Foto del día: lo que esconde un altar policromado de una plaza ceremonial prehispánica

La imagen elegida por el INAH refleja la grandeza de la nación y su gente, recordando la vasta cultura que se localiza en las 32 entidades

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La Zona Arqueológica Tamohi se
La Zona Arqueológica Tamohi se ubica en el municipio de Tamuin, San Luís Potosí sobre el kilómetro 5+600 de la carretera estatal Tamuin - San Vicente Tancuayalab. (INAH)

La fotografía es una herramienta poderosa para explorar el mundo que nos rodea. Al capturar estructuras arquitectónicas, animales, paisajes o personas, podemos apreciar la belleza y el sentido estético en un momento detenido en el tiempo.

Incluso en medio de la monotonía, una imagen de un rincón de México puede ser entretenida y nos deja conocer algo nuevo que podríamos hablar en reuniones.

La imagen del día, proporcionada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), nos invita a reflexionar sobre la creatividad humana y la belleza que se localiza en nuestro país. Sin más retrasos, aquí está la imagen del día.

Altar policromado en Tamohí

 El INAH muestra un
El INAH muestra un aspecto importante del país a través de una imagen. (Mauricio Marat. INAH)

En San Luis Potosí, cerca de río Tampaón, se encuentra uno de los sitios arqueológicos más representativos de la cultura huasteca: Tamohí. Esta urbe se construyó dos o tres siglos antes de la llegada de los europeos y fue abandonada en el siglo XV, pese a esto se consolidó como uno de los centros urbanos más importantes para su cultura.

De acuerdo con los expertos, la sociedad de Tamohí estaba altamente estratificada y se componía por la clase gobernante y la artesana. Esto se reflejó en las estructuras, pues había edificios cuyo uso era exclusivo de la élite. El altar policromado que se observa en la fotografía, se ubica en la parte central de la plaza que, seguramente, se configuró como un espacio sagrado. Conformado por un pequeño basamento cuadrangular y dos banquetas que terminan en un cono truncado, esta pieza aún conserva parte de los motivos que representan a sacerdotes o dioses, así como su policromía.

Cómo es Tamohí

En 1917, un hallazgo arqueológico casual reveló una de las piezas más emblemáticas de la cultura huasteca: la escultura conocida como el “adolescente huasteco”. Este descubrimiento, realizado en el sitio de Tamohí, marcó el inicio de una serie de investigaciones que han permitido reconstruir la historia de esta ciudad prehispánica, ubicada en un lomerío de la ribera sur del río Tampaón. Según el INAH, Tamohí fue uno de los centros más importantes de la cultura huasteca durante el último periodo prehispánico, a pesar de su breve existencia.

La ciudad se extendía a lo largo de unas 210 hectáreas y fue habitada entre dos y tres siglos antes de la llegada de los españoles. Sin embargo, para el siglo XV, la ciudad ya había sido abandonada. Su ubicación estratégica fue clave para su desarrollo: cercana a fuentes permanentes de agua, fuera del alcance de inundaciones y en una posición que ofrecía protección frente a posibles ataques de grupos cazadores-recolectores que habitaban al norte.

Los habitantes tenían una sociedad jerárquica, dividida en al menos dos clases principales: una élite gobernante y un grupo de artesanos. Es posible que estos últimos pertenecieran a una etnia distinta, lo que sugiere una compleja estructura social. La clase gobernante ocupaba las grandes plataformas de la ciudad, donde se encontraban tanto edificios públicos como residencias privadas. Estos espacios eran utilizados para actividades religiosas y administrativas, lideradas por sacerdotes-gobernantes.

Además, se han identificado áreas que, por sus características, se consideran residencias privadas destinadas a los altos jerarcas. Estas construcciones reflejan la importancia de la élite en la organización de la ciudad y su control sobre los recursos y las actividades económicas.