
El consumo de refrescos y bebidas azucaradas, ya sean regulares o en sus versiones light, se ha vinculado con diversos problemas de salud, debido a su alto contenido de azúcar o edulcorantes artificiales. Diversos estudios destacan los beneficios significativos de reducir o eliminar estos productos de la dieta diaria.
De acuerdo con un boletín publicado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el país ocupaba el primer lugar en consumo de refrescos en el mundo, con una inversión promedio del 10 por ciento del ingreso total de lo que percibe una familia mexicana.
En el comunicado, la “Universidad de la Nación” destacó que algunas de las principales problemáticas derivadas del alto consumo de refresco son la obesidad y la diabetes tipo 2, así como derrames cerebrales, gota, asma, cáncer, artritis reumatoide, enfermedades arteriales y óseas, problemas dentales, trastornos psicológicos, envejecimiento prematuro y adicción.
Por ello, algunos especialistas en salud y nutrición recomiendan reducir, en medida de lo posible, el consumo de estas bebidas; enfatizaron que la mejor opción es el consumo nulo u ocasional, pues destacaron que tomar dicha medida podría ofrecer diversas mejoras a la salud de la población mexicana.

Mejora en la regulación del hambre
Los edulcorantes artificiales, utilizados principalmente en las versiones dietéticas de las gaseosas, pueden afectar el sentido de saciedad del cuerpo. Según investigaciones, estos compuestos pueden ser entre 400 y ocho mil veces más dulces que el azúcar común, por lo que pueden “engañar” al cerebro para estimular el apetito. Esto puede derivar en un aumento del consumo de alimentos, lo que dificulta la pérdida de peso o incluso fomenta el aumento del mismo.
Reducción del envejecimiento celular
Un estudio publicado en el American Journal of Public Health señala que el consumo frecuente de sodas azucaradas está asociado con un acortamiento de los telómeros, que son los extremos protectores de los cromosomas, cuyo desgaste natural se vincula al envejecimiento y a enfermedades crónicas, entre las que destaca la diabetes y afecciones cardiovasculares. Al dejar los refrescos, las células pueden mantener su función por más tiempo, lo que podría contribuir a un envejecimiento saludable.
Control del peso corporal
A pesar de la percepción de que las bebidas light ayudan a perder peso, investigaciones apuntan que sus ingredientes pueden estimular la producción de insulina, hormona que entre sus funciones puede facilitar el acceso de la glucosa en las células, lo que, a su vez, puede llevar a la acumulación de grasa en el organismo.
Se ha demostrado que quienes consumen dos o más refrescos de dieta al día tienen hasta cuatro veces más probabilidades de ganar peso en un periodo de diez años, en comparación con quienes no los consumen.

Menor riesgo de enfermedades crónicas
El consumo excesivo de bebidas azucaradas está relacionado con un mayor riesgo de padecer diabetes mellitus, enfermedades del corazón y ciertos tipos de cáncer, según Harvard T.H. Chan School of Public Health. Asimismo, el ácido fosfórico presente en estas bebidas puede afectar la salud ósea, lo que incrementa el riesgo de osteoporosis.
Mejora en la salud dental y digestiva
El ácido contenido en los refrescos puede erosionar el esmalte dental, lo que aumenta la susceptibilidad a caries y otros problemas dentales. Además, estos productos alteran el equilibrio de las bacterias en el estómago, que pueden llegar a afectar al proceso de digestión.

Incremento en los niveles de energía
Aunque las bebidas gaseosa con cafeína suelen consumirse como estimulantes, su efecto es temporal y puede causar altibajos en los niveles de energía, además de contribuir a la deshidratación. Sustituir estas bebidas por agua o alternativas naturales puede estabilizar la energía a lo largo del día.
Estrategias para dejar el consumo
Reducir el consumo de refrescos puede parecer desafiante al inicio, especialmente debido a los síntomas de abstinencia, que incluyen dolores de cabeza y ansiedad. Sin embargo, adoptar hábitos como beber agua natural o mineral, consumir infusiones sin azúcar y mantener una dieta balanceada, puede facilitar la transición hacia un estilo de vida más saludable.
Dejar los refrescos no solo ayuda a prevenir problemas de salud, sino que también mejora la calidad de vida en general, por lo que sustituir estas bebidas por opciones más nutritivas es un paso importante hacia un bienestar integral.
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