
Además de la necesidad de contar con un gran número de asociados y facilitadores a nivel nacional e internacional, los cárteles de drogas dependen en gran medida de la comunicación para poder llevar a cabo sus actividades delictivas. Hoy en día, con el avance de la tecnología y las acciones de inteligencia de las autoridades, las organizaciones criminales requieren de programas diseñados para ejecutarse en dispositivos electrónicos; es decir, de apps. Esto es lo se sabe al respecto.
De acuerdo con datos de funcionarios de seguridad de Estados Unidos y México, el Cártel de Sinaloa y otros grupos criminales de México comenzaron a utilizar aplicaciones de mensajería instantánea como su principal método de comunicación entre 2013 y 2016.
En el primer año referido, el mundo fue testigo del lanzamiento de Telegram, mientras que en el segundo WhatsApp celebró la implementación de su sistema de encriptación de extremo a extremo; el único a través del cual los miembros de los cárteles mexicanos pueden comunicarse sin ser rastreados por las autoridades.

Así lo afirmó el ahora ex fiscal general de los Estados Unidos, William Barr, quien señaló que los grupos criminales suelen tratar temas sensibles, como asesinatos y operaciones para traficar drogas, a través de estas aplicaciones.
“Hemos visto cómo los cárteles de drogas trasnacionales trasladan cada vez más sus comunicación a estas plataformas encriptadas, disponibles comercialmente, diseñadas para bloquear el acceso legal”, reveló, de acuerdo con un reportaje de Milenio publicado en 2020.
Por su parte, el periodista José Luis Montenegro dio a conocer en su más reciente libro, Los Chapitos: radiografía criminal de los herederos del Cártel de Sinaloa, que uno de los hijos de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán prefiere comunicarse a través de otra aplicación móvil.
Se trata de Iván Archivaldo Guzmán Salazar, identificado como líder de Los Chapitos. Según el comunicador, el joven capo es “adicto” a enviar mensajes cifrados por Wickr.
Esta app, al igual que WhatsApp y Telegram, ofrece a sus usuarios beneficios centrados en la seguridad y la privacidad para los usuarios que buscan una plataforma de comunicación segura, pero destaca por permitir registrarse y utilizar el servicio sin necesidad de proporcionar un número de teléfono o una dirección de correo electrónico, ofreciendo una mayor anonimidad.

¿Cómo funciona el sistema de encriptado de WhatsApp y Telegram?
WhatsApp utiliza un sistema de cifrado de extremo a extremo para proteger los mensajes y llamadas de sus usuarios. A través de él se asegura que sólo el emisor y el receptor del mensaje puedan leerlo o escucharlo, y nadie más, ni siquiera la propia aplicación.
Cuando un usuario envía un mensaje, este se cifra con una clave única generada para esa sesión específica de comunicación. El mensaje cifrado viaja a través de los servidores de WhatsApp hasta el dispositivo del destinatario, donde se descifra utilizando una clave correspondiente.
Este proceso garantiza que los mensajes sean ininteligibles para cualquier otra persona que intente interceptarlos durante su transmisión.
Por su parte, Telegram ofrece dos niveles de seguridad en la encriptación de mensajes. En primer lugar, para la mayoría de sus chats, utiliza un cifrado de servidor a cliente. Esto significa que los datos son cifrados en el dispositivo del usuario, enviados a través de los servidores de Telegram donde se almacenan temporalmente, y luego descifrados en el dispositivo del receptor.

En segundo lugar, para un nivel más alto de seguridad, Telegram proporciona los “chats secretos”. Estos utilizan un sistema de encriptación de extremo a extremo, similar al de WhatsApp, pero con algunas características adicionales.
En los chats secretos, los mensajes solo pueden ser leídos por el emisor y el receptor, y ni siquiera los servidores de Telegram tienen acceso a los mensajes cifrados. Además, ofrecen opciones como mensajes que se autodestruyen después de un tiempo establecido y no permiten su reenvío.
‘El Chapo’ también prefería los mensajes de texto encriptados
Al igual que sus hijos, el otrora líder del Cártel de Sinaloa prefería utilizar métodos de comunicación que las autoridades no pudieran rastrear. Incluso contrató a expertos en informática para encriptar dispositivos móviles y hacerlos más seguros.
Este hecho fue descubierto por la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) en 2012. Aquel año, la agencia estadounidense se percató que el originario de Badiraguato utilizaba un teléfono celular BlackBerry tanto para uso cotidiano como laboral.
Cabe destacar que, según pudieron develar las autoridades del país de las barras y estrellas, ‘El Chapo’ no utilizaba ningún otro dispositivo que no fuera su BlackBerry ―de origen canadiense―, pues desconfiaba de los teléfonos satelitales fabricados en EEUU.
En 2016, BlackBerry anunció que dejaría de fabricar sus propios dispositivos y licenciaría su marca a otros fabricantes.

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