A Rafael Caro Quintero se le conocieron varias parejas a lo largo de su vida, pero ninguna tuvo un impacto tan fuerte en su destino como Sara Cosío Vidaurri.
Proveniente de una de las familias más influyentes de Jalisco, con conexiones políticas y económicas de alto nivel, Sara no era una mujer común dentro del círculo del capo. Su padre, Octavio César Cosío Vidaurri, había sido secretario de Educación, y su tío, Guillermo Cosío Vidaurri, llegaría a ser gobernador del estado.

La joven vivió una vida de lujos y era habitual en los restaurantes y centros nocturnos más exclusivos de Guadalajara. Fue en uno de estos sitios donde conoció a Caro Quintero.
Según relata el periodista Jesús Esquivel en su libro ‘La CIA, Camarena y Caro Quintero: La historia secreta’, el encuentro ocurrió en el restaurante Lido, propiedad del también narcotraficante Ernesto Fonseca Carrillo, donde la élite del narcotráfico y la política solían reunirse.
El flechazo fue instantáneo y, a pesar de la diferencia de edades y mundos, comenzaron una relación que cambiaría la vida de ambos.
¿Cómo fue el primer arresto de Rafael Caro Quintero?
La relación entre Sara y Rafael avanzó rápidamente, y cuando Caro Quintero huyó de México tras el asesinato del agente de la DEA, Enrique ‘Kiki’ Camarena, no lo hizo solo.
En marzo de 1985, la joven de apenas 18 años voló con él desde Guasave, Sinaloa, hasta Costa Rica. La pareja se ocultó en una mansión valuada en 500 millones de dólares en la localidad de San Rafael de Ojo de Agua, Alajuela, donde pasaron desapercibidos durante meses.
Sin embargo, fue el amor lo que traicionó al capo. Preocupada por su familia y queriendo tranquilizarlos, Sara hizo una llamada breve a su casa para asegurarles que estaba bien.
Lo que no sabía era que las autoridades estadounidenses habían intervenido las líneas telefónicas de su familia, lo que permitió rastrear la llamada hasta su escondite. Apenas unas horas después, el 18 de septiembre de 1985, Caro Quintero fue arrestado por primera vez y trasladado de inmediato a México.
A su regreso al país, el narcotraficante enfrentó múltiples cargos, incluyendo homicidio y tráfico de drogas, y fue condenado a 40 años de prisión.
Mientras tanto, Sara Cosío fue enviada a la embajada de México en Costa Rica y posteriormente regresó a Guadalajara, donde guardó silencio sobre lo ocurrido. Desde entonces, su rastro se ha perdido y poco se sabe de su vida actual.
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